LA HABANA, Cuba ― El 1 de octubre, a las 10:00 a. m., se celebrará el juicio contra la creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente, en el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este.
La vista oral estaba prevista inicialmente para el 17 de septiembre, pero fue suspendida días antes, según informaron a CubaNet varias fuentes cercanas al caso.
Madre e hija son procesadas por el presunto delito de “actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos”, previsto en el artículo 393 del Código Penal cubano, a raíz de una querella presentada por Yoel Leodan Rabaza Ramos, suboficial del Ministerio del Interior (MININT).
El origen del caso se remonta al 10 de marzo, cuando el agente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) se presentó en la vivienda de Bensi y su madre para entregar una citación dirigida a la segunda. El policía, vestido de civil y acompañado por otro hombre, fue grabado por las mujeres durante la entrega del documento. Luego, el video fue publicado en redes sociales.
La publicación derivó en un proceso penal contra ambas. El 25 de marzo, la creadora de contenidofue instruida de cargos por el mismo delito y quedó bajo medida cautelar de reclusión domiciliaria, al igual que su madre.
En entrevista con CubaNet, la joven cubana explicó que el oficial había presentado inicialmente una denuncia. Según su relato, a mediados de abril la Fiscalía archivó definitivamente aquellas actuaciones porque el delito no podía perseguirse de oficio y la persona que se considerara afectada debía presentar una querella ante el tribunal.
A inicios de julio, Rabaza presentó la querella y el caso pasó a tramitarse ante el tribunal.
Según explicó Bensi a este medio, el policía sostiene que la exposición de su identidad le ha generado trastornos psicológicos, que se siente ofendido y amenazado y que teme por su seguridad personal y familiar. Por ese motivo, solicita al tribunal que ella y su madre publiquen un video en redes sociales en el que se retracten y se disculpen.
“No fue esa nuestra intención, o sea, ofenderlo ni mucho menos. Nosotras publicamos ese video por nuestra propia seguridad porque, si bien él se identificó, vino a nuestra casa vestido de civil; fue nuestra forma de protegernos ante la indefensión que tenemos en este país”, explicó la creadora de contenido.
Bensi aseguró, además, que el abogado del querellante solicita para cada una dos años de limitación de libertad.
Al querellante “también lo está presionando la Seguridad del Estado”
El proceso mantiene a Bensi y a su madre ante la posibilidad de una condena. Ambas se encuentran bajo medida cautelar de reclusión domiciliaria. El artículo 393 del Código Penal cubano establece distintos marcos sancionadores según la modalidad y las circunstancias del hecho, con penas que pueden llegar hasta cinco años de privación de libertad.
Para Bensi, el proceso trasciende la querella presentada por el policía y forma parte de un contexto más amplio de presión contra quienes cuestionan públicamente al régimen cubano.
La joven sostiene que Rabaza está siendo utilizado por la Seguridad del Estado para llevar adelante el proceso.
“No siento odio ni rencor hacia él porque entiendo que solo lo están usando, que es un instrumento de la Seguridad del Estado contra nosotras, para implicarnos en algún delito y obligarnos a dejar de denunciar, de exponer la situación en Cuba, de expresarnos libremente”, afirmó.
La creadora de contenido considera además que el querellante podría estar sometido a presiones para continuar con el proceso. “Creo que a él también lo está presionando la Seguridad del Estado para que siga adelante con este proceso, estoy segura de eso”, aseguró.
“Lo haría de nuevo”
Bensi asegura que, si volviera a encontrarse en una situación similar, volvería a grabar al agente. “Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría”, afirmó en relación con el video que dio origen a la querella.
“Lo haría porque me prometí a mí misma que iba a exponer todo tipo de represión que tomaran en nuestra contra o en contra de alguien de mi círculo cercano, por solamente expresarnos en las redes sociales sobre lo que pienso del sistema político cubano o de la realidad del país; además de que es una forma de protección y de seguridad”, explicó.
La joven sostiene que uno de los principales obstáculos para preparar su defensa es la desigualdad de condiciones frente al Estado.
En cuanto al juicio, manifestó que tienen “todas las de perder”, porque las instituciones, incluidos los tribunales, no actúan con independencia del aparato estatal.
“No hay separación de poderes por lo que el juicio irá a favor de ellos desde el inicio”, afirmó.
Al mismo tiempo, dijo no sentirse especialmente preocupada por las pruebas de la acusación, pues considera que el caso “es un absurdo, casi un chiste”.
Por su parte, Silvente afirmó que, pese a las dificultades que enfrentan, ambas mantienen su confianza en Dios. “En las adversidades y momentos difíciles, mantenemos nuestra fe en Dios; él es quien tiene la última palabra”, sostuvo.







