LIMA, Perú — La Asociación de Buzos de Santiago de Cuba confirmó la presencia del Camarón Cubano de las Cuevas (Barbouria cubensis) en la Cueva del Agua de Siboney, dentro de la Reserva Ecológica Siboney-Juticí, un hallazgo que vuelve a poner atención sobre la frágil biodiversidad de los ecosistemas subterráneos de la Isla.
La asociación informó en Facebook que el ejemplar fue identificado durante inmersiones realizadas «hace unos meses» en el sistema de cuevas de la zona. Se trata de una especie endémica de Cuba que habita ambientes de oscuridad permanente y que figura “En Peligro Crítico de Extinción” desde 2006.
«Nuestros buzos encontraron un tesoro en la Cueva del Agua de Siboney», señaló la organización al presentar el descubrimiento, destacando que el crustáceo no es una especie común y que constituye una de las formas de vida adaptadas a las particulares condiciones de las cavernas cubanas.
Según la información divulgada, el camarón puede presentar tonalidades rojas, naranjas y amarillas, además de manchas blancas, aunque su coloración puede variar dependiendo de las condiciones de iluminación. Su hábitat se encuentra en cuevas donde la luz solar no alcanza, lo que convierte a estos ecosistemas en espacios especialmente sensibles a las alteraciones ambientales.
La Cueva del Agua de Siboney cuenta con un lago subterráneo de unos 850 metros cuadrados y ya había sido objeto de investigaciones científicas. La asociación recordó que el científico santiaguero Nicasio Viña estudió el lugar en 1973, por lo que el hallazgo actual permite establecer un vínculo entre aquellas investigaciones y la biodiversidad que todavía permanece en el sitio más de cinco décadas después.
«Hoy, nuestros buzos confirman que esta joya viviente sigue ahí», afirmó la organización, que atribuyó el descubrimiento al trabajo y experiencia de los buzos locales. La entidad subrayó además la necesidad de preservar el área: «Proteger la Cueva del Agua es proteger nuestra historia, nuestra ciencia y nuestro mar».
El hallazgo adquiere relevancia debido a la elevada vulnerabilidad de la fauna cubana, marcada por el aislamiento geográfico de la Isla durante miles de años. Ese proceso evolutivo favoreció la aparición de numerosas especies endémicas, muchas de ellas restringidas a ecosistemas muy específicos y, por tanto, particularmente susceptibles a la pérdida o alteración de sus hábitats.










