Arroz, frijoles, conservas: ¿qué trae el primer paquete de la ayuda de 100 millones de USD de EE.UU. a Cuba?

Cáritas reconoció que la asistencia “no es masiva en su cobertura” y que no podrá alcanzar a todas las personas necesitadas.
Cajas de ayuda humanitaria enviadas por EE.UU. a Cuba. La foto corresponde a la entrega en Alquízar
Cajas de ayuda humanitaria enviadas por EE.UU. a Cuba. La foto corresponde a la entrega en Alquízar (Cáritas Cuba)

MIAMI, Estados Unidos ― El primer cargamento del programa de asistencia humanitaria de Estados Unidos por 100 millones de dólares llegó el martes 21 de julio a La Habana con módulos de alimentos, productos de higiene, medios para potabilizar y almacenar agua y lámparas recargables destinados a 700 familias vulnerables de la Arquidiócesis de La Habana, informaron el Departamento de Estado y Cáritas Cuba.

Cada módulo familiar contiene 10 libras de arroz, 10 libras de frijoles, un galón de aceite, una libra de azúcar morena, tres libras de pastas alimenticias, seis latas de sardinas en salsa de tomate y cinco latas de atún en agua, según el inventario divulgado el jueves por Cáritas Cuba.

La parte destinada al aseo y otras necesidades domésticas incluye cuatro jabones de baño, detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales, un frasco de tabletas potabilizadoras de agua, dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.

El vuelo salió de Miami como el primero del nuevo compromiso de asistencia anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio. En su despedida participaron Jeremy Lewin, alto funcionario para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, y Viviana Bovo, asesora principal de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental. La entrega está siendo gestionada por Catholic Relief Services (CRS), en asociación con la Iglesia católica y Cáritas Cuba.

La distribución comenzó el miércoles 22 de julio en Bejucal, provincia de Mayabeque, y Alquízar, en Artemisa. Los módulos se entregan tanto en las cabeceras municipales como en otras localidades de ambos territorios, bajo la coordinación de Cáritas Habana y voluntarios de las comunidades parroquiales.

Los beneficiarios son identificados mediante visitas domiciliarias realizadas por equipos parroquiales y voluntarios, de acuerdo con criterios de vulnerabilidad establecidos por el donante. Cáritas indicó que se prioriza a adultos mayores que viven solos, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con discapacidad o encamadas y familias con niños menores de cinco años en situación de riesgo.

El plan de distribución anunciado por la organización católica abarcará las diócesis comprendidas desde Pinar del Río hasta Camagüey y pretende alcanzar comunidades de difícil acceso. Cáritas prevé completar las entregas en otras zonas de la Isla durante los próximos meses, mientras mantiene de forma paralela la asistencia en las provincias orientales afectadas por el huracán Melissa.

De los 100 millones de dólares comprometidos por Washington, 60 millones fueron asignados a Catholic Relief Services para trabajar junto con Cáritas Cuba. La institución cubana señaló que los 40 millones restantes serán administrados por otras organizaciones, aunque no las identificó en su publicación.

La asignación de 60 millones permitirá suministrar alimentos de emergencia y artículos de higiene a cerca de 200.000 hogares —más de medio millón de personas— y entregar productos esenciales para el hogar, incluidos colchones y mantas, a otras 7.000 personas, de acuerdo con CRS. La organización prevé ampliar la respuesta durante 2026 a través de la red nacional de la Iglesia católica.

“Las familias en Cuba enfrentan dificultades cada vez mayores para poner comida en la mesa, acceder a agua potable”, declaró Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de CRS. La organización atribuyó la situación al aumento del hambre y la inseguridad alimentaria, la prolongada escasez de combustible y las limitaciones para acceder a servicios básicos.

El mecanismo elegido por Washington establece que los productos sean entregados directamente por representantes de las parroquias locales. El Departamento de Estado sostiene que ese modelo busca hacer llegar la asistencia a la población “sin ninguna posibilidad de desvío o robo por parte del régimen”.

Cáritas reconoció, sin embargo, que la asistencia “no es masiva en su cobertura” y que no podrá alcanzar a todas las personas necesitadas. La institución justificó la selección limitada por las restricciones de alcance y afirmó que las entregas se concentrarán en quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.

La operación de 100 millones de dólares amplía un programa previo mediante el cual Estados Unidos, CRS y Cáritas Cuba canalizaron nueve millones de dólares en asistencia directa tras el huracán Melissa. Aquella respuesta se concentró solo en cuatro diócesis del oriente del país.

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