MIAMI, Estados Unidos — El activista y reportero independiente Guillermo del Sol Pérez cumplió este martes 55 días en huelga de hambre en Santa Clara, con valores de presión arterial peligrosamente elevados, debilidad profunda y un deterioro físico extremo, según el último reporte transmitido por su hijo, Adrián del Sol Alfonso, a la plataforma Cuba Decide.
Del Sol insiste en que no abandonará la protesta hasta que sean excarcelados los 17 presos políticos y de conciencia que permanecen encarcelados de los 18 por quienes comenzó el ayuno.
Cuba Decide afirmó que el opositor experimentó una mejoría leve después de recibir hidratación intravenosa en el hospital, pero continúa con la presión descompensada y un cuadro de extrema fragilidad. La organización advirtió que, después de casi ocho semanas sin ingerir alimentos sólidos, “su vida se encuentra en grave riesgo” y pidió acciones internacionales para protegerlo.
El deterioro obligó a la familia a trasladarlo el domingo al Hospital Provincial Universitario “Arnaldo Milián Castro”, de Santa Clara, después de que se desvaneciera y perdiera el conocimiento en su vivienda. “Cuando Guillermo fue llevado hacia el hospital, llevaba parámetros de glucemia de tres y una presión arterial descompensada con rangos muy pegados de 130 con 100 y una frecuencia cardíaca demasiado alta”, declaró su hijo a Martí Noticias este lunes.
La fuente precisó que el personal de guardia del hospital le administró dos frascos de solución salina por vía intravenosa al huelguista y que, tras aproximadamente dos horas, la médica presente consideró que los indicadores se habían estabilizado y que no procedía su ingreso.
De acuerdo con Adrián del Sol Alfonso, la especialista le comunicó “que él estaba en una condición que era por su decisión, que él no estaba así porque estuviera enfermo” y lo envió nuevamente a su casa.
Del Sol confirmó el lunes, durante una transmisión desde su vivienda, que la hidratación había elevado su nivel de glucosa, aunque la presión arterial continuaba descompensada. “Hoy la presión está mucho más descompensada debido al volumen que me inocularon y la glucemia sigue en los valores de 4, según la doctora del consultorio, que es la que viene aquí todos los días y se preocupa por mí”, explicó. Pese a su debilidad, reafirmó que seguía “en pie de lucha, con la misma petición” planteada a las autoridades cubanas.
El Centro de Denuncias Defensa CD consideró “sumamente preocupante” que el hospital lo devolviera a su vivienda en esas condiciones. “El Estado tiene la obligación de garantizar una atención médica adecuada y proteger su vida e integridad”, declaró Juan Carlos Vargas, director ejecutivo de la organización, que desde principios de julio solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas cautelares para proteger al opositor.
La CIDH expresó este lunes su preocupación por la salud de Del Sol y recordó que el 3 de agosto ya acumulaba 47 días de huelga de hambre. El pronunciamiento ocurrió después de la petición de Defensa CD, que solicitó garantizar al activista atención médica independiente y adecuada, respetar su consentimiento informado y poner fin a cualquier hostigamiento contra él, su familia y quienes lo acompañan.
Del Sol comenzó la huelga el 18 de junio para reclamar la excarcelación de 18 personas. Una de ellas, el adolescente Jonathan David Muir Burgos, fue excarcelada el 24 de junio, aunque la causa penal por “sabotaje” continúa abierta y el joven permanece sujeto a restricciones. Desde entonces, el activista ha mantenido el ayuno por los otros 17 prisioneros.
Entre las personas incluidas en su demanda figuran Leonel Tristá García, Mayelín Rodríguez Prado, Donaida Pérez Paseiro, Saylí Navarro Álvarez, Lizandra Góngora Espinoza, María Cristina Garrido Rodríguez, Miguel Díaz Bauzá, Loreto Hernández García, Félix Navarro Rodríguez, José Gabriel Barrenechea Chávez y los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo, según las relaciones parciales divulgadas por Defensa CD y Cuba Decide.
Uno de los detonantes de la protesta fue el reingreso en prisión de Tristá García, manifestante del 11J condenado a ocho años de cárcel. El opositor había sido excarcelado en 2025, pero las autoridades revocaron el beneficio y lo enviaron nuevamente a la prisión de Guamajal, en Villa Clara, para que cumpliera el resto de la sanción. La huelga comenzó también después de que agentes de la Seguridad del Estado detuvieran durante varias horas a Del Sol bajo la acusación de haber robado una motorina cuya propiedad, según el activista, puede acreditar legalmente.
El riesgo del ayuno se agrava por los padecimientos previos del activista, entre ellos diabetes tipo 2, hipertensión severa, asma crónica, cardiopatía y antecedentes de trombosis. Al cumplir 49 días de protesta, Del Sol reconoció la gravedad del momento: “Yo no me quiero morir”. También declaró que se encontraba “bastante débil corporalmente”.
El activista, promotor de Cuba Decide y director de la agencia independiente Santa Clara Visión, ha recurrido reiteradamente a esta forma extrema de protesta. Memory of Nations ha documentado 14 huelgas anteriores. En 2019 sostuvo otro ayuno durante 55 días para denunciar las restricciones de viaje impuestas por las autoridades cubanas a opositores y periodistas independientes, después de que su hijo fuera impedido de salir del país.
Las autoridades cubanas no habían respondido públicamente a la exigencia del activista.










