abril 1, 2026

El crudo ruso no aliviaría a Cuba hasta fines de abril

Ni inmediato ni definitivo: el crudo ruso no es suficiente.
El petrolero Anatoly Kolodkin en la Base de Supertanqueros de Matanzas
El petrolero Anatoly Kolodkin en la Base de Supertanqueros de Matanzas (Foto: CUPET)

MIAMI, Estados Unidos ― El alivio que promete el cargamento ruso recién llegado a Matanzas no será inmediato. Tras el atraque del petrolero Anatoly Kolodkin, el director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo, Ireraldo Pérez Cardoso, dijo en un reporte del Noticiero del Mediodía que la descarga tomará hasta 96 horas y que solo después comenzará el “cabotaje interno”, paso previo a la refinación y distribución de derivados.

“Tenemos pactado 96 horas, que es el tiempo internacional que se maneja para la descarga de este tipo de barco y para las cantidades que estamos trayendo ahora mismo. Terminada la descarga del barco, comienza el proceso ya de cabotaje interno”, afirmó Pérez Cardoso. Antes, el propio funcionario había asegurado que la maniobra de entrada y atraque “fue un éxito, sin ningún tipo de contratiempo”, pese a las condiciones del clima en la zona de Matanzas.

Según el reporte televisivo, el buque trasladó 100.000 toneladas de crudo, equivalentes a unos 730.000 barriles, para ser procesados en el sistema de refinación cubano. El periodista Bernardo Espinosa sostuvo además que el país llevaba más de tres meses sin recibir una importación de combustibles y que la falta de suministro impide generar en promedio más de 1.000 megavatios diarios. 

Lo que sigue ahora, según la propia versión oficial, es una cadena escalonada de procesamiento y reparto. Pérez Cardoso explicó que de ese crudo deberán obtenerse gas licuado de petróleo para “instalaciones críticas” como hospitales y centros educacionales internos; gasolina para aliviar la escasez momentánea; diésel para la generación distribuida y otras actividades de la economía; y fueloil para plantas de generación eléctrica.

Sobre la calidad de la carga, el directivo la describió como “un crudo medio” y “de muy buena calidad”, ajustado a las refinerías existentes en la Isla. Reuters reportó por separado que el cargamento corresponde a crudo ruso Urals, también descrito como una mezcla media adecuada para las refinerías cubanas.

La propia televisión oficial rebajó cualquier expectativa de solución rápida. Al cerrar su reporte desde la Base de Supertanqueros de Matanzas, Espinosa admitió que el cargamento representa “un alivio, una ayuda” para la infraestructura energética y los inventarios de combustible del país, “pero todavía no es suficiente para cubrir las demandas de la nación”. 

Reuters añadió que, una vez descargado y refinado, el proceso completo para procesar y distribuir internamente el combustible podría tomar entre 25 y 35 días, según una estimación difundida por la Cancillería cubana. 

Por su parte, el experto en energía Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas en Austin explicó a BBC News Mundo que el crudo descargado en Matanzas no puede usarse de forma directa y deberá pasar por un proceso logístico y de refinación que demorará varias semanas. “Tras descargarse en la terminal de Matanzas, después, dentro de un par de días, tienen que volver otra vez a cargar todo ese volumen en dos pequeños tanqueros para llevarlo a la refinería de La Habana, que es donde se va a procesar el crudo”, dijo.

A partir de ahí, según Piñón, el refinado del hidrocarburo en gasolina, diésel u otros derivados tardaría entre 15 y 20 días, y la posterior distribución del combustible a los sectores priorizados por el Estado sumaría aproximadamente otros 10 días. Eso significa que el eventual alivio para la economía cubana podría tardar entre 20 y 30 días en sentirse.

El especialista también advirtió que el sistema de refinación cubano limita severamente el provecho que puede sacarse del envío ruso. Sobre la refinería de La Habana, la instalación donde se procesaría el crudo, sostuvo: “Es la antigua refinería de Exxon, fue construida en los años 50. Así que es una refinería simple, antigua, ineficiente”. Ese cuello de botella, añadió, reduciría el volumen de diésel disponible. “Seguro que lo que se va a poder producir no es más de 200.000 o 250.000 barriles de diésel”, pronosticó.

Esa cifra, incluso en el escenario más favorable, apenas supondría un alivio transitorio. El diario Noticias de Navarra (NTM) calculó que ese volumen de diésel cubriría la demanda nacional por “algo más de 12 días”, una estimación que retrata la estrechez del margen con el que operaría el país aun después del refinado. Piñón fue igualmente tajante al valorar el alcance del cargamento: “Se va a terminar pronto. No es suficiente para suministrar a toda Cuba, desde cabo San Antonio a Maisí, todo el diésel que necesita”.

El experto indicó además que, una vez refinado, el combustible probablemente no se distribuirá de forma homogénea, sino según prioridades definidas por el Gobierno. A su juicio, el transporte, la agricultura, los hospitales y otros servicios considerados estratégicos figurarían entre los sectores con mayores probabilidades de recibir parte del diésel. Pero incluso dentro de ese esquema, advirtió que una porción relevante podría no llegar al consumo civil. “Si hubiera un conflicto militar entre Estados Unidos y Cuba, el Gobierno va a necesitar su propia contingencia o sus propias reservas estratégicas de diésel. Así que yo no dudo que se quede con parte de esa producción de diésel”, afirmó.

Más allá del impacto inmediato, el arribo del Anatoly Kolodkin reabre la interrogante sobre si Rusia u otros países volverán a enviar petróleo a Cuba. Por ahora, BBC News Mundo señaló que no se habían detectado nuevos petroleros rumbo a la Isla tras la salida de este buque. Ese mismo reporte apuntó que la incertidumbre sobre posibles represalias estadounidenses y las limitaciones de La Habana para pagar futuros cargamentos —en un contexto de precios altos del crudo y acceso casi nulo al crédito internacional— siguen siendo factores disuasorios.

Con todo, la llegada del petróleo ruso puede evitar, por unos días, un agravamiento mayor de la crisis, pero no cambia el cuadro de fondo. Piñón lo resumió así: “Todo el mundo tiene grandes esperanzas por la ayuda humanitaria que trae este petrolero, pero es un capítulo. Es decir, cuando terminas ese capítulo y le das la vuelta a la página, no hay más nada. Ya se terminó, final”.

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