LIMA, Perú — La acumulación de basura en calles de varias ciudades cubanas, combinada con la crisis energética, la escasez de combustible y las deficiencias en los servicios públicos, está agravando los riesgos sanitarios en la Isla y alimentando la preocupación por el avance de enfermedades como el dengue y el chikunguña, según reportó The New York Times en un amplio trabajo publicado este fin de semana.
Los enormes vertederos improvisados se han convertido en una de las imágenes más visibles de la crisis cubana. En numerosos barrios de La Habana, los montones de desperdicios superan el metro de altura y se extienden a lo largo de media cuadra, una situación que las autoridades no han logrado revertir en medio de la falta de combustible para operar los camiones recolectores.
Según el diario estadounidense, la escasez de petróleo reconocida recientemente por el propio régimen castrista ha limitado severamente la recogida de residuos. Ante la acumulación de basura, muchos vecinos han optado por quemar los desechos en plena vía pública, una práctica que especialistas consideran peligrosa para la salud.
Los expertos consultados por el periódico alertaron que la combinación de basura acumulada, aguas estancadas y altas temperaturas podría provocar un aumento de enfermedades transmitidas por mosquitos durante los próximos meses. El dengue, el chikunguña, el zika y el virus oropouche han ganado terreno en Cuba en los últimos años, mientras el sistema sanitario enfrenta crecientes dificultades.
Los basureros también atraen moscas, roedores y otros vectores capaces de propagar enfermedades. La propia prensa oficial ha reconocido en diversas ocasiones la relación entre la acumulación de desechos y el incremento de padecimientos gastrointestinales, leptospirosis, dengue y otras infecciones durante la temporada de verano.
La crisis de la basura no es un fenómeno reciente. Ya en 2014, el diario oficial Granma atribuía las dificultades en la recogida de residuos a la falta de contenedores y vehículos especializados, así como a problemas organizativos dentro de los estatales Servicios Comunales.
Las propias autoridades han admitido la insuficiencia de recursos. De acuerdo con datos citados por The New York Times, La Habana necesita alrededor de 30.000 contenedores para gestionar adecuadamente los residuos, pero disponía de apenas 10.000, muchos de ellos deteriorados.
La situación se ha agravado con el paso de los años. Aunque Japón donó un centenar de camiones recolectores en 2019, varios de esos equipos comenzaron a presentar averías pocos años después. Llegado el 2026, medios oficiales reportaron que solo 44 de los 106 camiones de recogida de basura de la capital permanecían operativos.
El deterioro del sistema de saneamiento ocurre en paralelo a una profunda crisis económica que ha reducido la capacidad del Estado para sostener servicios básicos. Mientras el régimen cubano atribuye buena parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses, varios especialistas sostienen que los problemas estructurales internos desempeñan un papel determinante.
“No es correcto decir que todo esto se trata del bloqueo de Trump. Esto ha sido un problema desde que tengo uso de razón (…) Se trata de recursos y administración”, afirmó al periódico el economista cubano Ricardo Torres, investigador de la Universidad Americana.
Las preocupaciones sanitarias también han sido compartidas por instituciones estatales. El Centro de Neurociencias de Cuba advirtió recientemente sobre los riesgos de quemar basura en áreas urbanas, señalando que el humo tóxico puede generar daños neurológicos, especialmente en niños.
Con la llegada de la temporada de lluvias y el incremento de los apagones, especialistas consultados por The New York Times consideran que la acumulación de residuos representa uno de los factores que podrían agravar aún más la situación epidemiológica de la Isla durante los próximos meses, en un momento agravado por la escasez de recursos y las crecientes dificultades de los servicios públicos.










