Expolicía cubano pide a los agentes que no repriman al pueblo: “La gente no aguanta más”

Marino Garlobo Reyes, expulsado de la Policía tras cuestionar abusos contra la población, señala que los agentes también padecen carencias mientras los dirigentes disfrutan de privilegios.
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Marino Garlobo Reyes, expolicía. (Foto: CubaNet)

MADRID, España.- Marino Garlobo Reyes llegó a La Habana hace 25 años para incorporarse a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Como a muchos procedentes del oriente cubano, le prometieron una vivienda y mejores condiciones de vida. La casa, asegura, nunca llegó.

“Salí de la Policía porque me di cuenta de que todo fue un engaño”, afirmó en entrevista con CubaNet.

Actualmente reside en un edificio con graves daños estructurales, donde viven más de 60 personas expuestas, según denuncia, a un peligro inminente de derrumbe. A esa situación se suman sus problemas de salud y las dificultades para recibir atención médica.

Garlobo Reyes padece una isquemia cerebral transitoria y asegura que no ha podido encontrar los medicamentos que necesita. También relató que estuvo ingresado en el Hospital Universitario General Calixto García, pero decidió abandonar el centro debido al deterioro de las instalaciones y la falta de fármacos.

“Le estoy pidiendo al Estado que se proyecte por estas cosas, pero no hay quien dé la cara. No les importa”, lamentó.

El exagente estudió en la academia policial de Valle Grande, donde se graduó como jefe de sector y, según recuerda, fue uno de los mejores expedientes de su promoción. Posteriormente fue destinado al barrio habanero de Jesús María, una zona marcada entonces por la prostitución, la venta de drogas y la violencia.

Con el paso del tiempo, comenzó a tener enfrentamientos con sus superiores. Afirma que cuestionaba la represión contra ciudadanos y otras prácticas con las que no estaba de acuerdo.

“Yo me enfrentaba a ellos y les decía la verdad, que reprimían a la gente por gusto”, declaró.

Finalmente fue citado en una unidad policial ubicada en Lombillo y Boyeros, donde le comunicaron que causaba baja. Desde entonces, asegura que ha atravesado grandes dificultades para encontrar empleo, debido al estigma que supone haber sido expulsado del Ministerio del Interior.

Garlobo Reyes sostiene que muchos policías son reclutados en zonas rurales del oriente de Cuba mediante promesas de casas y beneficios que rara vez se cumplen. Los agentes pueden pasar meses alejados de sus familias, una situación que, según él, provoca rupturas matrimoniales y un profundo desgaste personal.

También destacó que los policías padecen las mismas carencias que el resto de la población, con bajos salarios, hambre y escasas posibilidades de abandonar el cuerpo.

“El policía no tiene ni voz ni voto. Es un instrumento y pasa trabajo igualito que todo el mundo”, señaló.

Durante su etapa como agente, asegura que recibió órdenes de detener a vendedores ambulantes, personas ciegas y ciudadanos con discapacidad. En muchas ocasiones se negó a actuar, lo que le generó nuevos conflictos.

El expolicía dirigió un mensaje a los agentes para que no repriman a una población que ya soporta demasiadas carencias, entre ellas los apagones prolongados, la falta de alimentos, la escasez de medicamentos y el deterioro general de las condiciones de vida. “A los policías les digo que entiendan la situación del pueblo, que no los repriman, que no los ataquen. La gente no aguanta más, está estresada por la situación, no hay comida, no hay nada”, expresó. “Traten bien a su pueblo, quiéranlo. Somos la misma gente”, añadió.

Garlobo Reyes sostuvo que los agentes también son víctimas de la crisis y están siendo utilizados para enfrentar a ciudadanos que padecen sus mismas necesidades. En contraste, acusó a los dirigentes de disfrutar de privilegios ajenos a la mayoría de los cubanos. “Mientras ellos allá arriba tienen cuentas en el extranjero, todos sus hijos estudiando en universidades, millonarios, ustedes están aquí luchando con un problema que no crearon”, afirmó. A su juicio, los policías “dan el frente de batalla” por decisiones tomadas desde el poder, mientras quienes gobiernan poseen varias viviendas y recursos, y “el pueblo está muerto de hambre”.

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