LIMA, Perú — Un buque con 15.000 toneladas de arroz donado por China atracó este sábado en el Puerto de Santiago de Cuba, en el segundo envío correspondiente al programa de asistencia alimentaria que el Gobierno de Xi Jinping comprometió con el régimen cubano a comienzos de este año.
La llegada del cargamento fue anunciada por el embajador chino en Cuba, Hua Xin, quien destacó el envío como una nueva muestra de la cooperación bilateral.
«La hermandad inquebrantable entre ambos Partidos y pueblos», escribió el diplomático en la red social X (antes Twittter) al informar sobre el arribo del buque CHL Neptune.
El cargamento forma parte de un paquete extraordinario de 60.000 toneladas de arroz anunciado por Pekín en enero, cuya distribución fue dividida en cuatro embarques de 15.000 toneladas. Dos de ellos tienen como destino el puerto de La Habana y los otros dos el de Santiago de Cuba, desde donde se abastece principalmente a las provincias orientales.
El primer envío de ese programa llegó al puerto habanero el pasado 23 de mayo. Aunque inicialmente se preveía completar las operaciones en unos diez días, la descarga se prolongó durante casi un mes debido a dificultades logísticas.
Con este nuevo cargamento, China continúa ejecutando uno de los mayores programas de ayuda alimentaria destinados al régimen en los últimos años.
Además del paquete extraordinario de 60.000 toneladas, el Gobierno chino había anunciado previamente otra donación de 30.000 toneladas de arroz. En conjunto, los compromisos asumidos por Pekín para 2026 ascienden a 90.000 toneladas del cereal.
Además del grano, el Gobierno chino había aprobado a inicios del 2026 como parte de la nueva ronda de asistencia a Cuba una ayuda financiera de 80 millones de dólares.
Los donativos llegan en momentos en que la población enfrenta una escasez crónica de productos básicos, apagones de más de 20 horas diarias en varias provincias, falta de combustible y una inflación que ha pulverizado el poder adquisitivo.
El arroz, alimento esencial en la dieta cubana, es hoy un producto deficitario en la red estatal y se comercializa a precios inalcanzables para buena parte de la población en los mercados agropecuarios y el mercado informal.
Pese a la narrativa oficial sobre la “cooperación estratégica” con Pekín, la reiteración de donativos y ayudas de emergencia evidencia la incapacidad del modelo económico cubano para garantizar el abastecimiento mínimo y la estabilidad energética sin recurrir de forma constante al auxilio de aliados políticos.










