MIAMI, Estados Unidos ― El gobierno electo de Abelardo de la Espriella no mantendrá embajadas en Cuba ni en Nicaragua y revisará su relación con Venezuela como parte de un giro de política exterior que priorizará los vínculos con países “que compartan” su visión democrática, anticipó el canciller designado, Omar Bula Escobar, en una entrevista con Noticias Caracol.
“No va a haber embajadas en Nicaragua y Cuba. Para mí, una embajada en una dictadura legitima la dictadura. Nosotros no queremos apoyar dictaduras”, afirmó Bula Escobar.
El futuro jefe de la diplomacia colombiana sostuvo que la prioridad de la próxima administración estará en los países que compartan el “espíritu democrático, el espíritu soberano, la visión de los valores occidentales”, mientras que para los demás casos prevé “relaciones pragmáticas, pero siempre positivas”.
La medida se aleja de la línea seguida por el gobierno de Gustavo Petro, que durante su mandato buscó fortalecer la relación con La Habana. En una reunión bilateral celebrada durante el gobierno de Petro, la Cancillería colombiana informó que Bogotá y La Habana habían revisado una agenda destinada a “profundizar el trabajo conjunto, la cooperación y el intercambio”. En la misma ocasión, Colombia agradeció a Cuba su papel como país garante en las negociaciones con el ELN y reiteró su rechazo a la inclusión de la Isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y al embargo.
La Cancillería colombiana mantiene actualmente una Embajada en Cuba. La propia sede diplomática recuerda que Colombia y Cuba iniciaron relaciones en 1902, las rompieron en 1961, las restablecieron plenamente en 1975, volvieron a romperlas en 1981 y las elevaron nuevamente a nivel diplomático en 1993.
En el caso de Nicaragua, el cambio también rompe con la línea institucional descrita por la propia Embajada de Colombia en Managua, que señala que ambos países establecieron relaciones diplomáticas el 1 de enero de 1825 y que, pese a las tensiones derivadas de la demanda nicaragüense ante la Corte Internacional de Justicia, Bogotá mantenía como interés “un diálogo cordial” con Managua.
Bula Escobar marcó, sin embargo, una diferencia en el trato previsto hacia Venezuela. Ante la pregunta sobre cómo manejará el próximo gobierno la relación con Caracas, dijo que “las relaciones con Venezuela, primero que todo, son una oportunidad, una oportunidad única de dos países muy ricos en recursos naturales, en talento humano”.
El canciller designado planteó que la relación con Venezuela debe enfocarse en seguridad fronteriza, combate al crimen organizado y desarrollo económico binacional. También advirtió que no espera cambios inmediatos en el país vecino: “La gente tiene que tener claro que la presencia del socialismo del siglo XXI en Venezuela y de la ola roja que hubo en el pasado tiene raíces profundas. Los cambios no se pueden hacer de un día para otro”, dijo.
El nombramiento de Bula Escobar fue anunciado por De la Espriella tras su victoria electoral. “He designado a Omar Bula Escobar como ministro de Relaciones Exteriores de la Patria Milagro. Un verdadero NUNCA, un colombiano con una trayectoria excepcional al servicio de la diplomacia internacional”, escribió el presidente electo en su cuenta de X.
Bula Escobar también adelantó una “reingeniería del servicio exterior” y una revisión de la participación de Colombia en organismos, tratados y compromisos internacionales. “No se trata simplemente de hacer un rechazo del sistema multilateral. Vamos a hacer una política positiva y proactiva, siempre muy celosa de que todo lo que se decida en materia de cooperación y relacionamiento internacional adhiera estrictamente al interés nacional”, afirmó.






