Sentencian a expiloto cubano acusado por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate

Luis Raúl González-Pardo Rodríguez aún debe enfrentarse a una acusación federal por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.
El exmilitar cubano Luis Raúl González-Pardo Rodríguez
El exmilitar cubano Luis Raúl González-Pardo Rodríguez (centro) (Foto: Luis Domínguez - Periódico Cubano)

MIAMI, Estados Unidos ― El teniente coronel retirado de la Fuerza Aérea cubana Luis Raúl González-Pardo Rodríguez fue sentenciado este jueves a siete meses de prisión por fraude migratorio en una corte federal de Jacksonville, Florida, mientras enfrenta en Miami una acusación federal junto al exgobernante Raúl Castro y otros cuatro exmilitares cubanos por el derribo en 1996 de dos avionetas de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales.

Reportes desde la corte de Telemundo 51 y Univision 23 indican que la mayor parte de la condena quedaría cubierta por el tiempo que González-Pardo ha permanecido detenido. El exmilitar se había declarado culpable en el caso migratorio, vinculado con declaraciones falsas durante su solicitud de residencia permanente en Estados Unidos.

El Departamento de Justicia había acusado a González-Pardo, entonces de 64 años, de fraude y uso indebido de visas, permisos y otros documentos, así como de hacer una declaración falsa a una agencia federal. De acuerdo con esa imputación, el 20 de abril de 2025 presentó o hizo presentar ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos un formulario I-485 con información falsa sobre su trayectoria en las Fuerzas Armadas cubanas.

La acusación sostenía que González-Pardo ocultó su pertenencia, entre 1980 y 2009, a la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba. Según el Departamento de Justicia, declaró falsamente que nunca había recibido entrenamiento militar o con armas, que nunca había participado en un grupo que usara o amenazara con usar armas y que nunca había servido en una unidad militar o policial.

La fiscal general Pamela Bondi dijo entonces: “El pasado de este hombre como piloto militar de larga data del malvado régimen de Castro —que ha causado un sufrimiento incalculable al pueblo cubano— debió estar en primer plano en su expediente migratorio. Este Departamento de Justicia procesará con firmeza a cualquiera que mienta sobre su pasado para aprovecharse del sistema migratorio de Estados Unidos”.

La defensa de González-Pardo sostuvo, según documentos judiciales citados por Telemundo 51, que el exmilitar ya había visitado Estados Unidos en mayo de 2017 con visa de turismo y que entonces sí reveló su pasado como integrante de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba. La condena de este jueves, sin embargo, cerró el expediente migratorio en Jacksonville mientras el acusado continúa vinculado a una causa mucho más grave en el sur de Florida.

El 20 de mayo, el Departamento de Justicia anunció una acusación contra Raúl Castro Ruz, Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y el propio Luis Raúl González-Pardo Rodríguez por sus presuntos roles en el ataque del 24 de febrero de 1996 contra dos avionetas civiles desarmadas de Hermanos al Rescate.

Los cargos incluyen conspiración para matar a nacionales estadounidenses, dos cargos de destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato. 

La fiscalía federal sostiene que aviones de combate cubanos, bajo una cadena de mando supervisada por Raúl Castro, dispararon misiles aire-aire contra dos Cessna civiles de Hermanos al Rescate, lo que las destruyó sin advertencia fuera del territorio cubano. En el ataque murieron Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.

Hermanos al Rescate, con sede en Miami, realizaba vuelos humanitarios sobre el estrecho de Florida para localizar a balseros cubanos en peligro. Según la acusación del Departamento de Justicia, agentes de inteligencia cubanos se infiltraron en la organización desde inicios de la década de 1990 y transmitieron información detallada al Gobierno cubano, que habría sido utilizada por mandos militares para preparar la operación del 24 de febrero de 1996.

El Departamento de Justicia también afirma que, en las semanas previas al derribo, pilotos militares cubanos fueron entrenados para localizar e interceptar aeronaves civiles pequeñas, lentas y de baja altitud. Ese día, tres avionetas de Hermanos al Rescate salieron de Opa-locka, al norte de Miami; dos fueron derribadas y una tercera logró escapar.

El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones dijo al anunciar la acusación: “Durante 30 años, las familias de estos hombres han esperado. La comunidad de Miami ha esperado. Nuestro país ha esperado. Hoy es un paso hacia la rendición de cuentas. El paso del tiempo no borra el asesinato. No disminuye el valor de estas vidas. Y no debilita nuestro compromiso con el Estado de derecho”.

La acusación no señala a González-Pardo como el piloto que disparó los misiles que destruyeron las dos avionetas de Hermanos al Rescate, acción que atribuye a Lorenzo Alberto Pérez-Pérez y a Lorenzo Alberto Pérez-Pérez. Su presunto papel, según el expediente federal, es el de participar en entrenamientos previos para localizar, seguir, perseguir e interceptar aeronaves civiles pequeñas frente a las costas de Cuba.

De acuerdo con el texto de la acusación, el día del ataque González-Pardo estaba dentro de un cuarto MiG, listo para despegar, mientras escuchaba las solicitudes de autorización para destruir las avionetas, la autorización concedida y la confirmación de que habían sido derribadas. Después, despegó desde la base aérea de San Antonio de los Baños para sumarse a la persecución de la tercera avioneta de Hermanos al Rescate, matrícula N2506, “con la intención de destruir también esa aeronave”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentó en 1999 que, según el informe de la Organización de Aviación Civil Internacional, los ataques ocurrieron a las 3:21 p.m. y 3:27 p.m., respectivamente, en espacio aéreo internacional. La CIDH concluyó que el Estado cubano violó el derecho a la vida de las víctimas y que los aviones militares actuaron “sin aviso previo, sin evidencia de que sus acciones fueran necesarias, sin guardar la debida proporcionalidad y sin la existencia de una motivación adecuada”.

El expediente de la CIDH identificó las tres aeronaves de Hermanos al Rescate que volaron ese día: la N2506, ocupada por José Basulto, Arnaldo Iglesias, Andrés Iriondo y Silvia Iriondo; la N2456S, con Carlos Costa y Pablo Morales; y la N5485S, con Mario de la Peña y Armando Alejandre. Las dos últimas fueron destruidas por misiles disparados desde un MiG-29 cubano.

Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, dijo a Telemundo 51 que González-Pardo formó parte de un grupo de pilotos cubanos enviados a la Unión Soviética para entrenarse en el MiG-29. “Él tiene toda la información de lo que ocurrió ese día, estuvo ahí, él sabe quién estaba en la torre de control, quién dio las órdenes, todos los planes. No hay más nadie aquí que tenga ese tipo de información”.

Documentos desclasificados de la Administración Federal de Aviación publicados por el National Security Archive muestran que, antes del derribo, funcionarios estadounidenses habían recibido protestas del Gobierno cubano por vuelos previos de Hermanos al Rescate y temían una escalada. En uno de esos documentos, un funcionario advirtió como peor escenario que “un día de estos los cubanos derribarán uno de esos aviones y más vale que la FAA tenga todo en orden”.

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