MIAMI, Estados Unidos. – La actriz cubana María Teresa Pina aseguró que en Cuba “están acabando con un pueblo de manera cínica y cruel” y describió como “irreversible” el daño que, a su juicio, provoca el sistema sobre las personas, al punto de que quienes lo padecen “van a vivir con ese daño”.
Durante una entrevista con el proyecto La Familia Cubana, la intérprete también dijo sentir “ira” y “dolor” por la situación del país, criticó el silencio de quienes evitan pronunciarse y afirmó que el miedo explica parte de la falta de rebelión dentro de la Isla.
“Me parece muy terrible que el mundo entero conozca de eso y esté callado”, dijo Pina. Sobre el silencio de personas dentro de Cuba, añadió: “Entiendo su silencio, pero si no vas a decir nada, vete, no quieras aparecer”. En ese mismo tramo, sostuvo: “Lo que está pasando en Cuba es terrible y cubano que se respete tiene que sentir un dolor y una ira con que estén matando a tu pueblo poquito a poco, despersonalizándolo con un daño antropológico irreversible”.
Ante una pregunta del actor Lieter Ledesma sobre si ese daño es reversible, Pina fue tajante: “Es irreversible. Las personas que tienen ese daño van a vivir con ese daño”. En la conversación, vinculó esa idea con las dificultades de adaptación que observa en parte de la emigración: “De hecho hay muchas personas aquí con ese mismo daño, que llegan aquí y no son capaces de adaptarse, de sumarse, no son capaces de adaptarse a la sociedad que los está acogiendo, porque el daño que tienen es tan fuerte que quieren tener eso mismo que tienen allá con todo lo que hay acá”.
En otro momento, la actriz habló sobre el peso del adoctrinamiento y el miedo. “Yo nací en 1961, desde que yo fui por primera vez a una escuela ya a mí me estaban lavando el cerebro”, afirmó, y sostuvo que ese proceso opera sobre varias generaciones. Al explicar por qué cree que la gente no se rebela, respondió: “Por el miedo; se lo han metido”. Y, al contrastar su situación actual con la etapa inicial tras emigrar, afirmó: “Ya no tengo miedo, pero, cuando llegué aquí, yo venía con miedo”.
El diálogo incluyó críticas directas a la gestión estatal y a condiciones de vida en la Isla. Pina afirmó: “La hambruna es planificada, todo está planificado para que no te sientas persona”.
La conversación abordó además el control político y económico. Al hablar de la basura y la infraestructura de servicios comunales, la actriz sostuvo que la responsabilidad recae en el Gobierno: “La basura es un problema del Gobierno, tenían que tener una infraestructura de Comunales para que eso no suceda como pasa en el mundo entero”. En ese mismo hilo argumental, añadió: “No puede haber particular en Cuba ¿sabes por qué? Porque necesitan tener el control económico de todo para que tú pienses como ellos quieren que tú pienses. Si tú eres libre económicamente, tú eres libre ideológicamente”.
Finalmente, cuando fue cuestionada sobre el rumbo nacional, Pina respondió: “A ninguna parte”, y añadió: “A la tristeza, a la frustración, a la muerte”.
Aquí y ahora
“Yo vivo presente. Yo tengo 64 años. A esta edad no se tiene futuro, se tiene presente”, dijo la actriz, antes de añadir: “Mi presente es ser feliz. Es trabajar, ganarme el dinero para darme ciertos gustos”. Cuando le preguntaron cuáles, respondió: “Me gusta estar con mis amigos, tomándome mi cerveza, oyendo buena música, conversando de los problemas cotidianos o no, o filosofando, me da igual”.
Pina habló también de su trayectoria artística, de cómo construye personajes y de tensiones habituales en el oficio. Al describirse, rechazó la etiqueta de “gran actriz” y optó por otra definición: “Yo creo que soy una actriz entregada con un corazón que no se cuida. Yo no me cuido el corazón, no me cuido nada. Cuando me doy, me doy”. Sobre su carrera en televisión, señaló: “A mí lo que me dieron lo aproveché”, y agregó: “Y lo que me tocó, lo hice lo mejor que pude”.
Relató que llegó a La Habana desde Ciego de Ávila, donde se formó y trabajó en teatro, y contó que descubrió su vocación mientras estudiaba otra especialidad: “Yo siempre he sido la guajira de Ciego de Ávila, que llegó a La Habana con el corazón en la mano a comerse los escenarios”. Según dijo, antes estudió para “trabajar y ayudar” en su casa: “Y estudié asistente dental. Pero yo no sabía lo que yo quería hacer”.
En el terreno de los roles, la actriz comentó que con frecuencia interpretó prostitutas en teatro y televisión. Aclaró, sin embargo, que no se sintió encasillada: “A mí me tocaron muchas cosas”, apuntó.








