MIAMI, Estados Unidos ― El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) confirmó un nuevo feminicidio en Cuba: la muerte violenta de Mariolis López Silio, de 37 años, ocurrida el pasado 24 de abril en Güines, Mayabeque, a manos de su expareja y padre de sus dos hijos menores, según denunció la organización.
El caso elevó a 20 el registro independiente de feminicidios en el país en lo que va de 2026. El hombre señalado como agresor fue identificado por medios independientes como Michael Pérez Sanabria y, al momento de las publicaciones consultadas, seguía en paradero desconocido.
Alas Tensas denunció que la víctima fue secuestrada y llevada por varios lugares de Güines, incluida la Pista de motocross del municipio. El OGAT aseguró además que verificó antecedentes de violencia del agresor contra la víctima y contra la madre de ella, quien padece secuelas de salud por violencias previas.
Un familiar de Mariolis dijo bajo anonimato al diario 14ymedio que la mujer fue atacada a “tiro limpio en la cuadra, tipo 10:00 u 11:00 de la noche”. “Ella lo había dejado y él no se resignó”, agregó la misma fuente, que también alertó que el señalado agresor, que “anda suelto” con “un arma de fuego”, amenazó a dos de los cuatro hijos de la víctima.
Mariolis López Silio dejó cuatro hijos menores: una bebé de meses, un niño de tres años, un niño de 12 y una adolescente de 15, de acuerdo con Alas Tensas y 14ymedio. El OGAT expresó sus condolencias a los descendientes, familiares y personas allegadas de la víctima, y pidió detener la revictimización: “Pedimos a la comunidad que cese en la revictimización de Mariolis, la circulación de información falsa y el racismo sobre estos hechos terribles”.
La organización también se sumó a las críticas comunitarias contra la actuación de las autoridades locales por “el actuar negligente de la Policía de Güines ante este caso”. La familia, según Martí Noticias, hizo un llamado público y ofreció una recompensa por información que conduzca a la captura del sospechoso.
Ileana Álvarez, directora del OGAT, declaró a Martí Noticias que el caso está marcado por una violencia “extrema y especialmente alarmante”. “El agresor utilizó un arma de fuego, un elemento poco frecuente en este tipo de crímenes en Cuba y que agrava la peligrosidad del caso. Más aún porque el presunto feminicida continúa en paradero desconocido”, afirmó.
El registro de OGAT hasta el 27 de abril contabiliza 20 feminicidios, 14 intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género en 2026. Además, el observatorio investiga 12 posibles feminicidios, cinco intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género alertados en 2025, así como seis posibles feminicidios alertados en 2026.
El crimen de Mariolis López Silio se suma a otros hechos recientes de violencia feminicida en Mayabeque. El 25 de abril, Alas Tensas informó que había verificado los feminicidios de Rosalí Peña Hernández, de 31 años, y de su hija Camila Aguilera Peña, de 12, ocurridos en Batabanó. En el mismo ataque resultaron gravemente heridas la madre de Rosalí y una vecina que acudió a socorrer a las víctimas.
En su informe anual correspondiente a 2025, el OGAT documentó 48 feminicidios en Cuba y señaló que 40 de ellos, el 83,3%, fueron feminicidios de pareja o expareja. El observatorio advirtió que esos datos constituyen un subregistro verificable y no representan la totalidad de la violencia contra mujeres y niñas en el país, debido al contexto de subregistro y ausencia de estadísticas oficiales continuas y transparentes.
El Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género, una plataforma oficial basada fundamentalmente en datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), registra como indicador más reciente que 76 mujeres de 15 años o más fueron víctimas de asesinato por razones de género (se trata solo de las víctimas relacionadas a procesos judiciales resueltos en 2024).
Alas Tensas y el recientemente desaparecido observatorio de YoSíTeCreo en Cuba han insistido en que el Código Penal cubano no tipifica el feminicidio como delito autónomo y en que el país carece de una red pública de refugios, protocolos interinstitucionales claros y sistemas de datos oficiales desagregados, regulares y transparentes sobre feminicidios, tentativas de feminicidio y desapariciones.










