marzo 30, 2026

Pese a sanciones internacionales, buque cargado de combustible llegaría este lunes a Cuba

El buque partió el 8 de marzo desde el puerto ruso de Primorsk y habría declarado inicialmente un destino distinto.
El petrolero Anatoly Kolodkin
Foto referencial del petrolero Anatoly Kolodkin (Foto: Marine Traffic)

LIMA, Perú — El petrolero ruso Anatoly Kolodkin, sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, se aproxima a Cuba con un cargamento de unos 730.000 barriles de crudo, en medio de la severa crisis energética que enfrenta la Isla, según datos de rastreo marítimo y reportes de medios de prensa como AFP y Telesur.

La embarcación, propiedad de la naviera estatal rusa Sovcomflot, se encontraba este domingo en el Caribe, al norte de Haití, con destino al puerto de Matanzas, donde se prevé su arribo en las próximas horas.

El buque partió el 8 de marzo desde el puerto ruso de Primorsk y habría declarado inicialmente un destino distinto, lo que pudiera considerarse una maniobra para evadir controles y sanciones.

De acuerdo con información de monitoreo naval, el petrolero transporta uno de los mayores cargamentos de combustible enviados a Cuba en los últimos meses, en un contexto marcado por la interrupción de suministros energéticos.

El envío se produce tras más de tres meses sin llegadas significativas de crudo a la Isla, en medio de un escenario de restricciones impuesto desde Estados Unidos y reducción de sus principales fuentes de abastecimiento.

La crisis ha provocado apagones prolongados, paralización del transporte y afectaciones a la actividad económica, incluyendo el cierre de negocios y la suspensión de operaciones en sectores industriales.

Reportes previos indican que la situación energética se agravó desde enero, cuando cesaron los envíos regulares de petróleo hacia Cuba, generando una contracción severa en la disponibilidad de combustible en todo el país.

El arribo del Anatoly Kolodkin podría representar un alivio temporal para el sistema energético cubano, aunque expertos advierten que un solo cargamento resulta insuficiente para revertir una crisis estructural que continúa afectando servicios básicos y la actividad productiva del país.

La postura desde Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que “Cuba es la siguiente” durante un foro de inversiones celebrado en Miami, una declaración que ha generado fuertes reacciones por su tono y las posibles implicaciones sobre el futuro de la isla.

Trump hizo el comentario mientras destacaba lo que describió como éxitos recientes de la acción militar estadounidense en países como Venezuela e Irán, dejando entrever que Cuba podría ser el próximo escenario de presión o intervención.

Aunque no precisó a qué se refería exactamente, el mandatario ha insistido en varias ocasiones en que el gobierno cubano atraviesa una crisis profunda y se encuentra “al borde del colapso”, en medio de una severa escasez de combustible, alimentos y electricidad.

En tono aparentemente distendido, Trump expresó después: “Pero finjan que no dije eso. Por favor, medios de comunicación, ignoren esa declaración”, dijo entre risas, sin disipar del todo la incertidumbre generada.

Las declaraciones se producen en un momento de alta tensión entre Washington y La Habana. La actual crisis en Cuba se ha agravado tras la interrupción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, lo que ha derivado en apagones prolongados y un deterioro acelerado de la economía.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, también abordó este viernes la situación de la isla durante una reunión del G7 en París. Rubio fue enfático en que cualquier solución pasa por cambios estructurales en el sistema político cubano.

“El sistema económico no puede cambiar sin un cambio en el sistema de gobierno”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien descartó la posibilidad de acuerdos limitados al ámbito económico sin transformaciones políticas profundas.

Rubio también cuestionó la viabilidad de atraer inversión extranjera bajo el modelo actual y atribuyó la crisis energética y migratoria a fallas estructurales del sistema. En ese sentido, sostuvo que la libertad económica y política “van de la mano” y que un cambio real en Cuba implicaría modificar tanto el modelo económico como la estructura de poder.

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