La hispano-brasileña Beatriz de Moura (1939-2026), quien impulsó cuatro décadas el trabajo de la influyente editorial Tusquets, falleció este viernes 17 de abril en Barcelona a los 87 años de edad.
“Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura (1939-2026), fundadora y directora literaria de Tusquets Editores, mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial”, informó en redes sociales Tusquets Editores.
Junto a Carlos Barral (Seix Barral), Jorge Herralde (Anagrama), Esther Tusquets (Lumen), De Moura fue uno de los grandes nombres que lideró la eclosión editorial –a la vera de un fenómeno como el Boom de la novela latinoamericana– durante los años sesenta y setenta en España y, particularmente, en Barcelona.
En 1969, fundó junto a su esposo, el arquitecto Óscar Tusquets, una casa editorial que publicaría a muchos de los grandes de las letras hispanoamericanas –a saber, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges o Almudena Grandes–, además de traducir para el lector en español a autores como Ernst Jünger, E.M. Cioran, Milan Kundera, Henry James, Georges Bataille, Italo Calvino, Albert Camus o Haruki Murakami.
Las primeras colecciones se titularon “Cuadernos ínfimos” y “Cuadernos Marginales”. Un gran impulso al proyecto vino del Nobel concedido a Samuel Beckett, de quien Tusquets había sacado algunas obras no publicadas en español.
Más adelante, García Márquez cedería a su amiga De Moura el manuscrito de Relato de un náufrago, que se convertiría en el primer best seller de la editorial.
Entre 1977 y 2004, Tusquets Editores organizó el Premio La Sonrisa Vertical, consagrado a la narrativa erótica, mientras que desde 2005 otorga el Premio Tusquets Editores de Novela. Beatriz de Moura vendería el sello en 2012 al Grupo Planeta.
A partir de los primeros años ochenta con el inconfundible marco negro en todos sus libros, Tusquets ha sido omnipresente en los libreros de un lado y otro del Atlántico.
De Jorge Semprún y Almudena Grandes (Las edades de Lulú), a Fernando Aramburu (Patria), en España; la serie de Mario Conde, del cubano Leonardo Padura; la extrañeza de Fleur Jaeggy y la lúcida sensibilidad de Annie Ernaux; Thomas Pynchon, John Irving, J.M.V. Le Clezio, Leonardo Sciascia, Pietros Markaris, entre tantos.
Refiriéndose a De Moura y a quien luego fue también su pareja y su socio, Antonio López Lamadrid, Aramburu decía este viernes en obituario aparecido en El País: “Ni ella ni él exigían de sus autores el éxito inmediato. La regla para acoger a un autor consistía en otra cosa. Llamémosla, para abreviar, la calidad literaria, en consonancia con la idea de la editorial como espacio donde asentar un catálogo lo más rico posible. No es que uno haya estado haciendo cábalas. Beatriz expresaba a las claras su deseo innegociable de propiciar un catálogo. La fortuna le deparó unos cuantos autores rentables que le permitieron sostener colecciones (de ensayo, de poesía…) destinadas a lectores selectos. Contaba con ostensible satisfacción el logro que suponía para ella haber montado una editorial desde la modestia económica hasta lo que finalmente fue Tusquets Editores, su casa construida libro a libro con independencia, con tesón, con gusto y buenas maneras, sí, pero también con aquella mirada de ojos negros que parecían leer los pensamientos de sus interlocutores, fraguada en ciertas rebeldías de juventud”.

