LIMA, Perú — El Gobierno cubano confirmó esta semana uno de los cambios más profundos en el sistema de distribución estatal de alimentos desde la creación de la libreta de racionamiento hace más de seis décadas: la canasta básica dejará de estar garantizada para toda la población y quedará limitada a sectores considerados vulnerables.
El anuncio fue realizado por Miguel Díaz-Canel durante la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, donde presentó nuevas medidas económicas destinadas a reformar los mecanismos de subsidios estatales en medio de la prolongada crisis que atraviesa el país.
«La canasta básica será garantizada a jubilados, a familias con niños enfermos crónicos, a vulnerables», declaró el gobernante, quien defendió la necesidad de abandonar el esquema actual de subsidios universales.
Según explicó, el objetivo es avanzar hacia un sistema de ayudas focalizadas. «La justicia social verdadera no se sostiene sobre precios artificiales», afirmó Díaz-Canel, antes de insistir en que el país debe pasar de «subsidiar productos a subsidiar personas».
Si bien el dictador castrista no ofreció detalles sobre la fecha de aplicación ni los mecanismos concretos para determinar quiénes serán beneficiarios, el anuncio representa el reconocimiento más claro hasta ahora de que la libreta de racionamiento dejará de cubrir a la totalidad de los ciudadanos.
Durante años, el sistema de racionamiento ha sufrido un deterioro progresivo debido a la escasez de alimentos, la falta de divisas y los problemas de producción e importación. En la actualidad, las entregas incluyen cantidades limitadas e irregulares de productos básicos como arroz, azúcar, granos y sal, mientras que otros alimentos tradicionalmente distribuidos por esta vía han desaparecido o llegan de forma esporádica.
Incluso los programas dirigidos a grupos priorizados, como niños pequeños, embarazadas o personas con determinadas condiciones médicas, han enfrentado frecuentes interrupciones en los últimos años.
El mandatario sostuvo que la reforma busca hacer más eficiente el uso de los recursos públicos en un contexto marcado por restricciones financieras y crecientes dificultades para sostener los gastos sociales.
Como parte de la nueva estrategia, prometió reforzar los programas de asistencia dirigidos a los sectores de menores ingresos y anunció iniciativas para facilitar el cobro de pensiones por parte de los jubilados, incluyendo mecanismos que acerquen el servicio a sus lugares de residencia.
Díaz-Canel también convocó a empresas estatales y actores privados a colaborar en el sostenimiento de comedores sociales, hogares de ancianos y centros destinados a menores sin amparo familiar, además de participar en la modernización y digitalización de los sistemas de asistencia social.
La eliminación del carácter universal de la libreta constituye una de las transformaciones más significativas impulsadas por el régimen cubano en los últimos años y ocurre en un escenario de inflación, escasez de productos básicos, apagones prolongados y creciente deterioro del poder adquisitivo de la población.
La libreta de racionamiento fue instaurada en 1962 como mecanismo para asignar alimentos y bienes esenciales a precios subsidiados. Durante décadas se convirtió en uno de los pilares de la economía familiar en la Isla, aunque su capacidad para cubrir las necesidades básicas de los cubanos se ha reducido drásticamente de manera sostenida en las últimas décadas.










