MIAMI, Estados Unidos. – El cuerpo de una joven trans, identificada como Gadir Eduardo, de 29 años, fue hallado sin vida en el número 466 de la calle Sol, entre Villegas y Ejido, en Centro Habana, según confirmó un colaborador de CubaNet presente en el lugar.
Testigos señalaron que la víctima habría muerto por lesiones autoinfligidas, específicamente por ahorcamiento.
La joven, original de Las Tunas, residía de manera irregular en un edificio en estado de derrumbe ocupado por personas sin vivienda. Vecinos del inmueble hallaron el cuerpo este viernes “alrededor de las 3:00 de la tarde” tras movilizarse por el fuerte olor que se percibía en la zona, informó el colaborador de CubaNet, quien mantiene su identidad protegida para evitar represalias.
La misma fuente indicó que las autoridades iniciaron una investigación y que, hasta ese momento, no se conocían las causas que llevaron a la muerte. “La Policía desconoce; el caso está bajo investigación”, afirmó.
La pareja de la joven no se encontraba en la zona en el momento del hallazgo, pero llegó tras ser avisada y estaba siendo interrogada por la Policía.

El suicidio se considera un problema de salud pública en Cuba, de acuerdo con datos oficiales y regionales. El Anuario Estadístico de Salud de Cuba (con datos hasta 2023) reportó 1.671 muertes por “lesiones autoinfligidas intencionalmente” en 2023, con 1.390 hombres y 281 mujeres.
En ese mismo documento se señala que, “según sexo, la tasa de mortalidad masculina es 5,1 veces superior a la femenina” para esa causa.
En paralelo, el perfil de país de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) consigna para Cuba una tasa de suicidios de 10,2 por 100.000 habitantes.
Por su parte, una investigación del medio independiente elToque basada en datos oficiales sobre “lesiones autoinfligidas intencionalmente” señala un aumento en menores: las muertes por esa causa en niños y adolescentes de cinco a 18 años habrían pasado de 18 en 2022 a 28 en 2023, y en el grupo de 10 a 19 años, de 31 a 34.
En Cuba, existe un Plan/Programa nacional vinculado a la prevención de la conducta suicida que describe la lógica de vigilancia y acción (componentes táctico, estratégico y evaluativo) para registrar e identificar casos, grupos de riesgo y circunstancias, con el objetivo de informar la toma de decisiones.
De acuerdo con un documento divulgativo de la Biblioteca Médica Nacional de Cuba, la “línea telefónica de crisis 103” atiende alrededor de 5.000 llamadas anuales.
El suicidio es un fenómeno multicausal que se mantiene entre las principales causas de muerte en jóvenes a nivel global, con alta carga en países de ingresos bajos y medianos o en crisis.
Los hechos ocurren en medio de una crisis socioeconómica prolongada que ha deteriorado a niveles infrahumanos las condiciones de vida en la Isla.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que la combinación de presiones inflacionarias, escasez de medicamentos e insumos y la salida de personal sanitario ha tensado el sistema de salud y ha impactado el bienestar de la población. En la misma línea, Human Rights Watch ha descrito que la crisis económica ha afectado el disfrute de derechos sociales, con apagones prolongados y carencias agudas de alimentos y medicinas.
Además, organizaciones internacionales han señalado que las personas LGBTIQ —y, en particular, las personas trans— pueden enfrentar escenarios adicionales de vulnerabilidad por la persistencia de violencia y discriminación. Human Rights Watch recuerda que, aunque la Constitución de 2019 prohíbe la discriminación por orientación sexual e identidad de género, muchas personas lesbianas, gais, bisexuales y trans sufren violencia y discriminación, especialmente fuera de La Habana.









