MIAMI, Estados Unidos ― La canadiense Sherritt International anunció este viernes que activará el proceso para disolver su empresa conjunta de níquel y cobalto en Cuba, renunciará a su participación en Energás y abandonará otros intereses petroleros y de servicios de perforación en la Isla, en respuesta a la orden ejecutiva firmada el 1 de mayo por el presidente estadounidense Donald Trump para ampliar las sanciones contra el régimen cubano y contra personas o entidades extranjeras vinculadas con sectores estratégicos de su economía.
La compañía informó que invocará las cláusulas de disolución previstas en el acuerdo de accionistas de la empresa mixta Moa JV, que comparte al 50% con General Nickel Company S.A. (GNC), entidad propiedad del Gobierno cubano, según consta en el formulario anual de Sherritt correspondiente a 2025.
La firma pretende que la ruptura se ejecute de forma inmediata: Sherritt quedaría como única propietaria de la refinería de níquel y cobalto en Fort Saskatchewan, Alberta, mientras que GNC asumiría por completo las corporaciones vinculadas a las operaciones mineras en Cuba.
“Después de mucha deliberación, Sherritt ha determinado que la única forma de preservar su capacidad de hacer negocios es invocando sus derechos de disolución bajo el Acuerdo de Accionistas de Moa e implementando los pasos relacionados sin demora”, indicó la empresa en su comunicado.
Sherritt sostuvo que notificará a GNC que la disolución resulta necesaria por un “cambio adverso material” de efecto inmediato y alegó que no existe tiempo suficiente para someter el diferendo a arbitraje. De acuerdo con la compañía, el procedimiento pactado por las partes exige primero valorar los activos de la empresa conjunta y, si no se alcanza un acuerdo después de tres meses, acudir a arbitraje. Sin embargo, la firma advirtió que ese camino podría extenderse “un mínimo de varios meses y posiblemente varios años”.
Para acelerar la ruptura, Sherritt anunció que acudirá el próximo 19 de mayo ante la Corte del Rey de Alberta en busca de una orden judicial que facilite una disolución expedita. La compañía explicó que su objetivo es “abordar de la forma más definitiva” los efectos de la orden ejecutiva estadounidense mediante la eliminación de sus intereses en Cuba y señaló que esa separación podría ayudarle a enfrentar problemas para obtener auditoría externa o servicios bancarios. La empresa aseguró que ya informó a las autoridades cubanas sobre su decisión.
Como parte del proceso, Sherritt prevé renunciar a su participación en las corporaciones cubanas de Moa JV, pero estima que la estructura de la disolución debería generar un pago de compensación a su favor, debido a que el valor de la compañía que posee la mina en Cuba sería superior al de la refinería canadiense. Ese monto se sumaría a los aproximadamente 277 millones de dólares canadienses que, según Sherritt, GNC ya le adeuda.
La empresa también anunció que entregará su participación de un tercio en Energás S.A., sociedad mixta dedicada a procesar gas natural y generar electricidad para la red nacional cubana. Además, renunciará a sus intereses en dos contratos de producción compartida de petróleo y gas, aún en fase de exploración, y en un contrato auxiliar de servicios de perforación. Sherritt anticipó que no recibirá compensación por estos últimos activos.
La decisión profundiza el repliegue que Sherritt había iniciado el 7 de mayo, cuando suspendió su participación directa en las actividades de sus empresas conjuntas en Cuba y comenzó a repatriar a sus empleados en la Isla. En ese momento, la compañía precisó que no había sido formalmente designada bajo la nueva orden ejecutiva, pero advirtió que la mera emisión del decreto ya había alterado de manera material su capacidad para operar con normalidad.
La orden firmada por Trump autoriza al Gobierno de EE.UU. a bloquear bienes e intereses en bienes de personas extranjeras que, según determinen las autoridades estadounidenses, operen en sectores como energía, defensa, metales y minería, servicios financieros o seguridad dentro de la economía cubana. También faculta a sancionar a quienes actúen en nombre del Gobierno de Cuba o presten apoyo material, financiero o tecnológico a entidades alcanzadas por la medida.
El negocio que Sherritt ahora busca desmantelar ha sido uno de los vínculos empresariales extranjeros más relevantes del sector minero cubano. La empresa conjunta de Moa, creada en 1994, extrae y procesa minerales en Holguín, los transforma en precipitado de sulfuros mixtos y los envía a Canadá para su refinación. Sus productos de níquel y cobalto se comercializan en mercados internacionales, con excepción de Estados Unidos.
Pese a la contundencia del anuncio, Sherritt advirtió que no existe garantía de que los resultados buscados se concreten.










