LIMA, Perú — El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel volvió a justificar la represión de las protestas en la Isla y responsabilizó a Estados Unidos de promover, mediante financiamiento, manifestaciones que según afirmó terminan en actos vandálicos.
Las declaraciones del dictador castrista forman parte de una entrevista de más de una hora concedida al medio brasileño Folha, en la que, entre otros temas, también defendió el sistema político cubano frente a cuestionamientos sobre la falta de pluralismo.
Díaz-Canel sostuvo que Washington destina parte del dinero de los contribuyentes estadounidenses a una política de «subversión ideológica” contra la Isla y aseguró que Washington “le paga a gente para que en Cuba promueva reclamos sociales”. Según su versión, esas demandas terminan derivando en delitos contra establecimientos y propiedades estatales, razón por la cual, afirmó, las autoridades cubanas «aplican la ley».
Durante el intercambio, la periodista lanzó algunas preguntas que incomodaron a Díaz-Canel. La reportera explicó que había conversado con numerosos cubanos de distintos sectores sociales, desde personas vinculadas a ámbitos de poder hasta ciudadanos que viven en condiciones de extrema precariedad.
Aunque aclaró que sus indagaciones no constituían una encuesta científica, aseguró haber encontrado una crítica recurrente a la gestión gubernamental y el uso frecuente de la expresión “bloqueo interno” para describir los obstáculos generados dentro del propio país.
Según relató, varios de los entrevistados dijeron estar cansados de que las autoridades atribuyan las dificultades de Cuba exclusivamente al embargo estadounidense, vigente desde hace décadas. La periodista precisó que estas personas no desconocían el endurecimiento reciente de las medidas de Washington, pero consideraban que buena parte de los problemas estructurales del país existían desde mucho antes.
Díaz-Canel cuestionó que esas opiniones pudieran presentarse como representativas del conjunto de la sociedad cubana. “Yo no creo que… Yo te hablo para esa persona. Nosotros escuchamos, pero no es así”, respondió. Acto seguido, sostuvo que sería necesario determinar “qué parte de la población opina de una manera u otra”.
El mandatario rechazó así que las acciones de las autoridades cubanas contra manifestantes puedan calificarse como represión política. Para respaldar su argumento, hizo referencia a la respuesta policial en Estados Unidos frente a las protestas universitarias propalestinas y recordó el asesinato de George Floyd a manos de un policía de Minneapolis en 2020.
Díaz-Canel afirmó que las movilizaciones universitarias en Estados Unidos fueron «las más grandes después de la guerra en Vietnam» y sostuvo que quienes participaron en ellas fueron objeto de una actuación policial que calificó de «brutal». A partir de esos ejemplos, insistió en que «el caso cubano es diferente, tiene su peculiaridad», sin precisar las diferencias a las que aludía.
El gobernante también aseguró que, a diferencia de otros países, los cubanos suelen presentar sus inconformidades ante las instituciones oficiales porque, según dijo, existe confianza en ellas. «La gente por lo general cuando hace reclamos lo hace ante las instituciones del Estado y el partido», afirmó, y agregó que esos reclamos son atendidos y que quienes los presentan «no se les reprime».
La entrevista abordó además el sistema político de la Isla y la ausencia de elecciones multipartidistas. En ese punto, Díaz-Canel intentó establecer una comparación con Francia al señalar que en ambos países el presidente es elegido mediante el Parlamento, aunque reconoció que el sistema francés cuenta con diversidad de partidos.
«En Cuba no es el único país donde se elige un presidente por la votación del Parlamento. Eso pasa en Francia y pasa en otros países europeos», afirmó.
Sin embargo, el mandatario defendió que la existencia de un solo partido no impide, a su juicio, la democracia. «Aquí hay un solo partido, pero que trata de representar a todos los intereses de todo el pueblo cubano», sostuvo, al tiempo que cuestionó la idea de que una mayor cantidad de partidos implique necesariamente mayor democracia y atribuyó ese planteamiento al «pensamiento capitalista» y «neoliberal».
“¿Ustedes se creen el cuento ese en Brasil de que porque haya muchos partidos hay más democracia?”, cuestionó el dictador a la periodista.
Díaz-Canel justificó finalmente el monopolio político del Partido Comunista de Cuba apelando a razones históricas y rechazó la posibilidad de una organización política que, según él, represente intereses estadounidenses. «Nosotros, por razones históricas, no aceptaríamos un partido que represente los intereses de Estados Unidos en Cuba», declaró. El mandatario se mantuvo tenso durante casi todo el intrecambio y apenas dejaba a la periodista hablar.
El discurso del dictador cubano contrasta con el creciente nivel de descontento registrado en la Isla durante los últimos meses por organizaciones independientes. Solo en julio, el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) contabilizó 1.415 protestas, denuncias y expresiones críticas, la cifra mensual más elevada de los últimos años, mientras que en junio se documentaron 107 protestas callejeras, casi el doble del récord previo.
La represión también se refleja en la cantidad de personas encarceladas por motivos políticos: al cierre de julio, el registro de presos políticos superaba los 1.300 casos, incluidos decenas de menores de edad.










