febrero 24, 2026

Divorcios en Cuba: «Cuando la cocina está vacía, el amor sale por la ventana»

La Isla figura entre los países con mayor tasa de divorcio de América Latina.
Divorcio, Cuba
(Foto ilustrativa: Pexels)

HOLGUÍN, Cuba. – “La salida del país es una causa de divorcio en Cuba. Mi matrimonio de cuatro años se acabó cuando él se fue por Nicaragua. Al principio todo era videollamada y promesa de reclamarme, pero el tiempo y la lejanía acabaron con todo. Él cambió, conoció a otra persona para ‘resolver sus papeles’ o simplemente se olvidó”. Yindra Collazo habla desde Holguín, pero su opinión refleja una realidad que afecta a toda Cuba. 

La Isla figura entre los países con mayor tasa de divorcio de América Latina. El ascenso de separaciones supera el simple desamor: es la señal evidente de un país en ruinas. La fuga migratoria, la crisis energética, el hacinamiento y la precariedad económica son realidades que afectan directamente a la convivencia conyugal.

Por otro lado, la convivencia forzada de varias generaciones bajo un mismo techo, por la crisis de vivienda, impide la intimidad de cualquier pareja. El holguinero Lázaro Pérez explica que la falta de privacidad se convierte en algo negativo para la relación.

“Imagínate tratar de mantener un matrimonio cuando vives con tu suegra, tu cuñada y los hijos de tu cuñada. No hay privacidad. La falta de vivienda provoca divorcio. No puedes discutir sin que se entere el barrio, no puedes tener intimidad sin que se oiga todo. Eso mata cualquier romance”, apunta el entrevistado.

A la crisis de vivienda se suma la imposibilidad de poner un plato de comida en la mesa. El hambre y la incertidumbre desplazan al amor. “Dicen que el amor entra por la cocina, pero cuando la cocina está vacía, el amor sale por la ventana. El estrés de qué vamos a comer hoy pone a la gente de mal humor. Llegas a la casa cansado de hacer colas, de no tener corriente, y descargas con tu pareja”, dice Maritza González. 

Un estudio reciente de Food Monitor Program indica que para garantizar una alimentación digna en Cuba una pareja necesita ingresos superiores a seis salarios promedio. 

El doctor en Ciencias Económicas y profesor titular en la Universidad de Guantánamo Javier Pérez Capdevila estimó que el costo de vida en la Isla supera los 50.000 pesos mensuales, una cifra muy por encima del salario promedio estatal, que ronda apenas una fracción de ese monto. 

El matrimonio, en numerosos casos, ha dejado de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio para obtener recursos o documentos. “Hay mucho divorcio porque hay mucho matrimonio de mentira. Mucha gente se casa para resolver problemas, para permutar una casa o para legalizar un negocio. Cuando se logra el objetivo, o cuando falla el negocio, se acaba el matrimonio”, asegura Odlanier García. 

“Se han perdido los valores”, dice Caridad Fuentes. “Ahora se ven muchos matrimonios por interés y, cuando se acaba el dinero o se consiguen los papeles, se acaba el amor”.

La vida cotidiana empuja a muchos hacia conductas autodestructivas que afectan directamente a la familia. El consumo de alcohol se ha disparado como mecanismo de evasión y como causa directa de la violencia intrafamiliar que muchas veces deriva en divorcio.

“Las bebidas alcohólicas hacen mucho daño. Muchos ―dice Magaly Leyva―, al no ver futuro y no poder aportar como quisieran, se tiran a la bebida. Eso trae violencia y falta de respeto. El divorcio es la única salida para no vivir un infierno”.

El  matrimonio en la adolescencia es otro factor que influye en la alta tasa de divorcio en Cuba. Las estadísticas de embarazo en adolescentes menores de 15 años de edad muestran una clara tendencia al incremento de la fecundidad y también a la tasa de abortos en la Isla, informó en junio de 2024 la viceministra primera del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Tania Margarita Cruz.

“Aquí la gente se casa o se junta jovencísima, a los 16 o 17 años, a veces para salir de casa de los padres y tener un poco de libertad. Pero a esa edad una no sabe nada de la vida. A los 20 ya tienes un hijo y te das cuenta de que te saltaste la etapa de vivir. Entonces viene el divorcio porque quieres recuperar la juventud perdida. Yo tengo amigas que a mi edad ya van por el segundo divorcio”, dice Claudia Fernández, de 22 años.

Según una información publicada por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba, en 2024 fueron concedidos 21.113 divorcios, 543 más que en 2023 (20.570).

El año 2025 mostró cifras aún más altas: los tribunales del país tramitaron más de 21.000 procesos vinculados a divorcios, lo que representa el 78,7% del total de asuntos judiciales vinculados al Código de las Familias

“El divorcio no se limita solo a la disolución del vínculo matrimonial, sino que después vienen asociados los temas de la custodia de los hijos, la repartición de bienes, etc., que deben ser atendidos por los tribunales”, explicó en diciembre de 2025 el expresidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, durante una conferencia de prensa.

“Si se consultan las estadísticas que ofrece la Oficina Nacional de Estadística, podemos advertir que Cuba es un país de alta tasa de divorcialidad”, dijo en la misma rueda de prensa Yomays Olivares Gainza, presidente de la Sala de lo Civil, Familia y Administrativo del Tribunal Supremo Popular.

Los divorcios legales también incluyen a las parejas del mismo sexo/género. El matrimonio igualitario en Cuba se aprobó legalmente con el nuevo Código de las Familias, aprobado el 25 de septiembre de 2022.

A un año de la entrada en vigor de la nueva ley se habían autorizado 2.132 formalizaciones de matrimonios entre personas del mismo género en Cuba.

A pesar de las nuevas leyes, no existen estadísticas públicas que informen cuántos divorcios de matrimonios igualitarios se han efectuado en la Isla hasta la actualidad. Solo en 2024, cuando hubo 481 uniones entre hombres y 474 entre mujeres, los divorcios entre parejas del mismo género sumaron 102, según la ONEI.

Por otro lado, consta que al menos el 70% de los niños cubanos tiene padres divorciados y queda, en su mayoría, al cuidado de las madres, quienes apenas logran sortear las duras condiciones económicas, de acuerdo con Vanguardia, el órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Villa Clara.

Kevin Hernández, estudiante de preuniversitario, resume la nueva normalidad afectiva de la Isla. “En mi aula casi nadie tiene a sus papás juntos. Mis padres se divorciaron y cada uno tiene su pareja. Para nosotros es lo normal, y sin trauma”, concluye.

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