MIAMI, Estados Unidos ― El Centro por una Cuba Libre (Center for a Free Cuba) elevó este jueves una alerta internacional por la situación del preso político Virgilio Mantilla Arango, cuya condición volvió a agravarse en Camagüey tras meses de aislamiento e incomunicación.
De acuerdo con la organización, Mantilla fue trasladado recientemente de la prisión Kilo 7 a la prisión Kilo 8 y quedó recluido en el área hospitalaria del penal, usada actualmente como zona de segregación para impedir su contacto con otros reclusos.
Un reporte de Diario Las Américas añade que sigue detenido sin que se le haya celebrado juicio desde su arresto, ocurrido el 17 de octubre de 2025.
El Centro por una Cuba Libre responsabilizó de la integridad física del opositor a Eider Sierra Ochoa, jefe de Cárceles y Prisiones en Camagüey, y a Leonardo Suárez Reyes, director de la prisión Kilo 8. La denuncia sostiene además que Mantilla padece complicaciones de salud relacionadas con hernias, carece de acceso a llamadas telefónicas y fue colocado cerca de presos con enfermedades infectocontagiosas.
El 30 de octubre de 2025, el propio Centro por una Cuba Libre informó que Mantilla había sido detenido el 17 de ese mes, llevado primero a la sede de la Seguridad del Estado en Camagüey y después recluido en la prisión Kilo 7, con una acusación de “propaganda contra el orden constitucional”. La organización indicó entonces que el opositor había sido castigado con celda de aislamiento “sin juicio ni condena” y vinculó su arresto con la publicación de un video en Facebook en el que responsabilizaba al régimen cubano, y no a Estados Unidos, por la crisis que padece la Isla.
En ese comunicado de octubre, Janisset Rivero, directora de programas del Centro, advirtió: “La situación de Virgilio Mantilla Arango es crítica, porque ha sido trasladado a una prisión de máxima seguridad sin siquiera haber sido juzgado y condenado, y ahora la Seguridad del Estado y el Departamento de Cárceles y Prisiones de la Provincia de Camagüey, han recrudecido la represión contra él (…)”.
La misma nota recogió que una visita familiar programada había sido cancelada y que la familia fue informada de que Mantilla se encontraba en celda de castigo.
Las denuncias sobre su aislamiento se mantuvieron en diciembre. El 18 de ese mes, Martí Noticias reportó, a partir del testimonio del padrastro del opositor, Jesús Pino, que las autoridades del penal Kilo 7 le negaban visitas a Mantilla, quien llevaba más de 20 días en celda de castigo. El medio señaló entonces que estaba “incomunicado, sin contacto con otros prisioneros ni visitas familiares, recibiendo alimentos únicamente a través de una rejilla”. Una semana después, el mismo medio informó que la visita reglamentaria del 24 de diciembre fue interrumpida abruptamente y citó a Pino diciendo que Mantilla tenía “los pies ‘podridos’ de hongos”, dolor en un pulmón y que estaba “escupiendo la sangre”.
La situación no ha mejorado en lo que va de 2026. El 22 de marzo, el Centro por una Cuba Libre informó que varios presos de Kilo 7 se habían declarado en huelga de hambre y que, según esos reclusos, Mantilla fue sacado de la celda de castigo el 19 de marzo, llevado al destacamento donde ellos se encontraban y devuelto media hora después al aislamiento. Ese dato reforzó la denuncia de que el castigo seguía activo meses después de su detención.
El patrón de abusos en esa prisión ya había sido documentado por el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas. En su balance de octubre de 2025, esa organización registró a Kilo 7 entre los penales con más denuncias y señaló a Virgilio Mantilla Arango como uno de los presos “más afectados” por violaciones de derechos humanos durante ese período. El informe consignó además que el aislamiento como castigo fue aplicado contra él en esa cárcel camagüeyana.










