septiembre 27, 2026

Hilda y Teresa: la historia de dos gemelas centenarias separadas entre Cuba y Miami

“Nací el primero de septiembre del año 1926. Bueno, cien años bastante largos”, compartió Hilda desde la ciudad de Miami.
Hilda y Teresa, gemelas cubanas
Hilda y Teresa, gemelas cubanas (Capturas de pantalla: Mima y Pipo - Facebook)

Nacieron el primero de septiembre de 1926 en Ciego de Ávila y, un siglo después, el rasgo que más las define sigue siendo la conexión indivisible entre ambas, a pesar de los más de 300 kilómetros de mar que las separan.

Hilda, quien acaba de celebrar su centenario en la ciudad de Miami, compartió su historia de vida y sus secretos de longevidad en una entrevista difundida por la página Mima y Pipo, un espacio dedicado en redes sociales a visibilizar a las personas de la tercera edad. La centenaria relató cómo vivió dividida entre la alegría del reencuentro familiar en Florida y la ausencia de su hermana gemela idéntica, Teresa, quien reside en Cuba.

“Nací el primero de septiembre del año 1926. Bueno, cien años bastante largos”, rememoró Hilda. “Yo tengo una hermana melliza de cien años, en Ciego de Ávila. Dicen que nosotros nos parecíamos mucho y se equivocaban, eso era muy grande”.

Lazos y separación

La historia compartida de las gemelas avileñas incluye una coincidencia particular: ambas contrajeron matrimonio con dos hermanos, lo que estrechó aún más los vínculos entre sus descendientes.

“Mi esposo se llamaba Hipólito Simón. Yo me hice novia del esposo mío y luego, al poco tiempo, a los dos años, ella se hizo novia del hermano de mi esposo”, explicó Hilda sobre el origen de la familia. “Las hijas de ella y los hijos míos son casi hermanos. Los padres hermanos y las madres iguales, figúrate, jimaguas”.

Tras noventa y siete años viviendo en la Isla, Hilda emigró a Estados Unidos, donde reside junto a una numerosa familia. Aunque la distancia física no ha roto la comunicación diaria, el anhelo de volverse a ver choca con la crítica realidad que se vive en Cuba.

“Vine a los 97 años. Fíjate qué emoción tan grande. Cuando llegué al aeropuerto acá, ¡ay! Una alegría tremenda, desde Cuba a este país. Fíjate qué diferencia. Y bastante familia que tengo aquí, mucha familia”, expresó sobre su llegada a Miami.

Sobre el anhelado abrazo con su gemela, lamentó la imposibilidad del viaje: “Hace tres años que no la veo en persona. Bueno, yo la llamo todos los días para hablar con ella. Mi hermana, claro que está loca porque yo vaya, pero digo, yo no puedo ir. ¿De qué manera? Si eso está malo”.

La filosofía de Hilda ante la vida

Pese al paso del tiempo, la centenaria mantiene una vitalidad envidiable: asegura no padecer de diabetes ni necesitar tratamientos de rutina, salvo medicamentos para la vista. Mantiene además el gusto por arreglarse, aunque admite entre risas que ya está “vieja para andar en tacones”.

“No tengo límites para nada”, afirmó sobre sus hábitos alimentarios, detallando que come de todo en proporciones reducidas. “Me baño sola, camino sola y ando sola”.

Consultada sobre sus pautas para alcanzar los 100 años con buena salud física y mental, Hilda ofreció un consejo pragmático basado en su experiencia personal: “De vivir y no pensar en nada y echar para adelante. Vivir sabroso como tú puedas, lo mejor que puedas vivir. Sabroso y contenta y no piensen en nada. Cualquier cosa que te enfrentes, para adelante, para adelante. Tú verás qué feliz vives”.

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