MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano confirmó este jueves que una delegación de EE.UU. presidida por el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe, viajó a La Habana y sostuvo una reunión con su contraparte del Ministerio del Interior, en un encuentro solicitado por Washington y aprobado por “la Dirección de la Revolución”.
La visita fue anunciada en un comunicado difundido por Granma, que ubicó el intercambio “en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales” y afirmó que tuvo lugar “en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual”.
Según la declaración, la parte cubana defendió durante la reunión que el país no representa un peligro para Washington ni debe figurar en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo. “Los elementos aportados por la parte cubana y los intercambios sostenidos con la delegación estadounidense, permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo”, sostuvo el texto oficial.
El comunicado también rechazó de forma expresa cualquier vínculo de La Habana con organizaciones terroristas o estructuras militares extranjeras. “Una vez más se evidenció que la Isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra EE.UU. ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación”, señaló el Gobierno cubano.
La declaración añadió que durante el encuentro “se patentizó además el interés de ambas partes en desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley, en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional”. El texto no precisó la composición completa de la delegación estadounidense ni ofreció detalles adicionales sobre la agenda tratada.
Más temprano este jueves se supo que un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos identificado como SAM554 había aterrizado en La Habana procedente de Joint Base Andrews, en Maryland. De acuerdo con datos de seguimiento aéreo difundidos por la cuenta especializada LatAmMilMovements, la aeronave tenía previsto continuar después hacia la Base Aérea MacDill, en Tampa, Florida.
El avión fue identificado en ese rastreo como un C-40B Clipper con matrícula 01-0040. Según la publicación, el aparato llegó al Aeropuerto Internacional “José Martí” de La Habana alrededor de las 9:00 a.m. (hora de Cuba), tras despegar de Andrews.
El vuelo resultó inusual por el tipo de aeronave empleado. La Fuerza Aérea estadounidense describe al C-40B como un avión concebido para servir de “oficina en el cielo” a “altos líderes militares y gubernamentales”, con capacidades de comunicación segura, conexión de datos y espacios configurados para trabajo ejecutivo durante el traslado. La institución también señala que los C-40B/C ofrecen “transporte seguro, cómodo y confiable para líderes de Estados Unidos a destinos de todo el mundo”.
De acuerdo con Reuters, el avión fue visto despegando del Aeropuerto Internacional “José Martí” alrededor de las 2:45 p.m.
El encuentro confirmado por el Gobierno cubano ocurre en medio de una fuerte escalada de presión desde Washington. El 29 de enero, el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional respecto de Cuba y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a importaciones procedentes de países que vendan o suministren petróleo a la Isla. En esa orden ejecutiva, la Casa Blanca afirmó que las políticas y acciones del Gobierno cubano constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU.
Poco más de tres meses después, el 1 de mayo, Trump firmó otra orden ejecutiva que amplió el marco de sanciones contra personas y entidades vinculadas con el Gobierno cubano, incluidos actores relacionados con los sectores energético, de defensa, financiero, de seguridad, metales y minería, así como responsables de abusos graves de derechos humanos.
Ratcliffe, quien encabeza la CIA desde enero de 2025, fue juramentado como director de la agencia el 23 de ese mes, tras haber sido confirmado por el Senado estadounidense. Antes había sido director de Inteligencia Nacional durante el primer mandato de Trump.










