LA HABANA, Cuba. – El Tribunal Provincial Popular de Villa Clara sentenció este 15 de enero a seis años de privación de libertad al escritor y periodista independiente José Gabriel Barrenechea Chávez, tras casi cuatro meses de celebrado el juicio en su contra.
“Estamos devastados con la noticia”, dijo a CubaNet una fuente familiar.
El Tribunal declaró a Barrenechea culpable del delito de “desórdenes públicos”. El escritor fue detenido el 8 de noviembre de 2024 por participar en las protestas pacíficas ocurridas en Encrucijada la jornada anterior para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico tras más de 48 horas de apagón. Según la acusación, el periodista gritó “Pongan la corriente; queremos la corriente” e instó a los presentes a no desistir de la protesta.
De acuerdo con la sentencia, a la que CubaNet tuvo acceso, los procesados decidieron “aglomerarse frente a las sedes del Gobierno y el Partido, donde una vez allí incitaron a otras personas a que se sumaran a la protesta y obstaculizaban la vía pública”. Sin embargo, en videos difundidos en las redes sociales se escucha y observa a manifestantes pacíficos que exigían sus derechos, y a Barrenechea tratando de calmar los ánimos para que no se desatara la violencia.
De esta manera, el Tribunal impone la máxima condena pedida por la Fiscalía en el juicio desarrollado a fines de septiembre de 2025. Los otros manifestantes y sus sentencias son: Yandri Torres Quintana, ocho años de privación de libertad; Yuniesky Lorences Domínguez, tres años de trabajo correccional sin internamiento; Rafael Javier Camacho Herrera, siete años de privación de libertad,; Rodel Bárbaro Rodríguez Espinosa, cinco años de privación de libertad; y Marcos Daniel Díaz Rodríguez, cinco años de limitación de libertad.
A excepción de Marcos D. Díaz, todos estaban bajo medida cautelar de prisión preventiva.
Durante su estancia en prisión, Barrenechea perdió a su madre, un golpe muy fuerte para él, según afirmó la familia. En entrevista con CubaNet, Zoila Esther Chávez, quien había quedado sola tras el arresto, manifestó que su mayor deseo era ver libre a su único hijo. Pocas semanas después, falleció sin poder despedirse de él.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha valorado este caso como una muestra más de la criminalización de la protesta pacífica en Cuba.



