LIMA, Perú — Los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez respaldaron las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien este martes se refirió a futuras acciones contra la dictadura castrista durante una entrevista con Fox News.
“¡El régimen en Cuba debe ser aniquilado y relegado al basurero de la historia! Gracias secretario Rubio”, resaltó Giménez en sus redes sociales.
Por su parte, Díaz-Balart compartió en x (antes Twitter) un fragmento de las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense.
“Cuba necesita dos cosas: reformas económicas y reformas políticas. No se puede arreglar su economía si no se cambia su sistema de Gobierno”, subrayó Rubio.
Según advirtió el secretario de Estado, las personas a cargo del aparato gubernamental en la Isla son incompetentes e incapaces de resolver la debacle económica existente.
“Están en serios problemas. No cabe duda. Y ya saben, bastante pronto tendremos más noticias al respecto. También estamos trabajando en ello», resaltó Rubio.
En declaraciones de los últimos días, el líder republicano ha insistido en que el sistema cubano “no funciona” y ha descrito la economía de la Isla como “completamente disfuncional”.
El pasado lunes, Rubio ratificó que la crisis cubana no podrá resolverse con aperturas económicas parciales ni con medidas aisladas, porque, a su juicio, “no se puede alcanzar la prosperidad económica sin un nivel significativo de libertad política”.
La declaración, hecha en una entrevista con Al Jazeera y publicada el 30 de marzo por el Departamento de Estado, coloca el foco de Washington no solo en el desastre material de la Isla, sino en la incapacidad del sistema político cubano para sostener una economía funcional.
Rubio sostuvo que el problema de Cuba no es simplemente técnico ni coyuntural, sino estructural. Según él, el régimen necesita emprender “reformas muy serias” tanto en el gobierno como en la economía si realmente quiere salir de la crisis. “Si están dispuestos a hacerlo, los vamos a ayudar”, dijo.
No obstante, enseguida dejó clara su tesis central: sin libertades políticas básicas, tampoco puede haber desarrollo económico sólido. En ese punto, argumentó que un ciudadano o un actor económico debe poder cuestionar regulaciones o decisiones del poder sin arriesgarse a ir a prisión, algo que, apuntó, no ocurre en Cuba.









