LA HABANA, Cuba ― El domingo 15 de marzo, Adrián Curuneaux Stivens, preso político recluido desde 2024 en el establecimiento penitenciario 15-80, fue trasladado a la prisión de máxima seguridad Combinado del Este por su presunta implicación en un motín que, según le comunicaron verbalmente las autoridades carcelarias, preparaba junto a otros dos prisioneros políticos.
Curuneaux Stivens, vicepresidente del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), no pudo informar a tiempo sobre el traslado a CubaNet debido a la falta de papel y bolígrafos para escribir, así como al limitado acceso telefónico de los reclusos.
De acuerdo con su relato, ofrecido en una llamada telefónica, ese 15 de marzo agentes de la Seguridad del Estado lo condujeron a una oficina donde fue interrogado durante dos horas. Las preguntas giraron en torno a una carta destinada a la Embajada de Estados Unidos en La Habana que, según dijo, había sido confiscada a su hermano tras una visita a la cárcel.
“Ellos dijeron que mi hermano la entregó, pero en realidad se la quitaron por la fuerza. Lo estrangularon, lo pusieron contra la pared, le registraron los bolsillos y le quitaron el carnet y la carta”, denunció el activista. “Toda la conversación fue con respecto a ese documento. Me dijeron que por eso me iban a echar 20 años [de condena] y que me pudriría en la cárcel”, añadió.
En palabras de Curuneaux, alrededor de las 7:00 de la tarde fue esposado y trasladado a los calabozos, donde coincidió con los presos políticos Nilo Abrahantes Santiago, manifestante del 11J, y Freddy Otero, también integrante del MONR. Posteriormente, los tres fueron trasladados en un carro-jaula al Combinado del Este.
“Al llegar, nos recibió el mayor Pestana y nos exigió disciplina, dijo que de no ser así, él ‘partía a la gente’. Procedieron a revisarnos las pertenencias y de las mías sacaron un estuche de pintura que yo utilizaba para trabajar las artes plásticas, dos desodorantes, cortaúñas, aguja de cocer, jeringuillas para insulina, un pijama blanco de dormir, dos cubetas, sacapuntas, lápices de colores y bolígrafos”, relató el opositor.
De acuerdo con su testimonio, cerca de la medianoche fue llevado a una oficina. Allí, las autoridades penitenciarias le informaron que él, Abrahantes y Otero habían sido trasladados por supuestamente planear un motín en la 15-80, donde, según afirmaron, se habían encontrado armas y combustible.
“Nos dijeron que nos íbamos a pudrir en la cárcel y que el país estaba en guerra”, refirió.
Curuneaux señaló que adoptó una “posición de plantado” (en huelga de hambre) y permaneció seis días en la celda. “Mi condición de diabético generó presión sobre ellos y terminaron sacándome. Me dejaron en el edificio 1, donde estoy ahora”, explicó.
El opositor también denunció la retención de sus pertenencias tras la requisa inicial. “Esas son cosas legales. Hace ya un mes que me las quitaron y nadie sabe dónde están”, aseguró. Además, agregó que ya en el Combinado del Este sufrió una lesión en la frente que requirió dos puntos de sutura, tras desmayarse en el baño. “Soy diabético y ahí la alimentación es muy insuficiente. Se me bajó la azúcar a 2 y me caí”, denunció el preso político, condenado a un total de 11 años de privación de libertad por los presuntos delitos de atentado, desacato y agresión.
Durante su permanencia en la prisión 15-80, el activista denunció reiteradamente malos tratos, corrupciones y violaciones de derechos humanos. Según su testimonio, salió de ese centro con un cuadro de desnutrición severa.










