febrero 28, 2026

Cuba en crisis: «Si sube el dólar, sube todo lo demás»

El valor de la moneda extranjera en el mercado informal es el que determina los precios de los productos esenciales en Cuba.
A 500 pesos asciende la libra de pollo en Holguín (Foto: Periodista en Cuba)

HOLGUÍN, Cuba. – “La cuenta no da por ningún lado. Una pizza pequeña y de mala calidad en la calle subió de un día para otro de 150 a 200 pesos. Los precios no se duplicaron, se multiplicaron de repente. Ahora comprarse un cepillo de dientes, un jabón o un paquetico de detergente se ha vuelto un lujo”, se queja la holguinera María del Carmen Rojas, quien está alarmada por la súbita subida de los precios en pocos días.

Las decisiones administrativas equivocadas, la paralización de la producción nacional y la dependencia casi total de las importaciones han provocado una inflación que impide a la gran mayoría de la población cubrir sus necesidades de alimentación.

Por otro lado, el holguinero Roberto Domínguez apunta que los acaparadores se aprovechan de las necesidades del pueblo: “Esconden el aceite, el arroz y el azúcar, y cuando aprieta la escasez, sacan los productos a un precio más caro. Es la primera vez que veo que los precios suben tan rápido”.

El valor de la moneda extranjera en el mercado informal es el que determina los precios de los productos esenciales en Cuba. “Antes los precios demoraban en subir y ahora, de un día para otro, todo es más caro. El precio del dólar sube muy rápido. En diciembre estaba a 450 y ahora ya está a 515. Y, si sube el dólar, sube todo lo demás”, dice Ricardo Villamil.

Precio de la leche en polvo en Holguín (Foto: Periodista en Cuba)

Esta pérdida del valor adquisitivo de la moneda nacional provoca un rechazo generalizado a los mecanismos bancarios oficiales. Para Kevin Expósito, la inflación aquí tiene una sola causa: el sistema está en crisis y los gobernantes no saben cómo arreglarlo. “No hay confianza en el peso cubano, por eso todo el mundo se refugia en el dólar o el euro”, dice.

Por otra parte, los trabajadores de las entidades del Estado reciben sus salarios en pesos cubanos, mientras los bienes de consumo se comercializan en dólares o según la tasa de cambio. La jornada laboral de un mes completo resulta insuficiente para mantener una familia. 

“El problema de este país es que no producimos ni un alfiler, todo hay que traerlo de afuera. Las mipymes traen comida, sí, pero la venden a como esté el dólar en el mercado informal”, lamenta Laura Cárdenas.

Por su parte, los emprendedores privados enfrentan sus propias complicaciones para mantener sus negocios bajo la inestabilidad cambiaria. Osvaldo, quien así pidió ser identificado para evitar represalias, cuenta los motivos por los cuales ha tenido que aumentar los precios de los productos que vende.

“A mí la gente me mira mal y me llama ‘abusador’ porque subo los precios, pero yo tengo que comprar la harina y la levadura en la calle, pagándolas a como esté el dólar clandestino, porque el Estado no me vende nada. Si el dólar sube 10 pesos hoy, yo tengo que subir el precio de la pizza. Nos estamos canibalizando entre los mismos cubanos; el que no ‘inventa’ o revende, no sobrevive”.

Precio del saco de carbón en Holguín (Foto: Periodista en uba)

Ante este crítico escenario, los holguineros sugieren alternativas para reducir la carga económica sobre los clientes.“El Gobierno debería bajarle los impuestos a las mipymes que venden alimentos para que puedan trabajar sin esa presión. Así podría exigirles que bajen los precios y que no vendan al por mayor”, opina Joel Cordoví.

La carencia de productos del agro obedece también a fallos y errores en la dirección. “Los mismos dirigentes han reconocido que se han equivocado con las medidas en la producción de alimentos. Bajó la producción de arroz y frijoles, y ahora los pocos dólares que entran hay que gastarlos importándolo. Se perdieron cosechas porque no las recogían a tiempo. Los campos están sin cultivar; no hay suficiente producción de carne de cerdo ni de leche, y el pueblo paga esos errores que se vienen cometiendo desde hace más de 60 años”, lamenta Lorenzo Varona.

La industria azucarera y la recolección de frutas también muestran retrocesos prolongados. El holguinero Frank Recio compara los métodos de producción de azúcar de otras décadas con las pérdidas que suceden en la actualidad.

“Desbarataron los centrales azucareros a tal punto de que, en la época de la Colonia, con bueyes y trapiches, se hacía más azúcar que hoy. En los años 70 y 80 uno iba al campo, picaba la caña a mano y la cosa rendía. También, hay tremendo desastre con las cosechas de mango, que están perdiéndose y pudriéndose en el suelo por mal trabajo, descontrol e irresponsabilidad”, sintetiza.

Desde el Gobierno, los directivos confirman el incumplimiento de las metas productivas. Al evaluar la marcha del “Programa para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, el primer ministro Manuel Marrero admitió que “aún” no se lograban los objetivos, lo que, agregó, implicaba ”fallas en diseño, implementación y control de las medidas previas”. 

De igual manera, en su más reciente informe a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el ministro de Economía de Cuba, Joaquín Alonso Vázquez, identificó problemas que reflejan errores de conducción macroeconómica y sectorial.

El funcionario vinculó la inflación al supuesto exceso de moneda nacional en circulación, a la escasez crónica de divisas, combustibles y energía. Además, aludió a incumplimientos productivos en minería y producción de miel, carbón y biofarmacéuticos por déficit de insumos, energía, combustible y problemas logísticos.

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