LA HABANA.- “Si esto nos cae arriba, se perderían vidas. Quiero pensar que aquí todavía hay humanidad por parte de las autoridades y que esta situación le importe a alguien”, denunció la cubana Dunia Vega Leiva, madre de tres hijos, cuyas vidas corren peligro debido al grave deterioro estructural de su vivienda.
Vega Leiva reside en calle Fernando No. 794, entre San Agustín y Concordia, en el municipio Arroyo Naranjo, y asegura que desde hace diez años espera una solución que nunca llega.
“Son muchas noches de tensión. No se puede dormir tranquila pensando en que no llueva, porque la casa se nos puede venir abajo. Lo único que necesitamos es una ayuda del gobierno, aunque sea que nos entreguen algunos materiales para poder arreglarla”, explicó.
La mujer, quien además tiene bajo su cuidado a su madre de 72 años, relató que desde 2016 ha solicitado ayuda a las autoridades cubanas para, “al menos”, reparar el techo de la vivienda, cuyo deterioro es cada vez más evidente y peligroso.
“Tengo una orden de demolición firmada por la directora municipal de Vivienda de Arroyo Naranjo, aprobada desde el año pasado (2025), y hasta hoy no se ha presentado nadie. Me dicen que espere, que van a venir a la casa, pero uno se pregunta cuándo, o si vendrán alguna vez”, expresó con frustración.
Cuando llueve, el techo filtra agua de manera constante, obligando a la familia a refugiarse en el baño y en una pequeña cocina, los únicos espacios donde no hay filtraciones.
“Se nos ha echado todo a perder: el colchón, el televisor, todo. Pero mi mayor temor es que la casa se desplome y nos caiga encima”, precisó.
La presión psicológica, aseguró, es enorme. “Solo de pensar que va a llover, uno se desespera. Yo no se lo deseo a nadie, porque así no hay quien viva”, confesó.
“La niña muchas veces he tenido que levantarla de madrugada y sentarla en ese pedacito de la cocina, todos juntos, esperando a que escampe para poder volver a acostarnos. Eso es muy duro de vivir”, sentenció.
La humedad es otro de los factores que más le preocupa por las consecuencias que tiene para la salud de su familia. “Siempre estamos acatarrados porque hay mucha humedad. Esta es una vivienda en muy malas condiciones”, afirmó.
Vega Leiva reiteró que el gobierno ha dejado a su familia en el abandono, recordando que han transcurrido diez años desde la primera vez que acudió a las autoridades en busca de ayuda.
“Ya era para que alguien hubiera venido a vernos. Esto es muy peligroso. No solo cuando llueve; a veces cuando escampa es peor, porque es cuando puede desprenderse algún pedazo del techo, como ya ha ocurrido, gracias a Dios, por la parte exterior del alero”, relató.
Asimismo, señaló que su vivienda es pequeña y que, de existir voluntad, el problema podría resolverse con muy poco. “Con solo siete tejas, el gobierno habría podido dar solución a esta situación”, subrayó.
La escasez crónica de materiales de construcción, los elevados precios en el mercado informal y la inflación sostenida que azota al país han agravado aún más la crítica situación habitacional de la isla, cuyo déficit supera las 900 mil viviendas, según cifras oficiales.








