PUERTO PADRE. _ Es noticia hoy que el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), y con la autorización expresa y pública del nonagenario general Raúl Castro _¡¿cómo si no?!_ elevó a la “aprobación” de la llamada “Asamblea Nacional del Poder Popular” un paquete de medidas económicas barajadas y vueltas a barajar a lo largo de los años, pero ahora titulado como, “Programa Económico y Social para 2026”, que es, en esencia, lo que en su tiempo el Che Guevara llamó “la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo”.
Lo mismo que el difunto Fidel Castro conceptuó como “uno de los grandes errores históricos” de quienes “creyeron que con métodos capitalistas iban a construir el socialismo”, como ahora cree Díaz-Canel y cofradía que, asociándose a millonarios de Estados Unidos, perpetuará el poder del PCC en Cuba.
La ineptitud de los comunistas cubanos es supina, pero la denuncia de esa torpeza ni es nueva ni sólo atribuible a nosotros, la prensa independiente por sus columnas de opinión y reportajes investigativos, y, más recientemente, a las declaraciones del Secretario de Estado de los Estados Unidos Marco Rubio, que ha llamado inepta y corrupta a la nomenclatura comunista en Cuba, sino que esa ignorancia y hechos delictuosos tienen sus antecedentes temprano en los años 60 y 80 del pasado siglo, o, ¿acaso Raúl Castro ya olvidó por demencia senil y Díaz-Canel y los del Comité Central no quieren recordar por conveniencias políticas y económicas la llamada campaña de “rectificación de errores…?
Pues, para que lo recuerden los comunistas seniles y los que padecen amnesia dolosa. El 19 de abril de 1986, _recién se cumplieron cuarenta años_ comenzó en Cuba y denunciado por Fidel Castro, el proceso llamado de “rectificación de errores y tendencias negativas”. En el que claro está, no fueron imputados los principales responsables que era su hermano Raúl, _el segundo secretario_ y él mismo, _el primer secretario_ así Fidel Castro denunció los errores en la conducción del PCC que lo habían hundido en el “economicismo”, el “burocratismo”, los “egoísmos” y la “corrupción”, vicios que no fueron erradicados ni en los años 80, 90 ni en los años que ya transcurren en este siglo, ni en la militancia comunista, ni en la administración pública, pasando por todos los poderes del Estado, ni en altos mandos de las Fuerzas Armadas Revolucionaria (FAR) ni del Ministerio del Interior (MININT), lo que ha conducido a una degradación generalizada de la sociedad cubana, y que llevó al mismísimo Fidel Castro allá por 2006 a decir:
“Este país puede destruirse por sí mismo. Esta revolución puede destruirse. Nosotros, sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra. Si no somos capaces de corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios: muchos desvíos y muchas fuentes de suministros de dinero de los nuevos ricos del periodo especial al que no debemos volver.”
Entonces, y según esas mismas palabras de Fidel Castro dichas hace más de veinte años, hoy es útil preguntar: ¿Quiénes hundieron a Cuba y a los cubanos en la miseria y la oscuridad, en un período peor que el “especial”, tal cual hoy, sino el mismísimo Raúl Castro, los generales de GAESA, Miguel Díaz-Canel, Manuel Marrero, Esteban Lazo y cofradía del PCC?
Sí, ellos mismos. Quienes obnubilados por los dólares y los euros del capitalismo, en lugar de regenerar la agricultura y la ganadería, reconstruir carreteras, vías férreas, centrales azucareros, hospitales, escuelas, termoeléctricas o asilos para ancianos en una población envejecida, pobrísima, olvidados ellos de la justicia social, pues sí, ellos, Raúl Castro y su clan, ¡construyeron hoteles de lujo por docenas! Los mismos tipos que ahora pretenden vendernos como novedoso un tal “Programa Económico y Social para 2026”, que es, sí, en realidad una quimera, la de revivir a un régimen totalitario moribundo como está ahora mismo el castrocomunismo con el dinero de a quienes echaron de Cuba llamándolos “burgueses”, “gusanos”, “escorias”…
Y, por supuesto, no es “la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo”, según palabras del Che Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba, porque, nunca, nunca como ahora, para cortar cadenas y no para perpetuar parásitos en el poder totalitario, fueron más filosas las armas del capitalismo, entiéndase, esas armas ganadas por los seres humanos libres que tienen el valor de quien las ganó, y son el dinero, el libre mercado y la democracia. Triste si así no fuera.
Tristísimo sería si quienes un día fueron vilipendiados y echados de su tierra, a ella volvieran para servir de cómplices de sus antiguos carceleros. Sí. Pobres sumisos disfrazados de “hombres de negocios”, aunque tengo un buen amigo quien dice que hace negocios con cualquiera aunque “sólo voy a pescar con un caballero”. ¿Vendrá él a hacer tratos con un comunista cubano que por recordarnos al hipócrita consumado es una categoría peor que la de “cualquiera”?









