Quiénes recibirán la ayuda de EE.UU. distribuida por Cáritas y quiénes quedarán fuera

Ancianos solos, embarazadas o lactantes con riesgos, personas dependientes y familias con niños pequeños en peligro tendrán prioridad.
Cajas de ayuda humanitaria enviadas por EE.UU. a Cuba. La foto corresponde a la entrega en Alquízar
Cajas de ayuda humanitaria enviadas por EE.UU. a Cuba. La foto corresponde a la entrega en Alquízar (Cáritas Cuba)

MIAMI, Estados Unidos ― Los adultos mayores que viven solos, las mujeres embarazadas o en período de lactancia con riesgos identificados, las personas con discapacidad o encamadas que no pueden valerse por sí mismas y las familias con niños menores de cinco años en situación de riesgo tendrán prioridad en la distribución de la ayuda humanitaria estadounidense canalizada mediante Cáritas Cuba. 

Pertenecer a uno de esos grupos, sin embargo, no garantiza automáticamente la entrega: cada caso será evaluado y los módulos se asignarán a quienes sean considerados en una situación más crítica.

Quedarán sin este módulo los hogares que no sean seleccionados tras esa evaluación, aunque también padezcan escasez o necesiten asistencia. La Iglesia no divulgó una lista de grupos definitivamente excluidos, sino un orden de prioridad determinado por el grado de vulnerabilidad y el alcance limitado del programa. “Si (…) no recibe la ayuda, no significa que no la necesite, sino que hay personas en una condición aún más crítica”, explicó la Diócesis de Pinar del Río.

La identificación de los beneficiarios corresponde a los equipos parroquiales y voluntarios de Cáritas en cada diócesis, quienes aplican “criterios objetivos de vulnerabilidad establecidos por el donante”, de acuerdo con la organización. La selección se realiza mediante visitas domiciliarias y contempla también comunidades de difícil acceso. Cáritas no ha publicado cuotas por provincia ni un registro nominal de beneficiarios.

La pertenencia religiosa, la raza o la posición política no figuran entre los criterios de selección. El comunicado diocesano sostiene que la asistencia debe otorgarse únicamente según la necesidad y bajo los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia. “Se ayuda según la necesidad, no según la nacionalidad, religión, raza o posición política”, precisa el documento firmado por el obispo de Pinar del Río, Juan de Dios Hernández Ruiz.

La Iglesia justificó la selección en la inseguridad alimentaria y las dificultades para acceder al agua que afectan a buena parte de la población cubana, pero aclaró que la ayuda humanitaria es un alivio de emergencia, no un programa permanente de asistencia social ni una prestación universal. Los recursos, admitió Cáritas, no permiten cubrir a todas las personas necesitadas: se trata de una ayuda “que no es masiva en su cobertura”.

Catholic Relief Services (CRS) recibió 60 millones de dólares del Departamento de Estado para ejecutar el programa junto con Cáritas Cuba. La agencia prevé entregar alimentos y artículos de higiene a casi 200.000 hogares —más de medio millón de personas— y colchones, mantas y otros enseres esenciales a otras 7.000 personas. Esas cifras confirman que, pese a la magnitud del financiamiento, la asistencia solo llegará a una parte de los cubanos afectados por la crisis.

Los 60 millones forman parte de un fondo estadounidense de 100 millones de dólares. La Diócesis de Pinar del Río precisó que esa suma comprende todo el aseguramiento logístico y no solamente el valor de los productos entregados. Los 40 millones restantes serán administrados por otras organizaciones que todavía no fueron identificadas en los comunicados de Cáritas y de la diócesis.

El primer vuelo del nuevo programa salió de Miami el 21 de julio con paquetes de alimentos y artículos de higiene para un máximo de 700 familias. Las entregas comenzaron al día siguiente en Bejucal, Mayabeque, y Alquízar, Artemisa, tanto en las cabeceras municipales como en localidades de ambos territorios. Representantes de parroquias y voluntarios de Cáritas tienen a su cargo el reparto directo.

Cada hogar seleccionado recibirá alimentos no perecederos y artículos de higiene. Cáritas detalló que el módulo contiene arroz, frijoles, aceite, azúcar morena, pastas alimenticias, sardinas y atún, además de jabones, detergente, pasta y cepillos dentales, almohadillas sanitarias, tabletas para potabilizar agua, un cubo con tapa, un recipiente para almacenar agua y una lámpara recargable. El módulo anunciado específicamente por la Diócesis de Pinar del Río incluye también una libra de sal.

No recibir este paquete estadounidense tampoco significa quedar excluido de cualquier asistencia de Cáritas. La Diócesis de Pinar del Río aclaró que la institución continúa entregando paralelamente otros módulos a beneficiarios de sus programas habituales de acompañamiento y promoción humana, sin relación con los fondos procedentes de Washington.

El nuevo programa amplía la respuesta iniciada tras el huracán Melissa, para la cual Estados Unidos destinó nueve millones de dólares y que permanece concentrada en cuatro diócesis del oriente cubano. CRS señaló que el deterioro de la seguridad alimentaria, el hambre, la escasez prolongada de combustible y las limitaciones para acceder a servicios básicos motivaron la ampliación de la asistencia.

Washington sostiene que la distribución mediante Cáritas, CRS y representantes de las parroquias busca impedir que el régimen cubano desvíe o se apropie de los cargamentos. Cáritas prevé extender las entregas progresivamente al resto de la Isla durante los próximos meses, pero ha reconocido que incluso entonces numerosas familias necesitadas quedarán fuera por las “limitaciones objetivas de alcance” del programa.

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