El presidente estadounidense Donald Trump descartó este sábado la necesidad de recurrir al uso de la fuerza militar contra el régimen cubano y apostó por la vía de la negociación bilateral, en medio de las tensiones generadas por filtraciones que señalaban preparativos del Comando Sur para una eventual operación en la Isla.
Al salir de la Casa Blanca con destino a Knoxville, Tennessee, el mandatario fue interrogado por periodistas respecto a las informaciones que apuntaban a la reciente activación de consultas en las reservas militares estadounidenses. “Yo diría que Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo. No creo que necesitemos recurrir a la vía militar”, respondió Trump de manera informal ante los medios.
El gobernante vinculó su postura con la severa crisis multidimensional que atraviesa la Isla y con las aspiraciones de la comunidad cubanoestadounidense: “Cuba está fallando muy gravemente. Queremos ayudar a Cuba. Queremos abrir Cuba a nuestra gente. Tenemos grandes cubanoamericanos que quieren regresar”.
Planificación de la Reserva del Ejército
Las declaraciones del mandatario se producen apenas un día después de que CBS News revelara la existencia de una consulta interna enviada por la Reserva del Ejército de EE. UU. a sus mandos subordinados. En dicho mensaje, se evaluaba la disponibilidad de efectivos en un plazo de tres a cuatro meses para apoyar las operaciones del Comando Sur (SOUTHCOM).
El documento no menciona a Cuba, pero varios funcionarios estadounidenses dijeron a la cadena, bajo anonimato, que la consulta forma parte de la planificación militar sobre la Isla.
El mensaje pide información sobre seis tipos de unidades: un batallón de apoyo logístico de combate, que coordina transporte, mantenimiento, combustible y suministros; un batallón de ingenieros; un mando logístico expedicionario, que supervisaría la logística de toda una zona de operaciones; una brigada médica para dirigir las unidades sanitarias; un equipo quirúrgico avanzado para hacer cirugías de emergencia y atender traumas cerca de las tropas, y una brigada de policía militar, el tipo de unidad que se encarga de la seguridad, las detenciones y otras tareas policiales. Según el texto, esas fuerzas “posiblemente” se necesiten en un plazo de 90 a 120 días. Las unidades tenían hasta este 25 de septiembre para responder.
El documento no dice cuántos soldados harían falta, adónde irían ni qué operación apoyarían, y nada indica que alguna unidad haya recibido órdenes de despliegue. El Comando Sur, que cubre Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, dijo a CBS News que no comenta, “por razones de seguridad operacional”, movimientos de tropas ni “posibles calendarios de despliegue”, y que “coordina continuamente con la Fuerza Conjunta para evaluar una variedad de posibles requerimientos” en su zona. La Reserva del Ejército no respondió.
La alternativa de la fuerza
El Gobierno de Donald Trump no descarta públicamente el uso de la fuerza, aunque dice preferir una salida negociada. El 23 de septiembre, en Nueva York, le preguntaron al secretario de Estado, Marco Rubio, si descartaba una acción como la de Venezuela. El jefe de la diplomacia estadounidense respondió que hablaba en términos generales y no específicamente de Cuba, pero que “si hubiera una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, el presidente tiene tanto el poder como la obligación de enfrentarla”. Añadió que Washington prefiere resolver estos asuntos “de una manera negociada, de una manera política”, con cambios “que no impliquen el uso de la fuerza militar”. “No voy a especular más allá de eso, y ciertamente no voy a amenazar con nada”, dijo.
Un día antes, en la Asamblea General de la ONU, Trump afirmó que su administración buscaba “un cambio fundamental en la situación en Cuba”, un país que, según él, “está fracasando como nunca antes y caerá”. También dijo que Rubio “está muy metido en negociaciones con Cuba” y que Washington no permitirá “un refugio para adversarios extranjeros” que amenacen a EE.UU. en su “propia puerta”. La delegación cubana abandonó el plenario durante el discurso.
La presión también es económica. El 17 de septiembre, el Departamento de Estado anunció sanciones contra cuatro centros cubanos de investigación militar, entre ellos el Centro de Investigación y Desarrollo Naval (CIDNAV) y el de Armamento de Infantería (CIDAI), y contra cuatro empresas del sector del níquel, entre ellas Ceproníquel y Pinares S.A. También sancionó a los directores de tres de esos centros militares. Las medidas se tomaron al amparo de la Orden Ejecutiva 14404, que Trump firmó el 1 de mayo.
El propio Trump ha hablado abiertamente de “tomar” la Isla. El 16 de marzo, en el Despacho Oval, dijo creer que tendría “el honor de tomar Cuba”. “Tomar Cuba de alguna forma, sí. Tomar Cuba. Quiero decir, ya sea que la libere, que la tome… creo que podría hacer lo que quiera con ella, si quieren saber la verdad”, afirmó.










