LIMA, Perú — Vecinos del reparto Volpe, en la barriada de La Güinera, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, denunciaron una situación de riesgo sanitario tras la rotura de una fosa que ha provocado la contaminación del agua de consumo en la zona.
De acuerdo con testimonios de residentes, el desbordamiento de aguas residuales se mantiene desde hace más de 20 días en la calle 4ta, mientras que desde hace al menos 10 días estas aguas se estarían mezclando con el suministro potable.
“La fosa lleva más de 20 días reventada (…) y hace más de 10 días esa agua se está mezclando con el agua potable. Estamos tomando agua potable con aguas albañales”, afirmó la residente Anais Penalba en Facebook, quien expresó preocupación por los riesgos para la salud de los vecinos.
El problema afecta a viviendas cercanas, donde residen niños, ancianos y personas con problemas de salud, en un contexto marcado por el deterioro de la infraestructura hidráulica. Arroyo Naranjo figura entre los municipios con mayores reportes de salideros de este tipo en la capital.
Datos oficiales divulgados en diciembre de 2024 contabilizaban más de 11.000 puntos de vertimiento de aguas residuales en el país, con una situación particularmente crítica en La Habana debido al envejecimiento de las redes de alcantarillado.
Según relataron los vecinos, personal vinculado a la empresa Aguas de La Habana acudió al lugar, pero no ejecutó reparaciones. La falta de combustible habría sido señalada como la principal limitación para intervenir en la avería.
“La justificación es que no hay combustible para arreglarlo. Es la vida que nos la están consumiendo. ¿Por qué tenemos que tomar esa agua sucia?”, cuestionó Penalba, al describir la situación que enfrentan los residentes.
Especialistas y reportes independientes han señalado que las deficiencias en el saneamiento y el acceso a agua segura constituyen factores de riesgo para la propagación de enfermedades, en medio del actual resquebrajamiento del sistema sanitario en la Isla.
«Y a nadie le importa la situación, lo único que me queda es pedirle a Dios y suplicarle que nos siga amparando, porque de esta, si seguimos así, no nos salva nadie», resaltó Penalba.
La crisis de abastecimiento de agua en Cuba continúa afectando a numerosas comunidades en todo el país, con interrupciones frecuentes y prolongadas del servicio. En varias provincias, barrios completos pasan días —e incluso semanas— sin recibir agua por tubería, lo que obliga a la población a depender de costosas pipas, pozos improvisados o el almacenamiento doméstico.
El deterioro de la infraestructura hidráulica en la Isla, las roturas constantes en conductoras principales y estaciones de bombeo, así como los apagones y las fluctuaciones eléctricas que dañan los equipos, figuran entre las causas principales del problema. A ello se suman la falta de inversiones sostenidas y los efectos de períodos de sequía en algunas regiones.
En La Habana, la situación ha generado protestas ciudadanas y cierres de calles en distintos municipios, mientras residentes denuncian demoras en las reparaciones y ciclos de distribución irregulares.
En el oriente del país, los cubanos que viven en comunidades rurales denuncian condiciones aún más críticas, con acceso limitado al agua potable y afectaciones adicionales al saneamiento y la salud pública.









