LA HABANA, Cuba ― Dice Vic Mellor, el candidato republicano al Congreso de Estados Unidos por Rhode Island, que ha estado asesorando al régimen de La Habana en asuntos de estrategias de comunicación y redes sociales para “lograr el entendimiento” entre cubanos y estadounidenses. Para ello, apenas en junio se registró en Estados Unidos como agente extranjero de Cuba, aunque ya era una labor que, por las visitas a la Isla y los contactos con la cúpula castrista anteriores incluso a 2026, en especial con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, ya venía realizando antes de acatar la ley y guardar la ropa (ya empapada) antes de volverse a bañar.
Como con cuanto sucede en el Olimpo castrista, no sabemos lo que ha estado conversando Mellor con los Castro ni en qué han consistido esas lecciones y consejos, pero lo cierto es que, basado en lo dicho por El Cangrejo a USA Today, y por el modo en que se proyectó para “lograr el entendimiento” (sumamente ofensivo para quienes ya sin escucharlo tenemos suficientes motivos contra su familia para ofendernos), no parece muy buen maestro, aunque pudiera ser que el pupilo asesorado no sea buen alumno, puesto que sus palabras lo han proyectado más idiota de lo que es, quizás en competencia con el Sandro, al que también al parecer Mellor ha dado sus lecciones (así como quien no quiere la cosa), y con lo cual el estadounidense debería concluir que los Castro son una familia con bajo coeficiente intelectual.
La idiotez es como una marca de sangre y hasta, en caso de que se les ocurriera fabricarse un escudo de armas, en tanto se creen de la realeza, debería estar plasmada en el mismísimo corazón, quizás para recordarnos de vez en cuando aquel hilarante episodio de Vilma Espín en Nueva York intentando arrebatarle la grabadora al periodista, o el momento en que Raúl Castro intentó infructuosamente alzar el brazo de Barack Obama durante su visita a La Habana, o hasta los historiales de pésimas estudiantes que comparten Mariela Castro y su hermana Deborah (madre de Raúl Guillermo), a las que los profesores aprobaban probablemente en virtud del apellido.
El Cangrejo hizo lo que pudo en USA Today; no se le puede pedir más. Eso que vimos es lo que hay y, quienes lo han conocido en algún momento de sus vidas, pueden dar fe de que hizo su mayor esfuerzo. Incluso hasta deberíamos darle las gracias por confirmar que la prensa independiente ha hecho muy bien su trabajo, que sí, que los Castro gozan de una vida de lujos, que sí están conscientes de que existen los presos políticos, que sí pretenden usarlos como moneda de cambio en otro nivel de conversaciones con Washington, y que si el futuro de Cuba depende de alguien como él, o de alguno de sus primos, hermanos, amigos y compinches (incluidos los Vic Mellor y los Roberto Carlos Chamizo, por solo nombrar un espécimen de cada orilla donde los hay por centenares) entonces es más oscuro e incierto de lo que pudiéramos imaginar.
Sobre lo que no dijo y sobre lo que nos mintió descaradamente (siempre en función de “lograr el entendimiento”) no es necesario especular demasiado. Es fácil leerlo entre líneas o deducirlo de la desfachatez (puesto que la ironía dicen que demanda de un mínimo de inteligencia).
No obstante, hay dos puntos en los que debemos detenernos para reiterar lo que en otras ocasiones se ha dicho con razón y conocimiento. Puntos, casi como de Perogrullo, pero sobre los cuales giraría toda la negociación en curso con Estados Unidos y los niveles siguientes a los que aspiran avanzar luego de publicada esta entrevista: GAESA es más que supervisada por Raúl Guillermo (de hecho, es parte de su patrimonio personal heredado de su padre difunto, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja), por lo que tiene toda la autoridad para colocarla sobre la mesa de diálogo. Y GAESA, luego del movimiento que está realizando, simulando que se deshace de sus activos y que se desintegra, saldrá más rica y poderosa que antes, puesto que continuará siendo la supraentidad de la economía cubana no auditable, incuestionable, autónoma y, luego de su metamorfosis, intangible, casi indetectable, difícil de rastrear y de probar que existe tras las múltiples fachadas que use para presentarse al mundo.
GAESA, que hoy sí ocupa más del 15 por ciento de la economía cubana (basta con tener en cuenta cómo se articula abierta o solapadamente con la totalidad de las empresas cubanas, extranjeras y las off-shore dispersas por cuánto paraíso fiscal existe en el planeta y, además, en el propio Estados Unidos), corporeizada en Raúl Guillermo Rodríguez Castro, es la que está pidiendo negociar directamente con Donald Trump, y ese detalle, que parece insignificante, incluso obvio, permanece en el foco de atención de los Vic Mellor en Estados Unidos. Más allá de las otras “boberías” que soltara en USA Today, es GAESA la carta principal —posiblemente la única— en la negociación que pretende El Cangrejo, porque los presos políticos los llevará en el bolsillo como calderilla.
Negocios son negocios. Quizás haya sido ese el lema usado por Vic Mellor en su escuelita cubana, y eso al parecer sí se le ha quedado grabado al Cangrejo, si no en su pequeño cerebro al menos en su inmenso y duro caparazón.
Quiera el destino que como país no padezcamos la desgracia de que fructifique ese tipo de “entendimiento” entre el fantasma de GAESA y los estadounidenses, porque ya bastante nos comenzamos a entender los cubanos (y no solo los “de a pie”) en el único punto importante: para que Cuba se salve es necesario, ante todo, acabar con la dictadura.










