MIAMI, Estados Unidos ― La jabalinista cubana nacionalizada española Yulenmis Aguilar lanzó 65,39 metros el martes en la final de los Juegos Mediterráneos de Taranto, Italia, y se convirtió en la nueva plusmarquista nacional de España, según informó la agencia EFE. La marca, la mejor de su carrera, le valió además la medalla de plata.
El envío borró los 64,07 metros que Mercedes Chilla había establecido en 2010 y que ninguna española se había acercado a igualar en dieciséis años. Aguilar mejoró también su propio tope personal, los 64,17 metros que había firmado en 2022, cuando todavía competía bajo bandera cubana.
La final se le escapó en el último lanzamiento. Abrió con un discreto 54,07 y en la segunda ronda soltó el disparo del récord, que la puso al frente del concurso durante cuatro rondas. La serbia Adriana Vilagos la desplazó con 65,93 metros en su intento final y Aguilar, que tuvo la oportunidad de responder, solo llegó a 59,56, según la crónica de Diario de Cuba. El bronce fue para la croata Sara Kolak con 62,64 metros, exactamente la misma medida con la que se había proclamado campeona de Europa en Birmingham tres semanas antes.
Aguilar, que cumplió 30 años en agosto, llegó a Taranto tras el peor momento deportivo de su etapa española. En aquella final de Birmingham no pasó de 57,06 metros y terminó novena, después de haber ganado el Campeonato de España con 61,83. “Este es un año complicado, de transición, pero eso no justifica este resultado. No estuve a la altura”, reconoció entonces a Radio Televisión Española. Detrás de ese bajón había una lesión de codo arrastrada desde antes de los Juegos Olímpicos de París 2024 y una operación a la que se sometió en 2025.
En París había sido sexta con 62,78 metros, el mejor resultado olímpico de una jabalinista bajo bandera española. Compitió allí gracias a la nacionalidad por carta de naturaleza que el Consejo de Ministros español le concedió en abril de 2024, año y medio después de solicitarla. Reside en Oleiros, en la provincia de A Coruña, desde finales de 2020 y entrena con Raimundo Fernández.
Aguilar fue medallista de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018 y las autoridades deportivas de la Isla, que esperaban el oro, la apartaron de la selección nacional. Tenía entonces 22 años y el récord mundial sub-20 de la especialidad, los 63,86 metros que había lanzado en 2015 en Edmonton.
“Hasta que pasó lo que pasó yo estaba feliz compitiendo con mi selección cubana y defendí los colores de la selección cubana con todo el amor del mundo. Los defendí con cariño y con pasión. Pero pasó lo que pasó, no valoraron el amor que yo transmitía a la bandera”, contó a Diario de Cuba en abril de 2024.
En esa misma entrevista relató que hubo gestiones indirectas para que volviera a representar a Cuba, sin que nadie se lo planteara formalmente: “Hubo acercamientos a personas cercanas a mí, con la intención de que me comunicaran el deseo de que compitiera por Cuba, pero oficialmente a mí nadie se dirigió para decirme ‘mira, estamos decididos a valorar tu situación’. Oficialmente, no hubo ningún acercamiento”. Sobre qué habría respondido a una solicitud formal, zanjó: “Eso nunca se va a saber, porque nunca lo hicieron”.
No fue la única cubana en el estadio Giuseppe Valente de Taranto compitiendo bajo bandera ajena. La martillista Yipsi Moreno, campeona olímpica en Pekín 2008 y tricampeona mundial en Edmonton 2001, París 2003 y Helsinki 2005, se quedó fuera del podio con 65,99 metros. Moreno, que cumple 46 años en noviembre y fue comisionada nacional de atletismo en Cuba hasta 2022, representa a Albania desde 2025. El oro se lo llevó la italiana Sara Fantini con 73,03 metros, récord de los Juegos, seguida de la española Laura Redondo (67,82) y de la argelina Zahra Tatar (66,88).
La dimensión de lo que perdió el atletismo cubano se mide mejor con una fecha. Aquellos 64,17 metros que Aguilar lanzó en junio de 2022 en el Campeonato de España celebrado en Nerja, sin nacionalidad que le permitiera competir internacionalmente, habrían sido medalla de plata en el Campeonato Mundial de Eugene disputado un mes después, la cita en la que la delegación cubana se despidió sin medallas por primera vez en su historia.






