septiembre 4, 2026

Más multas y ventas forzosas en Santa Clara: “Ni con dinero encuentras nada”

El alza de los precios sobrevino tras la entrada en vigor de la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, la cual eliminó en junio los topes minoristas nacionales.
Foto tomada por inspectores de Santa Clara el 16 de agosto de 2026 durante una visita de control a la feria agropecuaria del área del Sandino (Foto: Inspección Villa Clara)

SANTA CLARA, Cuba ― Es domingo y se ha corrido la voz de que en uno de los tantos puestos de venta que se extienden por todo el reparto Condado de Santa Clara sacaron aceite a la venta. El envase —que no llega a contener un litro— cuesta 4.000 pesos y permanece visible sobre el mostrador. A pesar de que su contenido luce exactamente con el tono amarillo propio de la grasa vegetal, tiene adherido un cartel que dice “vino seco”. Aunque los fines de semana los inspectores no suelen salir a las calles, los dueños de los negocios prefieren cuidarse las espaldas en caso de que algún cliente advenedizo se le ocurra fotografiar la “oferta prohibida”.

La joven que atiende el kiosco propone el aceite solamente a rostros conocidos por indicación de su empleador: deben traer un recipiente vacío y llevárselo con disimulo en una bolsa que no transparente el contenido. Pide discreción a los compradores y explica que hace pocos días a un negocio cercano le obligaron a vender pollo y huevos “a precio de gallina enferma” luego de que un cliente los promocionara “por descuido” en un grupo de redes sociales. “La cosa se ha puesto bien fea”, comenta la dependienta. “Ellos [los inspectores] llegan de sorpresa cualquier día y a cualquier hora, incluso cuando ya casi vas a cerrar. Te hacen sacar papeles y te revisan las neveras y el almacén. A veces no da tiempo a que los muchachos de los otros puestos te avisen por WhatsApp, porque la conexión está muy mala”.

Hace varias semanas, todavía podía encontrarse en ese reparto tradicionalmente fértil para el mercadeo lo que escaseaba en la mayoría de las mipymes y establecimientos con licencia de los barrios de la ciudad. Sin embargo, el panorama cambió de forma abrupta tras la oleada de multas, decomisos y ventas forzosas aplicadas en el último mes. En los más de 10 puestos ubicados en esa zona, las cartillas de ofertas están prácticamente vacías: ni azúcar, ni pollo, ni aceite, ni salchichas, los productos con precios topados desde principios de agosto. En otros repartos de Santa Clara los vendedores han optado por colocar carteles que especifican no contar con la referida mercancía para evadir las “malas vistas”.

El alza de los precios sobrevino tras la entrada en vigor de la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, la cual eliminó en junio los topes minoristas nacionales establecidos en 2024 para seis productos, incluidos el aceite, la leche en polvo y las salchichas. Sin embargo, la libre oferta apenas duró pocas semanas, porque los gobiernos de casi todas las provincias iniciaron una ofensiva contra los negocios que vendían ese tipo de mercancía a “precios abusivos”.

En Villa Clara, el Acuerdo 127 del Consejo Provincial del Poder Popular estableció un margen comercial máximo del 30% y fijó su valor comercial, según sus cuentas, por un estimado obtenido por gastos de transportación y a raíz de “intercambios con determinados actores económicos que se dedicaban a su comercialización”. Aunque en un principio la medida contempló al aceite, al huevo, la leche en polvo, el azúcar y las salchichas, una gran cantidad de negocios particulares han sido multados en las últimas semanas por vender otro tipo de mercancía como pollo, arroz o detergente en polvo que no están directamente contemplados en el referido acuerdo. 

Hasta la fecha, y por publicaciones en Facebook del propio órgano de inspección provincial se conoce que habrían aplicado más de un centenar de sanciones, cierres de locales y miles de pesos en multas en casi todos los repartos de la ciudad cabecera y en municipios como Camajuaní, Encrucijada, Manicaragua y Remedios. En una publicación de hace unos cinco días atrás, la entidad aludió al caso de un negocio cercano a la zona hospitalaria donde “una acción de control culminó con una severa sanción y el decomiso de mercancías” como pomos de aceite, galletas de soda, sal y paquetes de frijoles. 

El resultado de las advertencias en redes —más cercanas a amenazas que a simples avisos— ha sido la desaparición total de los productos. “Aquí en el reparto Escambray [zona hospitalaria] había de todo, lo que caro, por supuesto”, confirma Leonor Vega, vecina jubilada de uno de los edificios que componen esa zona. “Ahora, ni una librita de pollo, ni una de mortadela. Ya ni con dinero encuentras nada. Nos veremos comiendo tajadas de aire”, lamentó la mujer. 

