LA HABANA, Cuba ― “Lo más probable es que el resultado beneficie al querellante; tenemos todas las posibilidades de perder cuando nos enfrentamos a una dictadura”, sostuvo la creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes sociales como Anna Bensi, en relación con el juicio que afrontarán ella y su madre, Caridad Silvente, por el supuesto delito de “actos contra la intimidad personal y familiar”.
Aunque aún no tienen fecha de juicio, el tribunal confirmó la tramitación de la querella presentada por Yoel Leodan Rabaza Ramos, suboficial del Ministerio del Interior (MININT). El artículo 393.1 del Código Penal establece para ese delito una sanción de entre seis meses y dos años de privación de libertad, multa o ambas.
En entrevista exclusiva con CubaNet, Anna Bensi explicó que el proceso en su contra inició en marzo pasado cuando Rabaza Ramos, en funciones de oficial de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), se presentó en su vivienda para entregar una citación a su madre. Ambas filmaron el momento en que el policía, vestido de civil, y otro hombre entregaron la citación y luego publicaron el video en redes sociales.
El oficial presentó denuncia contra ellas al alegar que se sintió amenazado tras la divulgación de su identidad. No obstante, a mediados de abril la Fiscalía dispuso el archivo definitivo de aquellas actuaciones al considerar que el supuesto delito no podía perseguirse de oficio y que la persona que se considerara afectada debía presentar una querella ante el tribunal
Semanas después, a inicios de julio, Bensi comunicó que el policía había presentado la querella contra ambas.
Según la creadora de contenido, el oficial alega en la querella que la exposición de su identidad tras la publicación del video le ha generado ciertos trastornos psicológicos y que teme por su seguridad personal y familiar.
“Él dice que se sintió ofendido, que ha recibido muchísimas amenazas, que nosotras subimos ese video a las redes con la intención de denigrar su imagen, de ocasionarle daños, pero no fue así, en lo absoluto; de hecho, nunca le he dedicado una publicación. Nosotras subimos el video para dejar constancia de ese momento y por nuestra seguridad”, afirmó.
Abogados independientes consultados por CubaNet consideran que filmar a un funcionario público durante el ejercicio de sus funciones no constituye por sí solo un delito. Por su parte, el artículo 393.1 del Código Penal sanciona la obtención, reproducción o divulgación no consentida de imágenes, videos u otra información cuando exista el propósito de afectar la intimidad personal o familiar, la imagen, la voz o la identidad de otra persona.
Esta figura está incluida en el título del Código Penal dedicado a los delitos contra el honor y solo es perseguible, con las excepciones previstas en la propia norma, mediante querella de la persona ofendida.
Bensi y su madre expusieron que el policía supuestamente afectado pide una disculpa pública, pero su abogado, en cambio, solicita dos años de privación de libertad.
“Detrás de este proceso está la Seguridad del Estado”, aseguró la joven. “Están buscando una justificación para intentar silenciarnos, quieren desacreditarnos, mostrarnos ante la sociedad como delincuentes comunes y tenernos bajo presión”, agregó.
Bensi sostiene que mientras el policía tiene todo el respaldo de las autoridades, ella se siente desprotegida y vulnerable: “¿Qué pasa con mi integridad y seguridad personal y familiar cada vez que la Seguridad del Estado me cita, me interroga y me amenaza a mí o a mi madre? ¿Las amenazas que recibimos mi madre y yo no cuentan? ¿Quién nos protege a nosotras?”.
La creadora de contenido manifestó también que ella recibe “muchas amenazas a diario”, sobre todo en las redes sociales: “Pero yo no soy responsable de lo que escriba la gente ni de las amenazas que él [el policía] pueda recibir en las redes sociales. La diferencia entre él y yo es que él está respaldado por un órgano represivo mientras yo estoy vulnerable”.
“¡Qué tan débil tiene que ser un sistema como para orquestar todo este plan contra mí, para ver una amenaza en una joven de 21 años, que pesa 100 libras, que vive sola con su mamá, que la única arma que tiene es su teléfono y lo único que hace es subir videos a las redes sociales, sin ninguna falta de respeto, videos que exponen el día a día de la realidad cubana!”, sostuvo.
“Soy una joven cubana, cristiana, que tiene mil metas por delante y que lo único que hace es expresarse. Digo lo que pienso y lo hago por convicción, no por agradar a nadie. Nunca he convocado a nadie a nada, ni me considero una líder social; creo que cada cual debe hacer lo que crea y lo que sienta”, agregó.
Ante la incertidumbre del proceso, Bensi refiere que solo le queda confiar en Dios: “Él es mi abogado”.
Por su parte, Caridad Silvente dijo estar preocupada, sobre todo por la posibilidad de que su hija reciba una injusta sentencia. “De la Seguridad del Estado siempre voy a esperar lo peor. Ese es su trabajo: inventar, manipular; y son muy malos. Pero, aun sabiendo de lo que son capaces, creo que estamos en las manos de Dios, y eso es lo que me da calma”, terminó.








