LA HABANA, Cuba ― Al líder juvenil bautista David Espinosa Martínez lo detuvieron la mañana del jueves por el supuesto robo de piezas de un triciclo. Al pastor Rolando Pérez Lora, conocido como Pregonero de Cristo, lo redujeron en la vía pública y lo mantuvieron más de dos horas esposado. A los integrantes del colectivo juvenil Fuera de la Caja los dejaron sitiados en sus casas.
Ninguno de ellos consiguió llegar al Tribunal Municipal Popular de Habana del Este, donde Anna Sofía Benítez Silvente, de 21 años, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente, fueron condenadas a dos años de limitación de libertad.
“No estoy de acuerdo con el juicio, no teníamos que estar en ningún momento en este proceso”, declaró la creadora de contenido a la prensa antes de entrar a la sala.
No obstante, el tribunal declaró a madre e hija culpables del delito imputado y anunció oralmente dos años de limitación de libertad para cada una. Al momento de la entrevista, todavía no habían recibido la sentencia escrita.
Pese al operativo, decenas de cubanos sí consiguieron llegar al tribunal para expresar su solidaridad.
En entrevista con CubaNet después de la jornada, Bensi, Espinosa Martínez y Pérez Lora reconstruyeron lo ocurrido dentro del tribunal y durante los arrestos. Sus relatos describen también el apoyo que recibió la joven y el significado que los tres atribuyen a esa solidaridad.
Dentro del tribunal: el video, los testigos y el fallo oral
Bensi explicó que, después de una breve espera, ella y su madre entraron a la sala y escucharon la presentación del tribunal y la introducción del proceso. Ambas declararon primero, como querelladas. Después intervino el querellante, el suboficial del Ministerio del Interior Yoel Leodán Rabaza Ramos.
El proceso tiene su origen en un video grabado y difundido tras la visita del agente, vestido de civil, a la vivienda de madre e hija el 10 de marzo para entregar una citación. Ambas fueron acusadas de un presunto delito de actos contra la intimidad personal y familiar, previsto en el artículo 393 del Código Penal. La Fiscalía había archivado inicialmente la denuncia, pero el caso se retomó después de que Rabaza presentara una querella. Se trata de un delito perseguible únicamente mediante querella de la persona que se considera afectada, por lo que la Fiscalía no actuó como parte acusadora en el juicio.
El artículo 393 del Código Penal sanciona con privación de libertad de seis meses a dos años o multa de 200 a 500 cuotas, o ambas, a quien, sin el consentimiento de otra persona y con el propósito de afectar su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz o su identidad, obtenga, divulgue o transmita grabaciones, fotos o videos suyos.
La sanción sube a entre uno y tres años cuando el hecho se comete por enemistad, venganza u otro fin malicioso, o cuando la divulgación se produce en redes sociales. El artículo 394 de esa misma norma precisa que estos delitos “solo son perseguibles en virtud de querella de la persona ofendida”, lo que explica que la Fiscalía archivara el expediente y que el proceso solo avanzara cuando Rabaza presentó su querella.
El texto no prevé excepción alguna para los funcionarios públicos grabados mientras ejercen sus funciones, un vacío que el Centro de Información Legal Cubalex considera la clave del caso.
La limitación de libertad, la sanción que les impuso el tribunal, no implica internamiento en un establecimiento penitenciario. El artículo 39 del Código Penal obliga a quien la cumple a mantener “una correcta actitud ante el trabajo, el estudio y la sociedad”, le impide cambiar de residencia o trasladarse a otro municipio o provincia sin autorización del tribunal competente y lo obliga a comparecer ante él cuantas veces sea llamado.
Según Bensi, el video fue reproducido durante la vista como prueba de la acusación. Luego declararon los testigos de la contraparte y una psicóloga que compareció por la defensa para abordar, desde su perspectiva profesional, una historia clínica presentada por el policía.
Tras un receso, intervinieron los abogados de ambas partes. El tribunal suspendió nuevamente la sesión para deliberar y después comunicó su decisión.
“Todavía no hemos tenido el documento escrito”, precisó Bensi, antes de explicar que el fallo anunciado establecía “dos años de limitación de libertad a cada una”.
La joven distinguió entre las solicitudes del policía y las de su representación legal. Según relató, Rabaza reclamaba un video de disculpas públicas, mientras que el abogado del querellante pidió dos años de privación de libertad para ella y dos años de limitación de libertad para su madre.
“Obviamente, si yo no estoy de acuerdo ni con el juicio, imagínate con la sentencia”, afirmó.
Bensi agradeció el trabajo de su abogado defensor, Roberto Ortega. Destacó tanto su actuación en la sala como su disposición a asumir la defensa en un proceso que considera políticamente condicionado.
“Estamos muy contentas y muy satisfechas con su desempeño hoy en el juicio”, aseguró.
Anna Bensi: “Ellos los tenían sitiados”
Para Bensi, el momento más difícil no ocurrió dentro de la sala, sino cuando detuvieron a Pregonero de Cristo.
“Me sentí inútil, me sentí amarrada”, contó. Según su valoración, el pastor fue arrestado “simplemente porque quería acompañarnos, a mi mamá y a mí, en el juicio”.
La joven también denunció la detención de David Espinosa y las restricciones impuestas a integrantes de Fuera de la Caja. Considera que el objetivo era impedir la presencia de personas que querían respaldarlas.
“Todo el grupo de personas que queríamos un cambio para Cuba, ellos los tenían sitiados, simplemente para que no fueran al juicio”, expresó.
