LA HABANA-.El pasado sábado el régimen de Nicaragua anunció la excarcelación de decenas de presos políticos según un comunicado oficial. El hecho sucedió a pocos días de las liberaciones en Venezuela y tras presiones recientes de Estados Unidos a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Este constituye el segundo proceso de excarcelaciones desde diciembre. Sin embargo, expone el “miedo” de esa dictadura tras los ataques a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de los Estados Unidos acaecido el 3 de enero último. Así lo afirmó en entrevista exclusiva con CubaNet Miguel Mendoza, periodista y ex preso político nicaragüense que fuera desterrado por el régimen de Nicaragua en 2023.
¿Cuántos presos han sido excarcelados y qué representan estas excarcelaciones?
En total fueron 30 pero solo 25 eran presos políticos, porque también se incluyeron algunos funcionarios que habían caído en desgracia con el régimen. No por ser opositores ni presos políticos, sino por desobedientes.
Actualmente quedan 42 más, que son los que tienen más tiempo de estar en las cárceles del régimen. Los excarcelados son ciudadanos que habían sido capturados a mediados del año pasado, entre ellos pastores evangélicos, muchos religiosos, simplemente porque participaron en las protestas del 2018, porque todavía el régimen sigue ajustando cuentas con los ciudadanos.
Estas excarcelaciones se dan porque el régimen Ortega-Murillo está en pánico con lo que ha pasado en Venezuela, porque un día antes las encarcelaciones la embajada americana en Managua hizo una publicación en sus redes sociales en la que recordaba que el régimen tenía a 62 nicaragüenses arbitrariamente detenidos -nosotros le llamamos secuestrados. En cuestión de horas apareció la publicación oficial que anunciaba las excarcelaciones y eso fue asombroso, significa el terror que tienen Ortega y Murillo con cualquier señal que les haga Estados Unidos, que los está presionando.
Pero no es libertad plena, total, sino que con medidas cautelares.
Justamente, vimos que en el mes de diciembre también ocurrieron excarcelaciones de presos políticos en Nicaragua, pero, en cambio, los mandaron a un régimen de “reclusión domiciliaria”.
Pues, todos estos ciudadanos tienen que ir a firmar todos los días a la estación de policía que le quede más cerca, a las 7 de la mañana. Y la mayoría salieron muy enfermos. Yo he recibido fotografías y videos de cómo salieron en mal estado.
Hay personas que, simplemente porque eran vecinos de Daniel Ortega y este les ha robado sus propiedades a todo ese vecindario -que viven cerca del búnker, que es un lugar robado por Ortega y Murillo en 1979- los metieron presos; bien enfermos han salido y con estas medidas: no pueden salir de su municipio si no es con el permiso, no pueden viajar si no es con la autorización de la policía, y deben reportarse diariamente.
También en Nicaragua es muy frecuente que el régimen libere a reos comunes, que nada tienen que ver con los presos políticos. Libera a reos que han cometido todo tipo de crímenes, y detrás de esto hay un negocio, hay todo un sistema donde están jueces, abogados, el Ministerio del Interior, el sistema penitenciario nacional, quienes les cobran a los familiares. Y menciono esto porque estos reos comunes los presentan en un acto, en un show, un teatro en el que levantan su acta de liberación y eso fue lo que hicieron el sábado; los presentaron como si fueran presos políticos que agradecían la liberación, pero no fue más que un espectáculo grotesco y, además, los presos políticos no merecían estar ni un solo día presos.
Escuchándolo usted, es imposible no percatarse del símil con la dictadura cubana. El régimen cubano también usa los presos políticos como rehenes, también hace simulacros, de excarcelaciones; lo vimos el año pasado a cambio de concesiones por parte de Washington.
Vimos también que, recientemente, quedó expuesta la intervención militar cubana en Venezuela con la muerte de 32 militares que custodiaban a Maduro. En el caso de Nicaragua, ¿es similar la presencia de militares cubanos? ¿Cómo es la alianza en este sentido?
No hay una prueba que verifique que hay militares, pero siempre se ha especulado con que el último anillo de seguridad de Ortega y de Murillo es un grupo de militares cubanos, que es la inteligencia, que es la seguridad cubana.
Incluso, en el 2018, cuando se dio la matanza del régimen que atacó con todo tipo de armamentos unas protestas civiles, quedó constancia -aunque es imposible tener una fotografía o un video en estos momentos- de que hubo extranjeros, cubanos y venezolanos, atacando a los nicaragüenses.
