LIMA, Perú — El Departamento de Estado de Estados Unidos negó que la empresa Vanguard Energy haya recibido autorización para exportar combustible a Cuba, desmintiendo reportes que apuntaban a un inminente incremento de los envíos de gasolina y diésel hacia la Isla en medio de la profunda crisis energética que atraviesa el país.
La aclaración fue emitida después de que varios medios estadounidenses informaran sobre un acuerdo mediante el cual la compañía, con sede en Coral Gables, Florida, planeaba ampliar significativamente sus operaciones de suministro de combustible al mercado cubano.
“Vanguard Energy no ha recibido ninguna licencia de EE.UU. para esta transacción. Las sanciones de la Administración Trump siguen vigentes en ausencia de orientación o licencia específica en contrario”, señaló el Departamento de Estado en declaraciones difundidas este miércoles por la periodista Nora Gámez.
La respuesta oficial llega tras revelaciones del diario Miami Herald, que informó que Vanguard Energy había firmado un contrato con una entidad importadora cubana para utilizar instalaciones de almacenamiento pertenecientes a la estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET) y enviar combustible mediante buques tanque directamente a puertos cubanos.
Según ese reporte, el combustible estaría destinado exclusivamente al sector privado de la Isla, organizaciones humanitarias y religiosas, así como entidades diplomáticas extranjeras, incluida la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
La operación había despertado interés debido a su magnitud. La agencia Bloomberg la describió como el mayor proyecto de suministro de combustible estadounidense hacia Cuba desde los años de la administración de Dwight D. Eisenhower, antes de la ruptura de relaciones entre ambos países en el contexto de la Guerra Fría.
Hasta ahora, Vanguard Energy realizaba exportaciones limitadas mediante contenedores especializados conocidos como tanques ISO, con capacidad para transportar aproximadamente 6.900 galones por unidad. La propia empresa había considerado este mecanismo como una alternativa costosa y poco eficiente para atender la demanda existente.
La negativa del Departamento de Estado deja en suspenso cualquier expectativa sobre una expansión inmediata de estos suministros y reafirma la vigencia de las restricciones impuestas por Washington al comercio con el régimen cubano.
La noticia surge en un momento particularmente delicado para la Isla, donde la escasez de combustible continúa afectando la generación eléctrica, el transporte y las actividades económicas. En los últimos meses, autoridades del régimen han reconocido dificultades crecientes para garantizar el abastecimiento energético, una situación que ha contribuido al aumento de los apagones y al deterioro de servicios esenciales en todo el país.
La declaración estadounidense también subraya que cualquier operación de este tipo requeriría una autorización expresa de las autoridades federales, algo que, según Washington, no ha ocurrido en el caso de Vanguard Energy.










