
Bajo estricta vigilancia, ejecutan desalojo de la vivienda de Alejandro Gil en Playa
Desde primera hora de este miércoles, autoridades ejecutaron el desalojo de la vivienda del exministro Alejandro Gil Fernández en Playa.

Desde primera hora de este miércoles, autoridades ejecutaron el desalojo de la vivienda del exministro Alejandro Gil Fernández en Playa.

Una historia publicada por el nieto de Fidel Castro reabre el debate sobre la lógica del poder en Cuba.

¿Cómo es posible que Alejandro Gil Fernández y otros imputados de los que no se ha publicado su identidad, incurrieran en diez delitos, graves, de peligro abstracto unos, pero otros de peligro concreto, sin que Raúl Castro y los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior y Miguel Díaz-Canel no lo supieran…?

Su “error”, el verdadero por el cual su vida ahora corre peligro, probablemente haya sido haber hecho sin permiso lo que otros hacen con “patente de corso”, en un sistema donde la sentencia se dicta antes del juicio.

El régimen cita el artículo 4 de la Constitución, que establece que «la traición a la Patria es el más grave de los crímenes» y que «quien la comete está sujeto a las más severas sanciones».

Cubans know it’s all a farce — that Gil’s head will roll so that others, higher up, won’t — because someone has to pay for the country’s disastrous decline.

El proceso, que involucra a más de una decena de acusados y nuevos cargos contra el exministro, comenzó sin aviso oficial.

La familia advierte que el proceso volverá a realizarse a puertas cerradas y que el régimen busca silenciar al exministro ante el temor de que revele tensiones internas en la cúpula de poder.

El veredicto por el enjuiciamiento de Alejandro Gil lo mismo puede llegar hoy que mañana que cuando disponga Remigio Ferro.

Porque estamos en una orquestación judicial que nos recuerda los juicios estalinistas, donde sobran actos pero faltan actores.

Desde primera hora de este miércoles, autoridades ejecutaron el desalojo de la vivienda del exministro Alejandro Gil Fernández en Playa.

Una historia publicada por el nieto de Fidel Castro reabre el debate sobre la lógica del poder en Cuba.

¿Cómo es posible que Alejandro Gil Fernández y otros imputados de los que no se ha publicado su identidad, incurrieran en diez delitos, graves, de peligro abstracto unos, pero otros de peligro concreto, sin que Raúl Castro y los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior y Miguel Díaz-Canel no lo supieran…?

Su “error”, el verdadero por el cual su vida ahora corre peligro, probablemente haya sido haber hecho sin permiso lo que otros hacen con “patente de corso”, en un sistema donde la sentencia se dicta antes del juicio.

El régimen cita el artículo 4 de la Constitución, que establece que «la traición a la Patria es el más grave de los crímenes» y que «quien la comete está sujeto a las más severas sanciones».

Cubans know it’s all a farce — that Gil’s head will roll so that others, higher up, won’t — because someone has to pay for the country’s disastrous decline.

El proceso, que involucra a más de una decena de acusados y nuevos cargos contra el exministro, comenzó sin aviso oficial.

La familia advierte que el proceso volverá a realizarse a puertas cerradas y que el régimen busca silenciar al exministro ante el temor de que revele tensiones internas en la cúpula de poder.

El veredicto por el enjuiciamiento de Alejandro Gil lo mismo puede llegar hoy que mañana que cuando disponga Remigio Ferro.

Porque estamos en una orquestación judicial que nos recuerda los juicios estalinistas, donde sobran actos pero faltan actores.
