En alguna ocasión, cierto malicioso crítico del posestructuralismo francés cuyo nombre ahora me elude, observó --acaso injustamente-- que en el fondo toda la así...
Para el haiku, la belleza no se encontrará detrás de las apariencias, en una cualidad trascendente de las cosas, sino en la forma exterior, palpable, audible y tocable, del objeto contemplado.