MIAMI, Estados Unidos. – En medio de la más grave crisis energética atravesada por Cuba al menos desde enero de 1959 ―la cual ha golpeado el transporte, la generación eléctrica y la logística interna en la Isla―, Supermarket23 y Cubamax, dos de las plataformas privadas más usadas por la diáspora para enviar productos a sus familiares, retomar sus servicios con “normalidad”.
Supermarket23 comunicó el pasado 28 de febrero que volvía a operar “con normalidad” para La Habana, tras una “breve pausa”, mientras Cubamax publicó el 24 de febrero que seguía “operando con total normalidad” y que sus oficinas continuaban abiertas para recibir envíos.
Supermarket23 informó en redes que “ya está nuevamente disponible” para compras con “los mismos tiempos de entrega” y que su equipo estaba “procesando pedidos y retomando las entregas”, con una reincorporación “de forma gradual” de otras provincias.
Por su parte, Cubamax buscó desmentir rumores de cierre, aseguró que seguía “aceptando todo tipo de envíos” y prometió entregas “rápidas” y “seguras”.
El pasado 11 de febrero, Cubamax reconoció “demoras significativas” en sus servicios y anunció restricciones que incluían la suspensión de las entregas a domicilio y limitaciones a productos y volúmenes debido a “la severa escasez de combustible”. Incluso, la compañía tuvo que suspender temporalmente su servicio de puerta a puerta y establecer el retiro de paquetería en puntos habilitados, además de límites de un envío por cliente y la restricción a alimentos y medicinas.
Antes de la reapertura del 28 de febrero, Supermarket23 había suspendido temporalmente los nuevos pedidos por el impacto de la escasez de combustible en su operación logística.
Cómo lograron reiniciar
Sobre el “cómo”, la información pública disponible es desigual y, en ambos casos, no incluye una explicación detallada de abastecimiento de combustible o de un mecanismo específico que garantice diésel para la distribución interna.
Supermarket23 se limitó a comunicar el regreso a La Habana “manteniendo los mismos tiempos de entrega” y a prometer una expansión provincial “de forma gradual”, sin describir medidas concretas de transporte o suministro energético.
En el caso de Cubamax, la propia compañía afirmó el 24 de febrero que seguía operando “con total normalidad”, pero tampoco precisó en esa publicación si había revertido por completo las restricciones reportadas semanas antes —como la suspensión del puerta a puerta— o si su “normalidad” se refería principalmente a la recepción de envíos en sus oficinas y a la continuidad del servicio bajo ajustes internos.
La escasez de combustible en Cuba ha tenido impacto directo en la distribución de mercancías y en servicios que dependen del transporte interno. El mes pasado el régimen lanzó un “plan de contingencia” con racionamiento severo de combustibles y afectaciones al transporte y servicios, dentro de un escenario de crisis energética que se arrastra desde hace más de un año.
No obstante, el pasado 25 de febrero el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), anunció que aprobaría determinadas solicitudes para la venta de petróleo de origen venezolano a Cuba, siempre que las transacciones respaldaran al “pueblo cubano” y no involucraran ni beneficiaran a personas o entidades vinculadas al ejército, los servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales de la Isla.
“De conformidad con el apoyo y la solidaridad de Estados Unidos al pueblo cubano, la OFAC implementaría una política favorable de licenciamiento respecto a solicitudes específicas de licencia que busquen autorización para la reventa de petróleo de origen venezolano para su uso en Cuba”, indicó la propia entidad.
El texto precisa que, para acogerse a ese criterio favorable, “las transacciones solicitadas tendrían que ser coherentes con los términos y condiciones de la Licencia General de Venezuela (GL) 46A”, aunque aclara que “los solicitantes no necesariamente deben tener una entidad establecida en Estados Unidos y las limitaciones en la GL 46A con respecto a Cuba no aplicarían”.
La OFAC define además el alcance de esa política, de la cual indica que “está dirigida a transacciones que apoyen al pueblo cubano, incluido el sector privado cubano (por ejemplo, exportaciones para uso comercial y humanitario en Cuba)”.
Al mismo tiempo, delimita qué operaciones quedarían excluidas. Según el texto oficial, no estarían cubiertas las transacciones que involucren o beneficien a “cualquier persona o entidad asociada con el ejército cubano, los servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales, incluidas entidades listadas en la Lista Restringida de Cuba del Departamento de Estado de EE.UU.”.
Hasta el momento, no existe confirmación de que Supermarket23 o Cubamax hayan adquirido combustible en el mercado estadounidense con el visto bueno de Washington.









