MIAMI.-El sector privado cubano ha comenzado a recibir combustible procedente de Estados Unidos en medio de la severa crisis energética que atraviesa la Isla.
De acuerdo con un reportaje de Reuters, empresas privadas en Cuba han importado alrededor de 30.000 barriles de combustible en lo que va de año, una cifra aún limitada, pero significativa dentro del actual contexto de escasez.
Estos envíos se producen mientras Estados Unidos mantiene lo que la agencia describe como un “bloqueo petrolero de facto” dirigido al Gobierno cubano, al tiempo que permite excepciones para el sector privado. La política, según declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio citadas por Reuters, busca colocar en una posición ventajosa a los cubanos no afiliados al aparato estatal ni militar.
Aunque el volumen importado representa solo una fracción de las necesidades energéticas del país —que antes requería cerca de 100.000 barriles diarios—, los datos muestran un incremento progresivo en los envíos semana tras semana.
Sin embargo, una investigación de CubaNet sugiere que, en la práctica, la apertura al sector privado podría estar lejos de significar un cambio real en la estructura de control del combustible en la Isla. Tras revisar el listado de empresas autorizadas, el medio identificó que varias de las beneficiadas mantienen vínculos directos con el Estado, conglomerados militares o figuras cercanas al poder.
Según ese análisis, el grupo empresarial GAESA no habría perdido su dominio, sino que estaría reconfigurando su presencia mediante empresas satélite o estructuras que operan bajo una fachada privada. En algunos casos, incluso, se trata de entidades estatales que ahora participan en este esquema bajo nuevas condiciones.
Entre las compañías con licencias aparecen firmas como Cinesoft Recreación y Cinesoft Digital, pertenecientes al Ministerio de Educación, así como negocios previamente investigados por sus conexiones con el aparato estatal, como Agroindustrial Media Luna y Cambute S.R.L, esta última vinculada a estructuras asociadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior.
El caso más significativo, según CubaNet, es el del Proyecto de Desarrollo Local Gaia, propiedad de Lisa Titolo Castro, nieta de Raúl Castro, que ya cuenta con contratos para la importación de combustible con entidades estatales como CUPET y la Agencia Importadora Caribe.
Estos hallazgos apuntan a que, pese al discurso de apertura, el acceso a licencias y recursos estratégicos continúa concentrado en actores con cercanía al poder político y militar.
En paralelo, Reuters señala que el combustible ha llegado principalmente a través de buques portacontenedores que operan rutas entre puertos cubanos y puntos de Estados Unidos, Europa y el Caribe. En lo que va de 2026, al menos 61 embarcaciones han descargado mercancías destinadas al sector privado, muchas de ellas en el puerto del Mariel.
La mayoría de los buques portacontenedores con origen en Estados Unidos que se dirigieron a Cuba este año partieron de Florida.
La mayor parte de las importaciones corresponde a diésel, transportado en tanques especializados, mientras que la gasolina representa una proporción mínima debido a las limitaciones de almacenamiento en la Isla.
El combustible está llegando de forma gradual a empresas que habían visto paralizadas sus operaciones por la escasez. Algunas han logrado reactivar servicios de distribución y comercio, según fuentes citadas por Reuters.
No obstante, el esquema funciona bajo estrictas condiciones. El combustible no puede ser revendido ni transferido al sector estatal, y su uso debe limitarse exclusivamente a las empresas que lo importan. Washington ha advertido que cualquier desvío podría provocar la cancelación de las licencias.
Mientras tanto, el Gobierno cubano ha reconocido la falta de suministros energéticos en los últimos meses, en un contexto de apagones prolongados y afectaciones al transporte, aunque sin hacer referencia directa a estos nuevos flujos hacia el sector privado.








