LIMA, Perú — El régimen cubano recibió este sábado un nuevo cargamento de arroz desde China, producto donado en medio del agravamiento de la crisis económica, el deterioro del sistema energético y la creciente dependencia de la Isla de sus aliados políticos.
Un reporte del medio estatal Cubadebate señala que en el Puerto de La Habana se desarrollaron las operaciones de descarga de 15.000 toneladas de arroz.
Las autoridades castristas realizaron un acto político de agradecimiento con la participación de Betsy Díaz Velázquez, ministra del Comercio Interior; Déborah Rivas Saavedra, viceministra de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; y Hua Xin, embajador de China en Cuba.
El cargamento corresponde al tercer lote de un total de 30.000 toneladas anunciadas por la Embajada china en la nación y es el segundo que llega a Cuba en menos de una semana.
El pasado miércoles el buque Loyalty Hong también arribó al puerto capitalino con 15.600 toneladas del grano, destinadas a contribuir al abastecimiento alimentario en el país.
Además del arroz, el Gobierno chino había aprobado a inicios del 2026 como parte de la nueva ronda de asistencia a Cuba una ayuda financiera de 80 millones de dólares.
La decisión fue comunicada tras un encuentro en el Palacio de la Revolución entre el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, y el embajador chino en La Habana, Hua Xin, quien trasladó la aprobación del paquete por parte del presidente y líder del Partido Comunista de China, Xi Jinping.
Los donativos llegan en momentos en que la población enfrenta una escasez crónica de productos básicos, apagones de más de 12 horas diarias en varias provincias, falta de combustible y una inflación que ha pulverizado el poder adquisitivo.
El arroz, alimento esencial en la dieta cubana, es hoy un producto deficitario en la red estatal y se comercializa a precios inalcanzables para buena parte de la población en los mercados agropecuarios y el mercado informal.
Pese a la narrativa oficial sobre la “cooperación estratégica” con Pekín, la reiteración de donativos y ayudas de emergencia evidencia la incapacidad del modelo económico cubano para garantizar el abastecimiento mínimo y la estabilidad energética sin recurrir de forma constante al auxilio de aliados políticos.









