febrero 25, 2026

«Obras escogidas» de Raúl Castro: Gobierno cubano reactiva el culto político en plena crisis

Los gobernantes cubanos participan en un relanzamiento político de las 'Obras escogidas' de Raúl Castro Ruz.
Presentación de las 'Obras escogidas' de Raúl Castro este martes en el Palacio de la Revolución
Presentación de las 'Obras escogidas' de Raúl Castro este martes en el Palacio de la Revolución (Fotos: Presidencia de Cuba)

MIAMI, Estados Unidos. – Miguel Díaz-Canel encabezó este 24 de febrero, en el Palacio de la Revolución, una nueva presentación pública de las Obras escogidas de Raúl Castro Ruz ante 100 jóvenes, en una ceremonia que la Presidencia de Cuba enmarcó como “un día histórico” por el aniversario del reinicio de las guerras de independencia. 

En redes sociales, la Presidencia cubana especificó que la colección consta de nueve tomos y reúne “más de 500 documentos” en unas 5.000 páginas, elaborados tras “un minucioso y constante trabajo de cuatro años”. Las Obras escogidas, que constan de un prólogo del propio Díaz-Canel, fueron presentadas ante los gobernantes cubanos por el historiador Elier Ramírez y el intelectual Abel Prieto.

El acto no se trata de un lanzamiento editorial nuevo, sino de un relanzamiento político de una colección que ya había sido presentada públicamente el 3 de octubre de 2025 en el Memorial José Martí, también con Díaz-Canel al frente.

Un elemento clave de los antecedentes es el financiamiento y la logística en un país con escasez crónica de papel. En octubre de 2025, 14ymedio subrayó que, “si esta hazaña editorial fue posible en una Isla sin papel y con pocos poligráficos funcionales, es debido a que China financió 3.000 tiradas”, y sostuvo que la colección quedó privilegiada “dentro de las escasas publicaciones cubanas” en medio de un “apagón editorial”. 

La retórica oficial ha sido consistente y explícitamente laudatoria. En octubre de 2025, un texto publicado por Cuba en Resumen —presentado como “notas para la presentación”— describió la colección como una vía para aproximarse “de una manera nueva” a la personalidad de Raúl Castro. “Se sintetizan aquí (…) 70 años de una vida ejemplar y heroica, que ahora tenemos como una formidable guía de comportamiento ético en la acción revolucionaria”, escribió Díaz-Canel en el prólogo de las Obras escogidas.

La puesta en escena de este 24 de febrero en el Palacio de la Revolución —con jóvenes como audiencia central y con un discurso de “brújula ética” y “arsenal de ideas”— refuerza la lógica de canonización política que ya se había exhibido en 2025: la producción editorial, la distribución y el relato público aparecen subordinados a una operación de legitimación, aun en medio de una crisis económica y material sin precedentes.

Junto a la narrativa oficial de exaltación, han circulado cuestionamientos desde espacios críticos. En un artículo de opinión publicado por CubaNet en octubre de 2025, un periodista cercano a la edición de las Obras escogidas ―cuya identidad se protegió para evitarle represalias― sostiene que la compilación responde más a una operación simbólica que a una demanda social en medio de la crisis económica.

El texto afirma que, ante la “imposibilidad de ver logrado al menos uno de los tomos, debido a la falta de contenido”, el equipo encargado habría tenido que “inventar más de una carta que jamás escribió, más de un discurso que jamás pronunció y a extender (como el picadillo de soya) otras escrituras que apenas tenían la dimensión de un memorando”. 

También asegura que el propio Raúl Castro “debió, personalmente, enmendar y suprimir ‘contenido sensible’” y que, tras múltiples correcciones, ciertos documentos “terminaron siendo ‘otra cosa’ bien alejada de su significado original”.

El articulista agrega que la primera versión entregada “logró alcanzar a duras penas unos cuatro tomos”, y que se habría insistido en completar nueve volúmenes, “uno por cada década de vida”, pese a las advertencias sobre la brevedad del material disponible. A su juicio, la decisión de denominarlas “escogidas” y no “completas” obedecería a una estrategia simbólica para proyectar la imagen de un pensador.

El texto también cuestiona las prioridades presupuestarias en medio de apagones y escasez. Señala que, “según fuentes al interior del Consejo de Estado y de las Fuerzas Armadas”, se habrían destinado “más de cinco millones de dólares para importar el papel desde China”, mientras que la producción editorial financiada por el Ministerio de Cultura continúa paralizada.

Asimismo, menciona que la futura publicación de los 23 tomos de las “obras completas” de Fidel Castro tendría “un costo superior a los 10 millones de dólares”.

En su conclusión, el articulista afirma que las autoridades “no tienen soluciones a los problemas que nos agobian”, pero sí ofrecen “nueve tomos de Raúl Castro (…) como ladrillos sonados contra nuestras cabezas”, en referencia crítica al contraste entre la promoción de estas colecciones y las dificultades materiales que enfrenta la población.

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