LA HABANA, Cuba ― Javier Ernesto Martín Gutiérrez, conocido como el “Spiderman de Cuba”, cumple este 24 de julio tres meses encarcelado por manifestarse pacíficamente. El joven atleta de alto rendimiento permanece en la prisión Combinado del Este, en La Habana, acusado de los delitos de “desórdenes públicos” y “desacato”.
“Han sido tres meses desde que la Seguridad del Estado lo privó de su libertad por denunciar la situación económica y social que se vive en el país. Está en condiciones pésimas, sin agua, sin electricidad. Le dan comida en mal estado y, en la cárcel, hay mala higiene y enfermedades infecciosas”, declaró a CubaNet Lisandra Cuza, pareja del deportista.
El régimen cubano ha rechazado en al menos tres ocasiones la solicitud de sustituir la prisión preventiva por arresto domiciliario. Cuza explicó que el abogado ha presentado varios recursos de apelación que han sido negados. “Hace dos meses el abogado solicitó un control judicial y, hasta ahora, la Fiscalía no ha enviado el expediente para el Tribunal, por lo que seguimos sin respuestas pese a que el procedimiento establece que deben hacerlo en 15 días”.
El atleta de Artes Marciales Mixtas fue violentamente detenido el 24 de abril pasado por varios efectivos de la Seguridad del Estado cerca de su vivienda, en el municipio de Marianao, en La Habana. Horas más tarde, su familia denunció que se encontraba detenido en Villa Marista, la sede de la Seguridad del Estado en La Habana, y que había sido golpeado.
Spiderman de Cuba llevaba una semana manifestándose pacíficamente por la situación del país, que él cataloga como “grave”. En declaraciones exclusivas a CubaNet tres días antes de su arresto, aseguró que esperaba ser detenido, citado o, incluso, desaparecido.
El joven de 34 años afirmó también que sus protestas respondían al hartazgo por la grave situación de Cuba y la necesidad urgente de un cambio político y social. “Me tendrán que matar para que me calle la boca”, dijo entonces.
El mismo día del arresto, la plataforma oficialista Razones de Cuba ―dedicada a la propaganda y la desinformación― negó que el arresto del joven respondiera a motivos represivos y sostuvo que el atleta se encontraba en Villa Marista bajo “evaluación clínica” por supuestos “trastornos psiquiátricos no diagnosticados”.
Sin embargo, el joven nunca fue ingresado en una institución psiquiátrica, sino que permaneció varias semanas en la sede de la policía política en la capital y luego fue trasladado a la prisión de máxima seguridad de El Combinado del Este, pese a que aún no ha sido enjuiciado.
A mediados de mayo, encontrándose todavía en Villa Marista, el deportista envió una carta manuscrita a su familia en la que denunció haber sido golpeado durante el operativo de arresto por agentes de la Seguridad del Estado. “Me atraparon a traición. Ya inmovilizado me apretaron los testículos y golpearon, arremetieron [contra mí] propinándome golpes en la parte posterior de la cabeza, nuca, sentido, etc.”, escribió.
De igual forma, afirmó haber perdido alrededor de 25 libras de peso debido al mal estado de los alimentos suministrados en el centro de detención y otros maltratos como la falta de atención médica.
En los fragmentos finales del manuscrito, Martín Gutiérrez pidió a la Fiscalía aceptar el cambio de medida cautelar y aseguró estar dispuesto a abstenerse de realizar nuevas protestas públicas o denuncias sociales a cambio de cumplir arresto domiciliario. “No me arrepiento de mis actos; estoy decepcionado de todo”, expresó.
Su pareja explicó que la familia puede visitarlo dos veces al mes, pero que la espera es desesperante. “Él trata de mantener la calma, de hacer ejercicios, tiene buena disciplina, pero esta incertidumbre es agobiante. Él no es ningún delincuente, pedimos justicia y libertad”, añadió.








