
En la casa de Trump hay corriente
Nosotros seguimos soñando con Cuco Mendieta y oteamos el horizonte buscando el portaviones.

Nosotros seguimos soñando con Cuco Mendieta y oteamos el horizonte buscando el portaviones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Como buscando que nuestras mentes colapsen, nos atiborran de datos estúpidos y tecnicismos sobre capacidad de generación y demanda.

Ay, todo se pudre, como sucede en las guerras, en esas guerras en las que la salvación se hace escasa, casi imposible.

Falta muy poco para que, sin más rodeos, nos digan que hasta el agua potable deberemos importarla o adquirirla en dólares.

Son muchos los que se preguntan qué podría ocurrir con esas negociaciones que se están desarrollando si el régimen saca la vara de la represión y ataca al pueblo, provocando una espiral que nadie desea. El castrismo se está moviendo por el filo de una navaja y no sabe qué hacer.

La crisis energética en la isla se ha agudizado en las últimas semanas, con déficits de generación que con frecuencia superan los 1,500 y hasta los 2,000 megavatios en horario pico.

Videos difundidos en redes sociales y por medios independientes muestran a residentes golpeando ollas y sartenes desde sus casas y balcones.

El apagón general se produjo en medio de una crisis energética que ya venía agravándose desde días anteriores.

Un cubano con salario medio en la Isla de 4.200 CUP tardaría unos 50 años reuniendo todos sus ingresos para adquirir el kit más barato.

Nosotros seguimos soñando con Cuco Mendieta y oteamos el horizonte buscando el portaviones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Como buscando que nuestras mentes colapsen, nos atiborran de datos estúpidos y tecnicismos sobre capacidad de generación y demanda.

Ay, todo se pudre, como sucede en las guerras, en esas guerras en las que la salvación se hace escasa, casi imposible.

Falta muy poco para que, sin más rodeos, nos digan que hasta el agua potable deberemos importarla o adquirirla en dólares.

Son muchos los que se preguntan qué podría ocurrir con esas negociaciones que se están desarrollando si el régimen saca la vara de la represión y ataca al pueblo, provocando una espiral que nadie desea. El castrismo se está moviendo por el filo de una navaja y no sabe qué hacer.

La crisis energética en la isla se ha agudizado en las últimas semanas, con déficits de generación que con frecuencia superan los 1,500 y hasta los 2,000 megavatios en horario pico.

Videos difundidos en redes sociales y por medios independientes muestran a residentes golpeando ollas y sartenes desde sus casas y balcones.

El apagón general se produjo en medio de una crisis energética que ya venía agravándose desde días anteriores.

Un cubano con salario medio en la Isla de 4.200 CUP tardaría unos 50 años reuniendo todos sus ingresos para adquirir el kit más barato.