Durante la jornada, esta reportera y la periodista Yoani Sánchez denunciaron vigilancia y obstáculos para salir de sus viviendas. El periodista de CubaNet Vladimir Turró recibió una advertencia de la Seguridad del Estado para que no acudiera, mientras miembros de Fuera de la Caja reportaron patrullas y agentes frente a sus casas.
También se reportó una interrupción de internet en la zona del tribunal que dificultó las transmisiones en directo y el envío de videos.
David Espinosa: una acusación de robo cuando iba a acompañarlas
David Espinosa relató que salió de casa con su esposa y su hijo menor. Primero llevarían al niño a la escuela y después se dirigirían al tribunal, en Cojímar.
Frente a su edificio vio a un hombre vestido de civil en una motocicleta y una patrulla con las puertas abiertas. Continuó caminando, pero durante el trayecto advirtió que el motociclista los seguía.
Después de dejar al niño en la escuela, una patrulla se detuvo junto a ellos. Dos oficiales le pidieron el carné de identidad y le comunicaron que estaba detenido por un supuesto robo de piezas de un triciclo.
“Yo le dije: mira, yo no he robado ningún triciclo”, recordó.
Su esposa intentó pedir explicaciones. Según Espinosa, los agentes insistieron en que debía subir al vehículo y permitieron que ella continuara. A él lo trasladaron a la séptima estación policial.
Explicó que no permaneció recluido de forma permanente en el calabozo, sino en el área de detenidos, y que lo hicieron entrar a la celda en tres ocasiones para utilizar el baño. Durante la espera pudo conversar con otros presos.
Según su testimonio, los policías se referían a él como un detenido de la Seguridad del Estado: “Decían, él es el de la seguridad”.
Más tarde, un hombre vestido de civil y una oficial volvieron a preguntarle por el supuesto robo. Espinosa negó cualquier relación y cuestionó por qué la Seguridad del Estado intervenía en una investigación de ese tipo.
“Ustedes saben muy bien por qué ustedes me pararon, ustedes no querían que yo fuera al juicio”, les dijo.
La espera hasta que terminara la vista
Espinosa contó que le presentaron un documento para firmar y que pidió leerlo. Pudo identificar una anotación en la que la oficial recogía que él negaba cualquier relación con el triciclo y que no tenía licencia de conducción.
Cuando preguntó si podía marcharse, le respondieron que debían consultar al jefe. Fue devuelto al lugar donde había permanecido esperando.
Un oficial que utilizaba su teléfono le confirmó que el juicio todavía continuaba. Espinosa interpretó que esa era la razón por la que seguía retenido.
Según explicó, su esposa vio en internet que la vista había terminado y, poco después, a él le permitieron salir.
El líder bautista calificó lo sucedido como “un total atropello” y rechazó la justificación de su arresto. También recordó las restricciones sufridas el 2 de julio pasado, cuando Bensi, Pregonero de Cristo y jóvenes de Fuera de la Caja fueron citados y permanecieron durante horas en unidades policiales.
Las imágenes del arresto de Pérez Lora y la reacción de Bensi lo afectaron especialmente.
“Los gritos de Anna los tengo grabados”, dijo. Explicó que no había podido terminar de ver el video por la conmoción que le produjo.
Pregonero de Cristo denuncia violencia policial, esposas apretadas y amenazas
Rolando Pérez Lora describió su arresto en la vía pública como un “secuestro” y aseguró que los agentes actuaron violentamente después de que preguntara por qué lo detenían y si había cometido algún delito.
“Doblaron mis brazos, me pusieron unas esposas muy apretadas”, relató.
Según su testimonio, permaneció esposado durante más de dos horas. Al momento de la entrevista, todavía tenía marcas e hinchazón en las manos y afirmó que el dolor lo hizo sudar constantemente dentro de la patrulla.
Pérez Lora contó que advirtió a los policías que padecía hipertensión y que pidió un médico, pero no recibió esa asistencia.
“Cuando logré que me quitaran las esposas, mi brazo completo estaba inflamado”, aseguró.
También denunció un interrogatorio prolongado durante el cual recibió amenazas contra él y su familia.
Para el pastor, lo ocurrido expresa la falta de garantías para ciudadanos que quieren acompañar a otros en un proceso judicial.
“Estas cosas tienen que parar”, reclamó.
La solidaridad que sobrevivió al operativo
Al salir del tribunal, Bensi y su madre encontraron a amigos, religiosos y otros cubanos que habían acudido a apoyarlas. Entre ellos estaban sor Nadieska Almeida, el sacerdote Lester Rafael Zayas Díaz y Pedro Álvarez, quien estuvo preso por las protestas del 11 de julio de 2021 (11J).
En vísperas del juicio, varias iglesias y denominaciones religiosas habían expresado su respaldo a madre e hija. La Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental cuestionó el proceso y reclamó respeto al debido proceso, la libertad religiosa y la libertad de expresión.
Bensi dijo que no esperaba encontrar a tantas personas afuera.
“Fue emocionante, estoy muy agradecida”, expresó. Destacó tanto el respaldo internacional y en redes sociales como la presencia de quienes consiguieron llegar al tribunal.
Espinosa y Pérez Lora interpretaron la jornada desde su fe cristiana. Aunque ambos denunciaron los arrestos y el operativo, afirmaron que el sufrimiento no había anulado el valor de la solidaridad.
Pregonero de Cristo aseguró que estaba dispuesto a asumir las consecuencias de acompañar a quienes considera sus amigos y hermanos.
“Hay un mensaje claro: nos mantenemos firmes”, dijo. “Creemos que Cuba no merece vivir en una situación como esta”.







