LIMA, Perú – Con 10 unidades termoeléctricas fuera de servicio y la falta de combustible que enfrenta la Isla, los apagones siguen agravando la situación del país este sábado, con cortes pronosticados para el 60% de Cuba.
Para el horario pico del día, el parte de la Unión Eléctrica estima una disponibilidad de 1.210 megavatios (MW), con una demanda máxima de 2.950 MW y un déficit de 1.740 MW, por lo que, de mantenerse las condiciones previstas, se espera una afectación de 1.760 MW.
Entre las principales incidencias, la estatal eléctrica reporta en avería las Unidades 5 y 8 de la Central Termoeléctrica (CTE) Mariel, las unidades 1, 2 y 3 de la CTE Santa Cruz, la unidad 2 de la CTE Felton, y las unidades 3 y 6 de la CTE Antonio Maceo.
A esto se suman las unidades en mantenimiento, específicamente la unidad 6 de la CTE Mariel y la unidad 5 de la CTE Nuevitas. En total, las limitaciones en la generación térmica suman 385 MW fuera de servicio.
“Todos los días el mismo cuento, nos tienen machados con solo dos o tres horas al día. Agonizando estamos, desgraciados. Asco me dan”, comentó la usuaria Gema González en el parte de la UNE difundido desde Facebook.
“Es que esta situación ya es inaguantable, aquí en Campechuela con ese mismo déficit, nos apagaron 38 horas y solamente tres con servicio, no escampa el abuso, la intolerancia, la falta de humanidad de los que piensan que en vez de seres humanos somos animales”, denunció la cibernauta identificada como María de los Ángeles.
“Ya no podemos más somos unos indígenas en pleno siglo XXI cada día peor sin esperanzas de poder contar con servicio eléctrico por toda la ineficiencia de ustedes que no les importa nada”, resaltó Iván Barrios, otro usuario.
Aunque en los últimos meses se han incorporado parques solares al Sistema Eléctrico Nacional, su contribución, concentrada fundamentalmente en el horario diurno, no logra compensar la pérdida de capacidad de las centrales termoeléctricas ni cubrir los picos de consumo nocturnos, cuando se producen las mayores desconexiones.
El resultado es un sistema que funciona al límite, con márgenes cada vez más estrechos para responder a la demanda y con un impacto directo en la vida cotidiana de la población, los servicios básicos y la actividad económica, en un contexto donde la crisis energética se consolida como uno de los problemas más agudos y persistentes del país.
En medio de este panorama, distintos barrios de la Isla, han protagonizado durante las últimas dos semanas múltiples cacerolazos y protestas espontáneas en medio del creciente malestar por los prolongados apagones y el deterioro de las condiciones de vida en el país.









