
Cuba: La luz y el agua no son el problema
Tu problema eres tú mismo que aún tienes esperanza de que esos, que son el verdadero problema, encuentren la solución.

Tu problema eres tú mismo que aún tienes esperanza de que esos, que son el verdadero problema, encuentren la solución.

La crisis, los apagones y la miseria avanzan mientras se celebra y alienta la violencia —nunca contra el opresor—, la muerte, la cárcel.

Denuncias en redes muestran a familias con menores obligadas a dormir en el suelo, en portales o espacios abiertos para escapar del calor dentro de viviendas sin electricidad.

Madre soltera de 24 años, Naila Fonseca enfrenta el cuidado permanente de su hijo menor, con parálisis cerebral infantil, en un contexto marcado por la falta de medicamentos, insumos médicos y atención especializada.

Las protestas en La Habana, tras apagones de hasta 18 horas, se extendieron a Camagüey y Guantánamo, donde el pueblo, agotado, gritó “Vete Díaz-Canel” y «Abajo los Castro».

“Esto es un apagón general más, lo que ellos no han querido reconocerlo”, denuncia el activista Adelth Bonne desde el municipio 10 de Octubre.

Advierte que la aparición de neumonías fulminantes, cuadros atípicos y la ausencia de pruebas diagnósticas impiden descartar otros escenarios epidemiológicos.

El centro médico admitió que trabaja con “pocos recursos” y acusó a quienes denuncian la situación de “romancear historias”, mientras nuevas fotografías muestran pacientes en el suelo y servicios saturados.

Mientras la comunidad internacional anuncia fondos récord para la emergencia por Melissa, los habitantes del oriente cubano aseguran que no reciben donativos y viven entre apagones, escasez y abandono estatal.

Mientras millones de cubanos sobreviven sin acceso a alimentos básicos, Díaz-Canel habló de soberanía alimentaria en el Foro Mundial de la Alimentación.

Tu problema eres tú mismo que aún tienes esperanza de que esos, que son el verdadero problema, encuentren la solución.

La crisis, los apagones y la miseria avanzan mientras se celebra y alienta la violencia —nunca contra el opresor—, la muerte, la cárcel.

Denuncias en redes muestran a familias con menores obligadas a dormir en el suelo, en portales o espacios abiertos para escapar del calor dentro de viviendas sin electricidad.

Madre soltera de 24 años, Naila Fonseca enfrenta el cuidado permanente de su hijo menor, con parálisis cerebral infantil, en un contexto marcado por la falta de medicamentos, insumos médicos y atención especializada.

Las protestas en La Habana, tras apagones de hasta 18 horas, se extendieron a Camagüey y Guantánamo, donde el pueblo, agotado, gritó “Vete Díaz-Canel” y «Abajo los Castro».

“Esto es un apagón general más, lo que ellos no han querido reconocerlo”, denuncia el activista Adelth Bonne desde el municipio 10 de Octubre.

Advierte que la aparición de neumonías fulminantes, cuadros atípicos y la ausencia de pruebas diagnósticas impiden descartar otros escenarios epidemiológicos.

El centro médico admitió que trabaja con “pocos recursos” y acusó a quienes denuncian la situación de “romancear historias”, mientras nuevas fotografías muestran pacientes en el suelo y servicios saturados.

Mientras la comunidad internacional anuncia fondos récord para la emergencia por Melissa, los habitantes del oriente cubano aseguran que no reciben donativos y viven entre apagones, escasez y abandono estatal.

Mientras millones de cubanos sobreviven sin acceso a alimentos básicos, Díaz-Canel habló de soberanía alimentaria en el Foro Mundial de la Alimentación.
