enero 21, 2026

La política de la UE hacia Cuba: incoherencia moral, error estratégico y coste futuro

La política actual de la Unión Europea hacia el régimen cubano es equivocada, incoherente con los valores fundacionales de la propia UE y contraproducente incluso desde el punto de vista de los intereses europeos.
Federica Mogherini, ex alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y el canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla
Federica Mogherini, ex alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y el canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla (Foto: Cubaminrex)

MIAMI, Estados Unidos. – Tras años de “diálogo constructivo”, cooperación y normalización política entre la Unión Europea y La Habana, el balance es inequívoco: no ha habido avances reales en derechos humanos, libertades fundamentales ni democratización. Por el contrario, la represión se ha intensificado, el número de presos políticos sigue siendo elevado y el régimen continúa criminalizando el disenso pacífico.

1. Una contradicción moral que erosiona la credibilidad europea.

La Unión Europea se define —con razón— como una comunidad basada en la democracia, el Estado de derecho y la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, su trato privilegiado al régimen cubano contradice esos principios de forma flagrante.

El régimen cubano:

  • encarcela a opositores pacíficos, periodistas, activistas y ciudadanos que disienten;
  • golpea, tortura y somete a otros tratos crueles, inhumanos y degradantes a los presos políticos, en cárceles que tienen muchas similitudes con campos de concentración nazis. Cientos de presos comunes padecen desnutrición severa y decenas mueren debido a enfermedades como la tuberculosis.
  • reprime protestas ciudadanas legítimas; y
  • niega libertades básicas como la de expresión, prensa libre, asociación, manifestación y el pluralismo político.

Persistir en una política que no exige consecuencias reales ante estas violaciones convierte el discurso europeo en retórica vacía y envía un mensaje devastador a las víctimas de la represión: que sus derechos son negociables.

2. La UE ignora sus propios instrumentos jurídicos

El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Cuba establece explícitamente que el respeto a los derechos humanos es un “elemento esencial”. No es una cláusula decorativa: es una obligación jurídica y política.

La negativa sistemática de la Comisión a activar mecanismos de presión o suspensión, pese al deterioro evidente de la situación interna cubana, socava la credibilidad del propio marco normativo europeo y sienta un precedente peligroso para otras relaciones exteriores.

3. Cuba no es neutral: es aliada de los enemigos estratégicos de Europa

El régimen cubano no es un actor benigno. Es un aliado político de:

  • la Rusia de Vladímir Putin, cuya invasión de Ucrania ha sido justificada o relativizada por La Habana;
  • el régimen comunista chino;
  • el régimen iraní, responsable de represión brutal contra su propia población;
  • el régimen venezolano de Nicolás Maduro (sobre todo ahora, que se confirmó la presencia militar cubana en Venezuela y la responsabilidad del régimen castrista en la política antidemocrática del chavismo).

Además, existen evidencias claras de la participación de ciudadanos cubanos en la agresión rusa contra Ucrania. Aunque el régimen intente justificarse, su alineamiento político con Moscú es innegable.

Europa no puede defender la independencia y la democracia en Ucrania mientras mantiene relaciones muy normales con regímenes que respaldan al agresor.

4. El argumento económico es débil y poco realista

Se suele explicar esta política por supuestos intereses económicos europeos en Cuba. Este argumento no resiste un análisis serio:

  • El comercio UE–Cuba es limitado y marginal en términos macroeconómicos.
  • Cuba es un socio comercial poco fiable, con historial de impagos, restricciones financieras y congelación de fondos a empresas extranjeras.
  • El régimen cubano está altamente endeudado y ha incumplido compromisos financieros con acreedores europeos.

La UE sacrifica principios, reputación y coherencia estratégica a cambio de beneficios económicos escasos y riesgos elevados.

5. El coste futuro: memoria política y legitimidad

Toda política exterior tiene consecuencias a largo plazo. Un futuro gobierno democrático en Cuba —representativo de la voluntad popular— recordará quién estuvo del lado del pueblo cubano y quién priorizó la comodidad diplomática frente a la justicia.

Persistir hoy en una postura tibia o complaciente puede traducirse mañana en una pérdida de confianza, influencia y oportunidades para Europa frente a otros socios que sí mostraron solidaridad real.

6. Lo que se exige a la Unión Europea

No se pide confrontación ideológica ni castigo colectivo al pueblo cubano. Se exige coherencia, valentía política y acción concreta:

  1. Condicionar toda cooperación con el Estado cubano a avances verificables en derechos humanos.
  2. Activar sanciones selectivas contra responsables de represión.
  3. Apoyar de forma directa a la sociedad civil independiente, a los presos políticos y a sus familias.
  4. Abandonar la ficción de que el “diálogo sin consecuencias” puede transformar una dictadura cruel.

Europa debe decidir si quiere ser actor moral y estratégico o espectador cómodo de la opresión.

El pueblo cubano no necesita más declaraciones. Necesita que la Unión Europea esté a la altura de sus propios valores.

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José Daniel Ferrer García

(Palma Soriano, 29 de julio de 1970) activista pro derechos humanos cubano. Fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Promotor de Cuba Decide. En prisión desde 2003 hasta 2011, fue declarado prisionero de conciencia de la Primavera Negra de Cuba por Amnistía Internacional. Previamente fue un relevante Miembro del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela en Santiago de Cuba, y líder del mismo en Oriente, lo que le llevó a ser condenado.