Y siempre se ha mencionado que Ortega, al igual que Nicolás Maduro, no confía en los militares de su país, por temor a una traición, le tienen temor a los que son de su pueblo. Recordemos lo que le pasó a Trujillo, que fue eliminado, precisamente, por sus escoltas.
Yo he estado bromeando con que Ortega no debería de confiarse porque se desmontó el mito, la leyenda, de que los soldados cubanos eran guerreros que iban a entregarse hasta el último momento. Yo creo que el caso de Venezuela desnuda al régimen cubano de varias maneras: decían que la capacidad del sistema de inteligencia iba a detectar cualquier operativo y, pues no se dio, no lo detectaron; que los soldados iban a combatir, que iban a evitar que se llevaran a Maduro, pues no, no se dio.
¿Cuál es la situación actualmente en Nicaragua? ¿Cree que estemos cerca de un cambio?
En Nicaragua ha pasado igual que en Cuba: el régimen se ha consolidado a base de infundir el miedo a la población. En Nicaragua te llevan preso porque le des like a una publicación. Ahora mismo se ha denunciado que aproximadamente unas 100 personas fueron detenidas dos días porque publicaron en sus redes sociales algo sobre la captura de Nicolás Maduro, por expresar su alegría en redes sociales por esto que pasó en Venezuela. Eso te da una idea del control que hay. Incluso el año pasado fue establecida una ley para perseguir a través de redes sociales a aquellos ciudadanos que comentaran programas del periodismo exiliado en Nicaragua.
Nicaragua es una inmensa cárcel -como le decimos nosotros- de cielos abiertos, en donde hay un control total, desde las oficinas del partido hasta las más altas esferas que llegan hasta el Carmen, que es el búnker donde despacha Daniel Ortega y Rosario Murillo. No hay libertad para nada.
Pero en Nicaragua no solamente persiguen a los opositores, sino también a aliados que caen en desgracia, que los consideren como personas que pueden traicionarlos. Están están presos dos comandantes, por ejemplo, Vallardo Arce, muy cercano a Ortega, que fue el que elaboró el esquema de corrupción para el enriquecimiento bestial de la cúpula sandinista. Está preso también Henry Ruiz, que fue ministro y un gran personaje de los años 80. También exguerrilleros, generales en retiro.
Entre los presos políticos liberados el sábado está una sobrina de un individuo siniestro en Nicaragua que se llama Lenin Serna, que fue tenebroso en los años 80, el que dirigía la seguridad del Estado. Y la sobrina está en desgracia porque Rosario Murillo ha acorralado al círculo cercano de Lenin Serna, y metieron presa a su sobrina, también una mujer con un antecedente criminal bestial.
Y todo esto lo hacen para imponer el temor hasta es sus propias filas, para que nadie se atreva a una traición.
Y respecto a si viene la libertad. Yo he visto que Díaz-Canel y Bruno Rodríguez por lo menos están dando la cara. Ortega no ha dado la cara. Ortega desde el 8 de noviembre no sale en público y menos ha hablado de Maduro. Están silenciados. Es increíble lo que han pasado, ellos están bien bajados de tono, no mencionan a Trump ni a Estados Unidos en sus discursos. Lo que ustedes están viendo en Cuba, al menos Díaz-Canel quiere morir con la bota puesta, por lo menos ese es el discurso que se le escucha; en cambio, Daniel Ortega se ha desaparecido, no dice absolutamente nada y eso es por temor.
El mismo sábado ellos cumplieron 19 años de haber retornado al poder. No salió Ortega, ni la celebraron. Mandaron a su militancia a hacer la bulla en las calles, pero ellos no, nosotros decimos que están en “operación cusucu”, están escondidos, tanto “la Chayo” (Rosario Murillo) como Daniel, no aparecen, o sea, no han dicho una sola palabra de Maduro.
Y estamos hablando de que el dictador venezolano, junto a Hugo Chávez, los enriquecieron: a Nicaragua llegaron más de 4.000 millones de dólares en varios años y todo ese dinero en cooperación en el camino se privatizó y le quedó a la familia Ortega-Murillo. O sea, ni el hombre que lo hizo ricos ha hecho que ellos se pronuncien, no lo han hecho y no están retando a Estados Unidos, menos a Trump. Lo que significa que están con miedo.