Al mismo tiempo que los inspectores advierten con aplicar la “mano dura contra la especulación”, los puestos de venta permanecen totalmente desprovistos de productos de aseo y comestibles. Si una semana después que se hiciera pública la medida, algunos se atrevían a comercializar a escondidas la mercancía a clientes confiables, ahora muy pocos se quieren arriesgar a perder licencias temporales o la autorización para ejercer el trabajo por cuenta propia. 

“Como ves, esto aquí está casi vacío”, afirma tajante Hany de la Caridad González, dependiente de un negocio cercano al parque Vidal de Santa Clara, en el que apenas ofertan esta semana sopas instantáneas, algunas confituras y sazones en polvo. “La jefa más nunca ha querido comprar los productos caros a los mayoristas, porque estamos en un lugar muy visible y por aquí han chapeado bajito”. Los últimos reportes de operativos en la zona centro de la ciudad arrojan más de una veintena de multas, por un total de 184.000 pesos. 

Según De la Caridad, la trabajadora por cuenta propia propietaria de este puesto prefiere “perder ganancias antes que le cierren definitivamente el local” y agrega que en otro establecimiento similar cercano “metieron una multa grandísima por no aceptar transferencia. Una persona llamó y vinieron enseguida”, relata. Desde el perfil de Facebook “Inspección Villa Clara” han instado a la población a denunciar los negocios que incumplan con los precios o que se nieguen a aceptar pasarelas de pago. 

“Tu denuncia es poder. Si ves precios abusivos, evasión de pagos electrónicos o cualquier engaño, repórtalo. Juntos frenamos a los especuladores”, se lee en una publicación reciente de esta cuenta de Facebook. Además, la misma entidad especifica que entre las “medidas accesorias” aplicadas por los inspectores cuando localizan retención de mercancía se hallan las ventas forzosas o los decomisos que, según detallan, “tendrán un fin social” aunque no especifican cuál.

De la Caridad describe un modus operandi que, según ella, se está convirtiendo en un negocio. Cuenta que conoce a personas que suelen avisar a los inspectores y luego se mantienen rondando los puestos de venta a la espera de que les apliquen la venta forzosa de la mercancía: “Van en grupos y se conocen entre ellos, compran el azúcar o el detergente más barato y después lo revenden en sus grupos de WhatsApp. O sea, para decirlo en buen cubano, se dedican a chivatear para sacar lasca. No puedo asegurarlo, pero debe haber también su componenda con algunos inspectores”.

En una publicación del 2 de septiembre, el perfil de Facebook del Gobierno provincial, “Soy Villa Clara”, informó que dos inspectoras municipales en Cifuentes habían sido separadas definitivamente de sus cargos, tras comprobarse “violaciones graves en el ejercicio de sus funciones”. La nota especifica que las aludidas habrían aplicado “multas de baja cuantía para luego recibir productos del inspeccionado sin pagar un centavo”.

Hacia el interior de sus viviendas, algunos negociantes sin autorización en el reparto Condado y en otras zonas como las carreteras a Sagua y Maleza se han atrevido a comercializar cartones de huevo a cinco mil pesos. Un vendedor que se identifica como Henry asegura haber trasladado el producto desde la granja de un campesino en Esperanza, un poblado ubicado a unos 14 kilómetros de la ciudad cabecera, en una motoneta que le cobró 20.000 pesos por el viaje. “No sé cuáles son esas cuentas de gastos de transportación que ellos sacaron para decir que una cosa u otra se puede vender al precio que dicen”, razona. “Allá en el campo pagué el cartón a 3.500 pesos de primera mano. ¿Dime tú entonces a qué precio lo voy a vender?”.

En los comentarios de una de las notas recientes del perfil “Soy Villa Clara” sobre las multas y decomisos aplicados en la provincia, los usuarios sugieren con cierto sarcasmo que, si se trata de precios abusivos, también deberían visitar las tiendas en dólares. “Hoy en el Ten Cent el paquete de pollo estaba a 11,80 dólares”, comentó Laura Pérez. “Teniendo en cuenta que la tasa de cambio oficial era de 621 pesos por dólar, el paquete tenía un valor de 7.327 pesos cubanos: por cada libra 732 pesos. Por allí también deben pasar los inspectores”, concluye Pérez.

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