LIMA, Perú — Los mellizos cubanos Leosdel y Leosniel, de apenas dos años, murieron durante la travesía marítima que emprendieron junto a su madre desde Cuba hacia México, confirmó este sábado su padre, Leobel Ricardo Oviedo, a Martí Noticias.
Las declaraciones trascienden horas después de que la embarcación en la que viajaban los menores y su madre, Yusimy Garrobo Leiva, de 35 años, fuera localizada en aguas cercanas a la península de Yucatán. Oviedo, quien reside desde hace casi un año en Cancún, esperaba reunirse con su familia tras varios días sin comunicación.
El padre confirmó el fallecimiento mediante un mensaje de texto y explicó que no se encontraba en condiciones de conversar. Previamente, había expresado su alivio al conocer que la embarcación había sido localizada: «Estoy muy agradecido porque han hecho un gran esfuerzo para encontrarlos».
Según relató Adacheli Sosa, prima de Oviedo, cuando este pudo reunirse con su esposa tras la localización de los migrantes, los niños ya no estaban con ella. «Él se encontró con su esposa y ella le confirmó que los dos pequeños habían muerto durante el viaje, al parecer por deshidratación», dijo Sosa.
La posible deshidratación como causa de muerte no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades mexicanas. Hasta el momento tampoco se han divulgado públicamente las circunstancias exactas en las que fallecieron los menores.
La familia había perdido comunicación con Garrobo Leiva y los niños desde el 11 de agosto. Oviedo había explicado que la embarcación contaba con pocos alimentos y apenas dos cajas de pequeñas botellas de agua para el trayecto. Durante los días de incertidumbre, dijo sentirse «desesperado» ante la falta de noticias sobre sus familiares.
Cuando finalmente supo que la embarcación había sido encontrada, pidió una oportunidad a las autoridades mexicanas para reunirse con su familia: «Yo quisiera que nos dieran una oportunidad en este país, que pueda reencontrarme con mi familia para poder seguir luchando, para seguir adelante. Es lo único que les pido».
Los mellizos vivían con su madre en Vertientes, Camagüey, y viajaban con el propósito de reunirse con su padre en México. Oviedo había explicado que las difíciles condiciones de vida en Cuba impulsaron a su esposa a emprender la peligrosa travesía con los menores.
«En Cuba está todo malo, no te dejan nunca vivir en Cuba, no se puede vivir», afirmó el padre antes de conocer el desenlace.
El caso pone nuevamente de relieve los riesgos que enfrentan los cubanos que recurren a rutas marítimas irregulares para abandonar la Isla, en particular cuando las travesías se realizan en embarcaciones precarias y bajo condiciones limitadas de agua y alimentos. Las circunstancias de la muerte de Leosdel y Leosniel permanecen pendientes de esclarecimiento.










